viernes, 29 de marzo de 2019

LA ISLA DEL TESORO de R. L. Stevenson


Hoy os invito a dejar, por un instante, las impertinentes y pertinaces andanzas cotidianas. Os invito a las peripecias y reveses que deben afrontar los tripulantes del barco que sale en busca de un tesoro escondido… 
Seréis Jim Hawkins, hijo de la mesonera de un pequeño pueblo de la costa de Inglaterra. Hace años, era yo por entonces una niña, me convertí por vez primera en Jim Hawkins, más tarde convertí a mis hijos y estoy segura que lo haré con los hijos de mis hijos… Lo recuerdo como si fuera ayer… 

Conoceréis a un viejo marinero borracho y malhumorado, que al morir deja el mapa de un tesoro: un codiciado alijo de oro y plata enterrado por el legendario pirata Flint en una lejana isla tropical. 
Los aventureros que aceptéis la invitación, regresaréis al tiempo en donde los relojes no marcan el tiempo… y escucharéis la voz de un viejo marinero con las manos agrietadas llenas de cicatrices, la cara marcada por un sablazo que cruza su mejilla y una canción que no olvidareis: 

«Quince hombres en el cofre del muerto... ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Y una botella de ron!» 

 Y sí…«Lo recuerdo como si fuera ayer, meciéndose como un navío llegó a la puerta de la posada, y tras él arrastraba, en una especie de angarillas, su cofre marino; era un viejo recio, macizo, alto, con el color de bronce viejo que los océanos dejan en la piel; su coleta embreada le caía sobre los hombros de una casaca que había sido azul. 

Lo veo otra vez, mirando la ensenada y masticando un silbido; de pronto empezó a cantar aquella antigua canción marinera que después tan a menudo le escucharía: «Quince hombres en el cofre del muerto... ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Y una botella de ron!» con aquella voz cascada, que parecía afinada en las barras del cabrestante…» 

Porque al cabo ¿qué sabemos de los hombres de mar? ¡Nada! 

Todo está silenciado en islas anónimas, en tesoros invisibles y marcados por «la Negra»... 

¡Os deseo que encontréis vuestra Isla del Tesoro! 


LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 

«Una mañana, un viejo marinero que tenía la cara marcada con la cicatriz de un sable, llegó hasta nuestra casa arrastrando un gastado baúl. Era alto y fuerte y llevaba el pelo recogido en una trenza negra. Sus manos, con las uñas sucias y recomidas sujetaban un bastón. Dentro de la posada, el viejo marinero pidió un vaso de ron y, apurándolo de un solo trago, comenzó a hablar con mi madre» 
El joven Jim Hawkins consigue abordar un barco para ir a la isla, pero, mezclada con la tripulación, una banda de piratas capitaneados por John Silver también perseguirá el botín. Empieza la aventura. Esta novela clásica de aventuras, además de relatar las peripecias y peligros que deben enfrentar los tripulantes del barco que sale en busca de un tesoro escondido, es un libro de iniciación. Su protagonista es un adolescente que participa de la expedición como grumete y se convierte de algún modo en el héroe de la historia, capaz de resolver situaciones conflictivas cuando otros marineros experimentados no pueden hacerlo». http://www.elresumen.com/libros/la_isla_del_tesoro.htm

martes, 26 de febrero de 2019

LAS MIL Y UNA NOCHES Anónimo


Hoy os invito a una tarta de cumpleaños con mil y una velas, cada vela esconde un cuento maravilloso. Si aceptáis la invitación degustareis Mil y Una noches de manjares deliciosos. 
Las velas, se cree, que están hechas con las historias de un antiguo libro persa llamado «Los Mil Mitos». Al soplar las velas, un hechizo repleto de aventuras se adueñará de vuestra imaginación y dormiréis en un jergón de sueños apetecibles ¿Aceptáis? ¡Gracias! 

El pastelero es Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar, y los ingredientes que utiliza para la elaboración de la tarta son un secreto que hasta hoy nadie ha podido descifrar, tan solo sabemos que es una tarta tan exquisita que nos transporta de forma fantástica a India, Persia, Siria, China y Egipto. Se cree que muchas de las historias, que se esconden en cada una de las velas de la tarta, fueron recogidas originariamente de Persia y compiladas más adelante, incluyendo historias de otras velas. 

Cuando acepté de niña este juego, que mi abuela me propuso, «El cuento del caballo de ébano» que correspondía a la vela número 7 de los años de mi vida, me dejó sumergida hasta el próximo cumpleaños en una maravillosa inquietud. 

