miércoles, 29 de noviembre de 2017

LA MODIFICACIÓN de Michel Butor


Hoy os invito a un viaje en tren, París-Roma. Un viaje lento. En tercera clase. En el mismo vagón, junto a nosotros, se sienta Michel Butor. Está escribiendo «La Modificación», es el año de 1957, y se dirige a nosotros en todo momento. Nos implica. Nos pregunta. Despierta nuestra curiosidad y ésta, a su vez, se pone a trabajar como un orfebre, conocedora de su oficio. 

La primera vez que leí «La Modificación» supe -y esto tuvo que ver con quien me regaló el libro-, que en ese viaje mi mirada sería la de una poeta malcriada y que sentiría el placer manierista de acariciar pensamientos frente al paisaje, un paisaje que estaba dentro de mí. Os confesaré que me marcó definitivamente, en mi afición como lectora y escritora. Porque eso es lo que soy, desde niña, una aficionada, una aficionada que necesita leer y escribir. De tal modo, que os invito a un viaje, que he realizado y sigo realizando a diario. 

«La Modificación» únicamente es literatura. Porque finalmente prima la curiosidad, pero muy lenta. No existe en la obra una trama forzada para mantenernos en vilo. No. Es un viaje en donde el sosiego y el pensamiento, rodean la intimidad deliciosa del silencio y la curiosidad brota en una suerte de asombro inesperado. 

«La Modificación» a buen seguro, os hará mirar los paisajes de París a Roma desde vuestro interior más sensible, os hará repensar el amor como una historia que explota, se desgasta y se vacía con la rutina y la desatención. O, por el contrario, advertiréis que el azar obstinado nos puede presentar, de repente, un amor y que en éste, nos reconozcamos y nos reconozca, y nos vuelva presos de lugares y de momentos que se nos antojen únicos, porque definitivamente ese amor era el nuestro. El que no esperábamos. 

Y así seremos plenamente conscientes de que cambiar las cosas es vivir. Y dejarlas como están es una forma de muerte, lamentable y penosa. 

 ¡Os deseo que el lento viaje París-Roma, junto a Butor, os llene el corazón de decisiones!

¡ Bon voyages! 

P.S.  ¡Ah! No perdáis el tren! 


 LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA


«Alumbra, todo se alumbra, toda la literatura se alumbra, cuando te encuentras con libros como este. La lectura por la lectura, el puro placer de leer textos que no buscan que sudes con la protagonista, que no haya cuestas, que mires la espalda con temor, que leas un texto como una autopista, o pretendan animarte con masajes de letras con aceite, no lo necesitan; son textos que no buscan excitarte, no buscan darte miedo, no buscan enfadarte, ni siquiera esperan que llores por ese final. No. Solo cuentan una historia que si me la leyeran provocaría en mí un estado de curiosidad placentera, de pensar que de verás es bello -el puro gusto por una cosa hermosa, bien contada, con rasgos de poesía, con la mirada que deja un poeta mimado-, pensaría, pues, que es como acercarme al lado donde me siento cómodo estando callado, escuchando y mirando un paisaje, el mismo paisaje por donde paseé toda mi vida, en el que conozco sus rocas desgastadas, el mismo paisaje donde suena igual el viento cada día. Pero este libro, no te confundas, no habla desde los tópicos literarios, no habla desde la falta de imaginación, no solo no lo hace, sino que lo hace desde la pura inventiva literaria, desde el riesgo, desde la no búsqueda del lector masivo, de la lectura fácil o, como dije, los fuegos artificiales temáticos o sorprendentes finales. ¿Por qué la llamo pura literatura? Supongo que empiezo mal, debería reescribirlo: ¿Por qué la llamo mi tipo de literatura en estado puro? Pues es simple, para mí la novela no solo debe tener un tema adecuado o que me satisfaga o que sea bueno o, quiera Dios, solo sea mínimamente atractivo -tampoco exijo mucho-, sino que tiene que estar bien escrito -es evidente-y ser original en su forma de escribir; y que no sea, siempre, una mera sucesión de ideas y frases con corrección y sentido, una exposición académica de la teoría literaria o del buen escritor, o de la novela lógica y la técnica de siempre y el espacio, tiempo que no se muevan de mi lado, agarraditos a mí. No digo que siempre debe ser así, pero agradezco, mucho, cuando se me aparece, -espectro halagador- un escritor que innova - o innovó-, apuesta, rasga papeles, personajes, textos, ideas; que se recrea en descripciones, es cortante en su preceptos o en su frases, tiempos y espacios, y, claro, lo hace bien. Da igual que se llame Oulipo, Nouveau roman o Realismo sucio o... ¿Qué es original en “La modificación”? Lo más evidente es la voz narradora que se dirige en segunda persona al protagonista, ese “usted” que dirige al lector hacia esa hombre -amante, marido, padre, engañador, perdedor, masivo, ciego, escritor, inventor, aburrido voyeur... es todo esto y no lo es...- que se mueve por el texto como centro de un universo de pocas personas y ciudades que orbitan a su alrededor, con elipses extrañas que las acercan y alejan en un solo momento. Pero esa voz narradora es engañosa, podría pensarse que es un mero artificio literario que busca sólo originalidad o cambio, o para probar tesis literarias. 