Desde entonces, he continuado la tradición, y sabedora de que no podré cumplir Mil y Un años, hice trampas al tiempo que marca la cola del pavo real y he leído los cuentos tantas veces como he querido. Sin duda, algunos de ellos más de Mil y Una vez. 

Os deseo que voléis por encima de las nubes en un caballo de ébano… antes de que sea destrozado… 

¡Y, ahora, soplad las velas y guardad el secreto del sabor de la tarta! 

¡Feliz cumpleaños! 



LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 

 «El libro cuenta varias historias y cada relato posee sus propias características pero se diferencia del resto a través del género (en este sentido, es importante destacar que, en “Las Mil y una Noches”, hay tragedias, comedias, poemas, cuentos y hasta leyendas religiosas), no se puede dejar de mencionar que, en este libro, los textos están encadenados, una historia lleva a la otra ya que Scheherezade, la narradora, se ve obligada a utilizar su inteligencia, creatividad y sabiduría para salvar su vida, aunque sólo sea por un día más, y para tratar además de salvar la vida de otras muchas doncellas vírgenes. En el primer relato, se cuenta que el sultán Shahriar descubre que su mujer lo traiciona y la mata. Creyendo que todas las mujeres son igual de infieles ordena a su visir conseguirle una esposa cada día, alguna hija de sus cortesanos, y después ordenaría matarla en la mañana. 

Este horrible designio es quebrado por Sherezade, hija del visir. Ella trama un plan y lo lleva a cabo: se ofrece como esposa del sultán y la primera noche logra sorprender al rey contándole un cuento. El sultán se entusiasma con el cuento, pero la muchacha interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Así continúa durante mil noches. Al final, ella da a luz a tres hijos y después de mil noches y una, el sultán conmuta la pena y viven felices (con lo que se cierra la primera historia, la de la propia Sherezade). La primera versión europea fue una traducción al francés (1704-1717) de Antoine Galland de una compilación anterior que fue escrita en árabe. Este libro, Les Mille et une nuits, contes árabes traducidos al francés (en 12 volúmenes) probablemente incluía relatos que conocía el traductor, pero que no estaban incluidos en la compilación árabe. 

La compilación árabe Alf Layla (Mil noches), originadas cerca del 850, fue probablemente traducida a su vez de una versión anterior persa llamada Hazar Afsanah (Mil leyendas) pero quizá se originó en la India. El nombre actual Alf Layla wa-Layla (literalmente "Mil noches y una noche", es decir "1001 noches") parece haber aparecido en la Edad Media y expresa la idea de un número transfinito ya que 1000 representa la infinidad conceptual entre los grupos matemáticos árabes. Quizá la traducción más conocida por los angloparlantes es la de Richard Francis Burton, publicada bajo el título de The Book of the Thousand Nights and a Night (Libro de las Mil Noches y una Noche). A diferencia de otras ediciones, su traducción de 16 volúmenes no fue expurgada. A pesar de haber sido publicada en la Era Victoriana, contenía todos los matices eróticos del material original. Las versiones más recientes y más legibles son las del doctor francés J. C. Mardrus, traducida al inglés por Powys Mathers, y, particularmente una importante edición basada en el manuscrito sirio del siglo XIV en la Bibliotheque Nationale, compilado en árabe por Muhsin Mahde y traducido al inglés por Husain Haddawy, considerada la más precisa y elegante de todas hasta la fecha. Las tres fundamentales ediciones españolas son la que tradujo y editó Vicente Blasco Ibáñez (Editorial Prometeo) de la edición francesa de J. C. Mardrus (1889); la de Juan Vernet, la más aceptable filológicamente; y la de Rafael Cansinos Asséns (1954), que tradujo también directamente del árabe. En los comentarios de esta última, Cansinos Asséns recurre con frecuencia a la interpretación del libro que el teósofo español Mario Roso de Luna propuso en su obra El velo de Isis o Las mil y una noches ocultistas (1923). Hay un libro de estructura similar a El libro de las mil y una noches: 

El manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki, un noble polaco de finales del siglo XVIII que viajó a Oriente en busca de una copia original del Libro de las mil y una noches, pero nunca la encontró. Después de regresar a Europa, escribió su obra maestra, un libro con varios niveles de narración. En 2001, René R. Khawam publicó una traducción novedosa en la que suprime relatos que considera ajenos a la tradición primitiva (algunos muy conocidos como el ciclo de Simbad), recupera algunos que fueron descartados y presenta otros recuperados. En 1974, el director italiano Pier Paolo Pasolini realizó una adaptación cinematográfica sobre la obra. Dada la trascendencia que alcanzaron estos cuentos que, en un principio, se transmitían de forma oral, la obra no sólo fue traducida a una gran cantidad de idiomas, sino que también inspiró obras de teatro, películas y series televisivas».

jueves, 10 de enero de 2019

VINDICACIÓN DEL ARTE EN LA ERA DEL ARTIFICIO de J. F. Martel


Hoy os invito a descolonizar vuestras vidas, a recuperar esa experiencia real que nos proporciona el contacto con nosotros mismos: cuadros, películas, teatro, libros, música, conversaciones… 

Y la invitación a esa descolonización, a esa voluntad de asombro, os la hago a través de un libro singular: «Vindicación del arte en la era del artificio» en donde el autor J.F. Martel señala «que el artificio inunda nuestros espacios privados y públicos con el objetivo de generar un ámbito artificial donde emociones y deseos respondan únicamente a claves mercantiles y políticas»

«Y aquí el pensamiento de Martel confluye con el de una serie de autores, desde Guy Debord y su Sociedad del Espectáculo (1967) a Jonathan Crary y su 24/7. Capitalismo tardío y el fin del sueño (2013) Todos ellos vienen augurando desde hace medio siglo la colonización de nuestra vida, sí, de nuestra vida personal, por el mercado y el estado» 

 Podemos atisbar un principio, por así decir: cuando en los años 60 del pasado siglo, la televisión ocupó nuestro espacio habitable como si de un dios se tratase, ahuyentó las veladas que antes se dedicaban a la conversación o al relato del día con asuntos inmensamente más fascinantes. Después llegaron décadas de «marketing invasivo» para impulsar el consumo. ¡Que ya hoy se ha hecho insufrible! 

Y para rematarnos y colonizarnos de cabo a rabo, nos dispararon a quemarropa con una marea de imágenes y sonidos digitales omnipresentes: las redes sociales… que son hoy... ¿el mediador universal de toda relación humana? Permitid que lo formule en interrogación. Es una forma, pueril, de quitarles protagonismo. Lo sé. Pero me produce alivio y unas ganas locas de volver a ver cualquier película de aquellas que hicieron grande el Cine o zafarme en la lectura de una novela interminable. 

 ¡Deseo que una película, una novela, la delicia de contemplar un cuadro, una música que nos evoque un no sé qué... una obra de teatro, una conversación... un paseo al albur de los aromas de la luna… y algún tiempo alejados de las redes sociales, nos permitan esquivar las botas que aplastan y colonizan la raíz de nuestras vidas! 

¡Vivid el asombro de la vida, sin artificio! 


LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA

 «He aquí un lúcido y oportuno recordatorio sobre aquellas cosas que tan a menudo parecen haber sido olvidadas en las consideraciones artísticas, como la importancia de la belleza, el misterio o la profundidad. Tras décadas de hipocresía y pretenciosidad –al margen de la trivialidad– que ha rodeado al mundo del arte, la lectura de este libro resulta un grave y a la vez refrescante despertar.» Patrick Harpur, autor de El fuego secreto de los filósofos «La completa colonización de la mente humana es la última frontera del dominio capitalista. Como Martel bien sabe, esta clase de dominación conduce a una aceleración cada vez mayor y a un reduccionismo de la imaginación mediante lo predecible y controlable. Lejos de ser una mera mercantilización de la estética, es una ingeniería para eliminar lo inefable y único de la existencia humana.» Joshua Ramey, autor deThe Hermetic Deleuze «Vindicación del arte en la era del artificio argumenta en favor de la belleza de la experiencia trascendente del arte en contraste con el mundo discordante del artificio moderno. Moviéndose con confianza y esfuerzo entre el cine, la literatura y la pintura, J. F. Martel nos muestra en una cuidosa progresión razonada que todo gran arte, en última instancia, se enraíza en el poderoso misterio de la vida.»  
https://www.todostuslibros.com/libros/vindicacion-del-arte-en-la-era-del-artificio_978-84-946136-1-6 https://

www.elcultural.com/revista/letras/Vindicacion-del-arte-en-la-era-del-artificio/39231

jueves, 20 de diciembre de 2018

EL MUNDO BAJO LOS PÁRPADOS de Jacobo Siruela


Hoy os invito a soñar, pero no solo hoy ni por razón de una invitación. Dado que no os invito a una suerte de simpleza onírica. La invitación a soñar es con «El Mundo bajo los párpados» de Jacobo Siruela, un ensayo complejo y difícil y de una erudición exquisita e inmensa. ¿Aceptáis? ¡Gracias! 
 Os preguntareis, no sin motivo, por qué hemos de adentrarnos en un sueño que parece de plomo. Pues a decir verdad, porque los sueños me gustan al estilo de René Descartes. Dicho lo cual entenderé que algunos de vosotros desestiméis el aceptar la invitación. Pero así son las cosas cuando se trata de una invitación: uno puede, siempre, declinar la invitación. 