No, nada más lejos de la realidad; dicha voz, dicho narrador, permite al lector que pueda variar, incluso provocar inquietud o enseñar una confusión buscada. sobre quién está narrando en un momento dado la novela: a veces parece un narrador omnisciente, lo sabe todo del pasado, del presente y del futuro, pero otras veces pudiera pensarse que ese mismo narrador que habla -se dirige a él- de usted al protagonista es el mismo protagonista, es su mente que vaga entre los papeles y se dirige a sí mismo, o , incluso va inventando la novela, y creando una segunda novela en su cerebro con los personajes secundario y silenciosos que le acompañan en el mundo cerrado del vagón donde transcurre casi toda la historia. Por otro lado, en otros momentos, aparece esa voz narradora, como un ser que crea el futuro, que va creando un futuro inexorable para el protagonista, un dios creador, que puede ser una mera invención mental del protagonista, pero también una construcción meta literaria, o una mera posibilidad o.... 

Las voces narradoras, por lo tanto, varían sin que tengan solución de continuidad, saltan de un un mero sueño-pesadilla-, a esas otras de un narrador-dios-literario que todo lo sabe, que todo sabrá, o , como dije, saltar al propio protagonista inventando historias o recordando el pasado. Si así es el narrador, debe comprenderse -lo necesita el texto-que en esta novela no se puede buscar una tradicional lectura y compresión de tiempo y espacio, que varían de una frase a otras, para lo que debes estar preparado y atento, para saber si la CÉCILE o la HENRIETTE que lees son presentes, pasadas, futuras; están en Roma o en París. Y te dirás qué tiene eso de divertido, que si es extraño y difícil de leer: pues lo cierto es que no, es una novela en la que encajas las piezas del puzle, en continua creación, con suma facilidad. Pequeñas pista te van dejando en cada momento en el espacio y tiempo en el que ocurre al escena; una pequeña piedra en el suelo del tren , un nombre de una calle romana, una paisaje, un libro sin abrir, la cara de una persona, un olor, la lluvia en los cristales, las luces que se ven con el paso del tren, el nombre ciudades, El Vaticano, la sotana de un cura.... Pequeños detalles que abundan, apuntan, ayudan, recrean, admiran y hacen bella la novela; con esa belleza de lo particular, de lo mirado con curiosidad y amor por lo sencillo, por lo poético de un cosa que no parece tener importancia en el conjunto de una escena y es hermosa en el detalle mirado con ojos minuciosos. 

 El libro habla de paisajes de París y Roma, habla de las personas, de una pareja que se amaba y que la edad, los años, la incomunicación... hace que se distancie, y, tras ello o junto a ello o por ello, aparezca otro amor, o un posible amor, o un intento de amor, o un falso intento de amor o una pasión intolerablemente cierta, que hace que, en este caso, el marido vea que puede rejuvenecerse con el contagio de la juventud de otra mujer. Sabedoras de que las historias son bombas que explotan y se vacían enseguida, otras personas pretenderían ser más conscientes que las historias se repiten y se vuelven presas de los lugares donde discurre, de las momentos en las que pasa, de las botas de asfalto y plomo que se atan a sus pies, pero nuestro protagonista quiere luchar para que las cosas no sean como son siempre, por su parte. 

 En un tren que sale de París, un exitoso jefe de un sucursal francesa de unas máquinas de escribir italianas entra en un vagón de tercera, para viajar a Roma, donde quiere dar una sorpresa a su amante Cécile, entonces le dirá que ha decidido dejar a su mujer, por fin. La novela hablará de los pensamientos de ese hombre para lo que fue la relación con su esposa Henriette, sus hijos y con esa amante, y lo que es ahora, y se describe la posibilidad o certeza de lo que será esa relación en el futuro, cómo cambiará su vida con la vida en común con Cécile....con sus nuevas perspectivas. 
Eso es básicamente la novela, pero sería estúpido por mi parte dejarlo así, porque las raíces de la novela serán esas, pero parte del tronco y las ramas serán también las ciudades de Roma y París casi como personajes con voz y mirada en al novela; son, así, personajes vivos que entran , influyen cambian la novela; como lo son los viajeros que entran y salen del vagón donde transcurre el presente de la novela, todos ellos serán actores que participaran en el transcurrir de la novela sin decir una palabra, y serán un hecho casi meta literario en la novela, porque el protagonista los inventará, a su vez, como sus protagonistas, inventando nombre, historia pasada, presente y futura.»
https://wineruda-literatura.blogspot.com.es/2017/02/la-modificacion-de-michel-butor.html