Descartes, del que todos sabéis que soy ferviente admiradora y al que dediqué hace años una novela: «Los tres sueños de la razón»,  en esta obra ensayística de Jacobo Siruela se constata que  fue el primero, Descartes, en emprender ese camino en busca de la autonomía del yo racional, hecho este que me ha conmovido. «Descartes es consciente de ellos [de los sueños] al pensar que sus sueños han sido enviados por Dios para ayudarle en su búsqueda filosófica de la verdad, lo cual indica que tuvieron para él una importancia trascendental» 

Descartes llevó el ser un soñador hasta sus últimas consecuencias y soportó el peso de ellas. «El Mundo bajo los parpados» es, por tanto, una propuesta intelectual. «Sus soñadores son arquetipos y sus mundos, prototipos de una especie estilizada de la poesía o la ficción. Sus sueños tratan, sobre todo, del estilo en que están escritos «Ha de leerse con expectativas más cercanas a un cuento de Voltaire que a una novela del XIX». 

¡Soñad sin cortapisas existencialistas, prosaicas o moralistas! 

¡Os deseo que soñéis con la belleza y empredáis un nuevo camino! 


LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 

«Tradicionalmente, el relato onírico ha sido corregido, ampliado, distorsionado y falsificado a fin de adecuar su estilo al gusto artístico y las costumbres de la época. En el ensayo El mundo bajo los párpados (Atalanta, Imaginatio vera, 2011), el sueño no aparece en su dimensión moral. Es decir, no supone una acusación contra la sociedad, la naturaleza humana o su destino. Por el contrario, es visto como un principio formal estético, una de las formas de la ficción. Jacobo Fitz James Stuart, Martinez de Irujo, conde de Siruela (Madrid, 1954), ha tomado prestadas las convenciones estilísticas de la escritura crítica académica para escribir una serie de ensayos de raíz fundamentalmente literaria. 

Sostiene Siruela que René Descartes fue el primero en emprender “un nuevo camino filosófico (…) en busca de la plena autonomía del yo racional” (p. 56). Los sueños dotaron al lenguaje del autor francés de profundidad, sugestión y ambigüedad. En una palabra, estilo. “Descartes es consciente de ellos al pensar que sus sueños han sido enviados por Dios para ayudarle en su búsqueda filosófica de la verdad, lo cual indica que tuvieron para él una importancia trascendental” (p. 56). El artista, pues, debe llevar la máscara del soñador a fin de crear estilo. Y sin embargo, nada más lejos que considerar el ensayo de Jacobo Siruela una defensa del esteticismo. Si bien su compromiso con el estilo es inquebrantable, sus inquietudes oníricas tienen poco que ver con la visión robustamente prosaica de un Sartre, la seriedad moralista de un Camus, o la profundidad de peso del pensamiento existencial alemán. Más bien, son la expresión de una conciencia poética llevada hasta límites insospechados. 

Las historias que componen el grueso de El mundo… no son fábulas morales o parábolas como en el caso de la obra de de Carl Gustav Jung, a la que a menudo y de forma errónea se suele comparar, ni aún meros intentos de análisis psicológico. La analogía literaria menos inadecuada sería la del ensayo filosófico del siglo XVIII. El ensayo de Siruela es la representación, no de una experiencia real, sino de una propuesta intelectual. Las conclusiones del editor madrileño han de leerse con expectativas más cercanas a un cuento de Voltaire que a una novela del XIX. Difiere, sin embargo, de sus antecedentes dieciochescos en que el argumento de los sueños es la creación de un estilo propio; en esto, Siruela es post-romántico e incluso post-simbolista. Por todo ello, 

El mundo… es un libro complejo, difícil. La abundancia de literatura crítica que ha generado trata, en vano, de establecer coordenadas y puntos de conexión. Las deudas literarias de este texto de erudición desmesurada no hacen sino aumentar su riqueza. Sus soñadores son arquetipos y sus mundos, prototipos de una especie estilizada de la poesía o la ficción. Sus sueños tratan, sobre todo, del estilo en que están escritos». www.mundiario.com

miércoles, 28 de noviembre de 2018

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE CASANOVA de Le Gras y Vèze


Hoy os invito a un delicioso misterio: «un hombre anclado en un tópico». ¿Aceptáis? ¡Gracias! Es sabido que Giacomo Casanova es un ameno compañero de viaje, para reconocer y reconocernos en el siglo XVIII. Pero no solo es un excelente amigo para viajar por ese siglo (que para algunos puede estar en las antípodas de nuestro tiempo, que no lo está) porque Giacomo es una persona de ayer, de hoy y de mañana. Y no debe ser considerado un «hombre anclado en el tópico de la seducción». 

Giacomo es vida vivida: esplendor, riqueza y alegría, miseria, cárcel, exilio, enfermedad, tristeza, desempleo, hambre, humillación y pobreza. Como dicen los eruditos: «Giacomo Casanova, ni mintió en sus Memorias ni es un personaje de ficción». Pero sus Memorias son más de tres mil páginas en dos volúmenes, bellamente editados, y no he sido capaz, de un modo explícito, de invitaros a ellas ¡Os las recomiendo! 

 Sin embargo, y como no podía ser de otro modo, en sus Memorias no lo cuenta todo. Y además, le quedan veinticuatro años de vida. Misterio, misterio y más misterio. Y esos veinticuatro años son parte del misterio que desvelan los casanovistas en «Los últimos años de Casanova», Le Gras y Vèze. 

A decir verdad, la vida de Giacomo, puede resultar envidiable para unos y amoral e ilícita para otros. Pero esos asuntos no me incumben. Cada quien es cada cual. Ahora bien, no es menos cierto que, a todos y a cada uno de nosotros, su vida nos embriaga de una singular curiosidad y de un aroma intenso, un aroma que nos despierta de la inercia falsa y somnolienta, que construimos en torno a los trabajos y los días respetablemente cotidianos. 

 Y es que Giacomo Casanova, siempre se sintió capaz de entretener a la vida. En las peores adversidades supo ponerse manos a la obra. ¡No hubo oficio ni empresa que le fuese ajeno! ¡Espía, embajador, empresario teatral, escritor, traductor, confidente, periodista, aventurero, viajero incansable y un largo etcétera! Frecuentó a los vagos y a los sabios, a los estafadores y a las gentes de bien, a las más viles mujeres y a las más grandes, hizo trampas en cien asuntos sospechosos con ministros, reyes, y cardenales, tanto da! 
Porque bien sabemos, que ese modo de proceder o de enfrentarse al destino no pertenece solo al ayer, no es patrimonio sólo de una época. 

Ahora en «Los últimos años de Casanova» regresa a su Venecia (como Ulises regresó a su Ítaca) pero su Venecia ya no es su Venecia. La Venecia de sus veinticinco años ha perdido la sonrisa. Y el «Reloj da otras horas que ya no lo llaman al amor» Ríe sin ganas, y guarda su indignación para sí… hasta que llega la hora final… Tiene setenta y tres años. Un lobo convertido en pastor, sin intenciones perversas… Contempla a la muerte con la sumisión del que se sabe humano… y por lo tanto conoce que es inevitable… 

 ¡Os deseo que conozcáis al Giacomo Casanova, que se esconde tras el tópico seductor y frívolo! 

 ¡ Porque en la vida y en la muerte, nada es lo que parece! 


 LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 

«Giacomo Casanova era tan poliédrico que sigue siendo un gran desconocido anclado en el tópico de la seducción. El veneciano fue mucho más, tanto que no me parece nada osado definirlo como el primer hombre de la modernidad, alma libre que demostró su vanguardismo en sus legendaria Historia de mi vida, donde a lo largo de miles de páginas desgranó su existencia de forma única para su época. Veía el mundo como nadie y eligió una senda digna de ser contada que le llevó de un confín a otro en pleno siglo XVIII comportándose como un Barry Lyndon real, pero con mucha más sustancia intelectual. 

Sus memorias constatan un cambio de paradigma consistente en el modo de contar las cosas, desprovisto de la perpetua solemnidad de entonces y cargado de conciencia del yo volcado en lo cotidiano que es toda singladura. Sin embargo los dos años de trabajo que empleó para escribir su monumento no cubrieron toda su biografía. La Histoire de ma vie concluye bruscamente en 1773, veinticinco años de su muerte el 4 de junio de 1798 en el castillo de Dux, donde ejerció de bibliotecario durante más de una década al servicio del conde de Waldstein. ¿Por qué interrumpió su magna obra en ese instante lejano al fin de sus días? Joseph Le Gras y Raoul Vèze dan respuesta a la pregunta en el libro que acaba de editar Jaime Rosal para la editorial Atalanta. 

Los últimos días de Casanova fue escrito en 1929, y aún tiene vigencia al mezclar una correcta narración de los hechos y reflexiones personales de los autores, pioneros en la devoción por la figura del polifacético hijo de la Serenísima. Venecia. No nos hemos olvidado de la cuestión. Giacomo tiene cuarenta y nueve años cuando ve cumplida su aspiración de volver a su patria. Atrás queda la fuga de los plomos y el vagar por Europa enfrascado entre cortes, aventuras, libros y amoríos. Trieste es la puerta de espera, minúsculo tránsito antes de pisar ese lugar donde el silencio cobra otra dimensión. Pese a ello intuimos que la renuncia a contarnos la sucesión de hechos después de la meta cumplida pueden tener que ver con una sensación de decadencia tras tantos periplos de esplendor entre nombres de rompe y rasga. El Casanova que abraza el retorno no disfrutará de la gloria de antaño, se verá obligado a ejercer de espía para sobrevivir y escribirá informes donde se nota una voluntad de gustar a sus jefes, como si con ese peloteo sintiera que puede prolongar la relación laboral con los dirigentes del Gran Consejo de la urbe adriática, que en cierto sentido con su desconfianza se cobran la burla a la que fueron sometidos por su empleado cuando se fugó de la prisión de los plomos la noche de todos los santos de 1756. 

La precariedad de esta nueva fase veneciana se acrecentará porque deberá luchar para mantener a flote su subsistencia y la de uno de sus últimos amores, una costurera. Parece como si su fiero carácter se hubiera debilitado, como si el vigor que le convirtió en leyenda hubiera desaparecido para generar una personalidad más sumisa, sin ímpetu ni energía. Huele el fracaso, en gran parte porque la inmovilidad que lo ha despojado de su noble nomadismo obstruye lo que fue una gloria siempre en movimiento que volverá a ponerse en marcha tras un turbio asunto donde fue humillado pese a sus buenas intenciones. Quiso ayudar a saldar una deuda, para llevarse una comisión, terminó a porrazos con los implicados y para desquitarse escribió un texto que provocó mil y una habladurías. 

Su atrevimiento había sobrepasado los límites que los gerifaltes consideraban decentes. Le invitaron a abandonar otra vez la agonizante República. En 1783 se despidió de su amada costurera y volvió al ruedo de los viajes. Tenía intención de ir a París y terminó en Viena para ayudar a su hermano. En la capital austríaca entró al servicio del embajador veneciano Foscarini, quien murió en sus brazos víctima de la gota. Tan traumática experiencia le hizo cambiar nuevamente de rumbo. Quiso recalar en Berlín hasta que en Toeplitz se encontró con el conde de Waldstein. Su último destino estaba sellado. Desde 1785 fue bibliotecario en Dux, labor que mostraba cómo ya no podía repetir las gestas de otrora, dándole la posibilidad, desde el aburrimiento que en más de una ocasión le hizo pensar en volver a tomar la carretera, de escribir incesantemente. 

De esa última época datan algunos de sus manuscritos más originales, como el Isocameron, novela de ciencia ficción rococó, y, naturalmente, la Historia de mi vida que ya hemos mencionado varias veces a lo largo de la reseña. Además de la escritura también tuvo tiempo para un último amor epistolar, muy en la línea de una era donde el Werther de Goethe arrasaba y creaba tendencia en todo el viejo Continente. 

Casanova, que se hacía llamar Caballero de Seingalt, predicó en el otoño de su existencia una ideología coherente con sus sueños de instalarse entre la opulencia social del Setecientos. Fue contrario a la Revolución Francesa y asistió desde la lejanía al desmorone veneciano de 1797, cuando Napoleón clausuró la independencia del milagro de la ciudad de los canales. 
A Giacomo, uno de sus hijos preferidos para la posteridad, le quedaban meses de vida, como si su suerte estuviera entrelazada para poner el punto y final de dos excepciones históricas». 

http://revistadeletras.net/lo-que-no-escribio-el-veneciano-los-ultimos-anos-de-casanova-de-le-gras-y-veze/

domingo, 28 de octubre de 2018

LA FUGA DE DIOS de Juan Arnau



Hoy os invito al trino mágico que propone Juan Arnau -uno de mis autores favoritos- en «La fuga de Dios». Soy plenamente consciente de que se trata de una invitación arriesgada y exigente, que dará mucho que pensar ¿Aceptáis el peligro de poner en duda lo comúnmente admitido? ¿Aceptáis llegar al límite? ¡Muchas gracias! ¡Iniciamos la aventura! 

 «La fuga de Dios» es un libro que hemos de disfrutar desde el convencimiento de que somos nosotros mismos el centro del universo. Hemos de disfrutarlo no sólo con el intelecto, que también. Pero poniendo a prueba la ortodoxia, que nos indica, inmisericorde, como hemos de utilizarlo. 

 Es un libro que hemos de dejar que nos acaricie suavemente, hasta despertar nuestras pasiones dormidas. Tras ese despertar de las pasiones, será nuestra propia sensibilidad creativa la que nos procure el abandono en el mundo imaginal y desde allí invocaremos a los dioses para que la Ciencia y el Espíritu, se fundan en un abrazo que nos vincule a un mundo sapiencial humanizado.  
Un mundo donde el pensamiento sea menos atomizado, menos dogmático. Y la conciencia, al fin sin ceguera, un modo de inventar la libertad. 

 Os deseo que, tras la lectura de «La fuga de Dios», no veáis las cosas como son. 

 ¡Os deseo que veáis las cosas según sois! 



LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 


 «El más ambicioso y arriesgado de los libros de Juan Arnau. Y no es que los anteriores carecieran de alguna de estas dos cualidades. Pero esta fuga de Dios va mucho más allá porque plantea una enmienda integral a la opción civilizatoria que Occidente hizo suya con la Modernidad y ha ido imponiendo gradualmente al resto del mundo. No es el primer autor que la hace, pero sí uno de los que lo ha logrado de forma más hermosa, persuasiva.» Vicente Bellver, Diario Levante 

«La fuga de Dios resulta un libro pedagógico, estimulante, heurístico para los lectores, y también exigente. Además, la referencia continua a las filosofías orientales, viniendo de este gran estudioso, enriquece el texto y amplía perspectivas. En definitiva, Arnau ha recogido el testigo de diversos autores que nos impelen a vivificar nuestra espiritualidad en fuga, y esta llamada ya es ineludible.» 

 Pilar Benito Olalla, Cuadernos Hispanoamericanos «La fuga de Dios es un precioso manual de historia de la ciencia y de la filosofía, una propuesta que abre esperanza a la participación, la imaginación y la creatividad.» 

Mariano Gistaín, Letras Libres «Arnau nos lleva a un viaje estimulante en torno a qué es de verdad el conocimiento, que va de Darwin a Aristóteles, del rupturista Feyerabend al ordenado Descartes. Y que da mucho que pensar.» Librújula 

«Juan Arnau propone en estas páginas un recorrido por la historia de las actitudes filosóficas y científicas a través de una serie de referencias fundamentales.» Santos Domínguez, Encuentros con las letras «De vez en cuando surgen de vez en cuando figuras transversales que elaboran nuevas estrategias discursivas [...] Juan Arnau es una de esas figuras, con una trayectoria vital lo suficientemente particular como para romper el molde del investigador ortodoxo.» 

 Eduard Aguilar, Alicante Plaza « ¿La conciencia es una mera actividad física del cerebro? ¿El método científico tiene el precio de un extrañamiento sobre nosotros mismos, sobre nuestras emociones? Estas son algunas preguntas para extrañamiento sobre nosotros mismos, sobre nuestras emociones? Estas son algunas preguntas para la conversación con el astrofísico y doctor en filosofía sánscrita, Juan Arnau.» Diálogo y espejo (Rne) 

 ¿Por qué la ciencia y el espíritu parecen no entenderse? ¿Qué problemas plantea un mundo dominado por la técnica? ¿Es posible abandonar las formas de vida deshumanizadas a las que aboca la globalización? La ciencia moderna teme lo inmaterial, pero no siempre fue así. Este libro ofrece una visión inédita y apasionante de la ciencia. Apuesta por recuperar la sintonía entre la visión científica y la espiritual, con la convicción de que el centro del universo se encuentra en cada ser vivo y de que ésa es la geometría, extraordinariamente compleja, del mundo en que vivimos. Hemos abusado de la crítica y la atomización del pensamiento, es hora de profundizar en la empatía, de ver con los ojos del otro. La ciencia puede ser el arte de la simpatía y ello exige una determinada cultura mental. Una participación que asuma que no vemos las cosas como son, sino que vemos las cosas según somos. La fuga de Dios es un libro audaz, claro e incisivo. Una búsqueda de puntos de contacto entre el pensamiento científico y las tradiciones sapienciales de la Antigüedad. Arnau examina con brillantez algunos de los dogmas de la ciencia de un modo ameno y convincente, cuestionando ciertos supuestos de la ciencia oficial y abriendo vías hacia una nueva ciencia, en la que el universo no sea una máquina constituida por materia muerta, la evolución un proceso ciego y mecánico, o la conciencia una mera actividad física del cerebro. Mostrando, en definitiva, que sin esos dogmas la ciencia sería más libre y creativa. 


 Juan Arnau, astrofísico y filósofo, investigador en las universidades de Michigan, Benarés y Barcelona, es autor entre otros libros del Manual de filosofía portátil, finalista del Premio Nacional de Ensayo y el Premio de la Crítica valenciana, («un ensayo fabuloso, magníficamente bien escrito, inteligente, lúcido e inagotable», La Vanguardia) y de La invención de la libertad, libros con los que «está revolucionando el pensamiento español» (El Mundo), ambos publicados en Atalanta.

viernes, 14 de septiembre de 2018

BAJO EL VOLCÁN de Malcolm Lowry



Hoy os invito a un delirio de alcohol en el Día de Muertos de 1938, en México. Y lo hago a sabiendas de que «Bajo el volcán» es una novela enrevesada. Es complicada, confusa, y en algunos momentos hasta tediosa. Nos sentiremos sin rumbo, a la deriva. Tal y como sentimos la guerra… la culpa… la vida… y la muerte… 

La novela está estructurada en doce capítulos, los cuales son en sí mismos una entidad, si bien, a su vez, están vinculados e interconectados. El capítulo VI, para los estudiosos, constituye «el corazón del libro». A decir verdad yo no he hallado ese corazón, ese núcleo. Me he quedado en la ebriedad de su brillantez, como un todo. 

 «Bajo el volcán», como la Tierra, gira sobre su propio eje y al igual que ésta nos lleva cada día y cada año envueltos en sus giros, sin control por nuestra parte, porque no depende de nuestra acción volitiva. La novela hace lo mismo y puede leerse, una y otra vez, sin extinguir en nosotros esa sensación delirante.

 «Es el relato del último día de la vida del cónsul inglés Geoffrey Firmin, que permanece ebrio durante toda la novela, logra que su borrachera y su locura alcancen al lector, quien no encuentra un momento de cordura y serenidad a lo largo de las páginas… »

»Pero el escritor quiere ir más allá con la ebriedad del cónsul: no ha de tomarse como un estado permanente del autor y del protagonista, pues simboliza la ebriedad universal de la humanidad...»  Porque estaba convencido de que «Bajo el volcán» amplía nuestro conocimiento del infierno:  «No hay paz que deje de pagar pleno tributo al infierno…». 

Malcon Lowry dijo que «esta novela se refiere a ciertas fuerzas existentes en el interior del hombre que le producen terror de sí mismo. También se refiere a la culpa del hombre, al remordimiento, a su ascenso incesante hacia la luz bajo el peso del pasado, y a su destino último»

Ya sé que no son tiempos, los nuestros, propicios para detenernos a pensar en lo que nos propone Lowry... Pero por no seguir al rebaño...tal vez por transgredir...  ¡Merece la pena dar un paseo por este  «bulevar de los sueños rotos»!  

Quizás por estar bajo los efectos de un exceso, bajo los efectos de una obra abrumadora; tan esquizofrénica y paradójica como nuestra propia existencia. Podamos entender que el sigilo de la muerte cierta, el sigilo de ese sabernos culpables y perecederos otorgue al sentido trágico de nuestras vidas,  una forma de resistencia trascendente y optimista.

 ¡Os deseo que escapéis de esa cárcel de alcohol trágico, que existe bajo el volcán de nuestras vidas! 

¡Os deseo  que esa embriaguez delirante os permita pelear contra el destino, durante el tiempo que dure lo efímero! 

¡Resistid! ¡No os rindáis! ¡Que la vida es eso…! 



LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 

«El Día de Muertos de 1938 es una jornada aciaga para el ex cónsul británico en México, Geoffrey Firmin, un hombre alcohólico, arruinado por los fantasmas de su mente y de su pasado y cuyos oscuros sentimientos de culpabilidad alimentan una soterrada voluntad de autodestrucción. Incapaz de reaccionar al regreso de su ex mujer, Yvonne, el cónsul deja que ella se acerque de nuevo a su hermanastro Hugh, trotamundos implicado en actividades políticas. Y durante las veinticuatro horas en que transcurre la novela, en un México que simboliza al tiempo el paraíso y el infierno terrenales, se suceden alejamientos, malentendidos y encuentros conflictivos, y hasta violentos, con personajes de toda índole. Un funesto augurio un indio moribundo al borde de un camino da la primera señal de alarma. Mientras Geoffrey, cada vez más ensimismado, naufraga lentamente en sus delirios etílicos ante los ojos de Yvonne y Hugh, éstos asisten impotentes a los estragos de su trágica caída». 

http://www.lecturalia.com/libro/17512/bajo-el-volcan
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