martes, 31 de octubre de 2017

LA CANTANTE CALVA de Eugène Ionesco


Hoy os invito al teatro ¡Me fascina el teatro! Debe ser de las pocas cosas que no me remiten a lo virtual. ¿Aceptáis? Muchas gracias. Patio de butacas. Por favor, tomad asiento. ¡Se levanta el telón!  
Corren tiempos sin tiempo para la conversación, tiempos de hartazgo informativo, tiempos de absurdo que ni con lupa somos capaces de leer. Y« La cantante calva» de Eugène Ionesco, (Slatina, 1909 - París, 1996) se me antoja sublime, para bajar los humos a tanta charlatanería barata. 

No sabremos muy bien si asistimos a un drama o a una comedia. Tampoco lo sabemos fuera del teatro: la vida es puro teatro… y el teatro, vida en estado puro… ¿Hallaremos el sentido del sin sentido? ¡No tengo la menor idea! 
Ionesco decía que el humor es «lo cómico como expresión de lo insólito», y lo insólito nos lleva a la hilaridad». Pues debemos habitar en un tiempo insólito, por cómico. 

Ionesco, dice Luis Luque, tenía mucho miedo a los totalitarismos. ¿Y quién no? ¡A mí me aterran! «Ese es un miedo compartido; ahora los lobos no van disfrazados de ovejas, llevan otros disfraces, pero siguen siendo lobos. Las banderas y los idiomas se emplean como instrumentos de confrontación; el nacionalismo está floreciendo de una manera terrible y nos seguimos apasionando, nos seguimos peleando y nos seguimos destrozando por el amor a la tierra o al contexto cultural. 
Y de eso hacemos nuestra guerra personal y consideramos menores -y peores- la esencia y la cultura del otro. Se alude a elementos emocionales pero lo único que se busca es poder». 

Más allá del contexto y el conflicto social, se encuentra el ser humano. «Ionesco -asegura Luque- era un existencialista nato... Aunque él no lo supiera. Era un hombre muy analítico, muy reflexivo, muy complejo. Y al mismo tiempo muy sencillo: era un hombre que amaba la Naturaleza, y en ella se sentía en calma. 

 Él se pregunta qué es la existencia. Pero es una pregunta sin respuesta que está en esta función. Los interrogantes aparecen enmascarados en el humor, que es un vehículo increíble para introducir muchas cuestiones. 
En este mundo de impaciencias las preguntas sobre quiénes somos te llevan a callejones sin salida». 

 ¡Deseo que hayáis disfrutado de la función! 



 LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 

Con la música de Dios salve a la Reina, un telón semitransparente, donde se ve dibujada la bandera inglesa, va subiendo lentamente. En un salón austero pero majestuoso, desciende, entonces, un gran reloj que marca las doce horas. “Vaya, son las nueve. Hemos comido bien. Sopa, pescado, patatas con tocino, ensalada inglesa”. La mujer, sentada en el suelo con una taza de té, comienza así un relato inconexo y sin sentido, frente a su marido, que lee absorto el periódico en una silla cercana, sin levantar la vista del papel. Palabras y palabras sin sentido y lanzadas al aire, en una imagen perfecta de la incomunicación y del absurdo. Sesenta y siete años después de su estreno en París, en 1950, La cantante calva, primera obra dramática de Eugène Ionesco (Slatina, 1909- París, 1994) y ejemplo nítido del teatro del absurdo llega al Teatro Español, en un montaje dirigido por Luis Luque. 

La obra, con traducción y versión de Natalia Menéndez, actual responsable del Festival de teatro Clásico de Almagro, estará en cartel hasta el próximo 11 de junio. Adriana Ozores, Javier Pereira, Helena Lanza, Fernando Tejero, Carmen Ruiz y Joaquín Climent protagonizan esta historia circular, mezcla impecable de comedia y amargura, producida por el Teatro Español y Pentación Espectáculos. Le tenía muchas ganas Luis Luque (Madrid, 1973) a esta obra cumbre del teatro del absurdo. 

Director de El señor Ye ama los dragones o El pequeño poni, ambas con texto de Paco Bezerra, o la versión de Alejandro Magno, que estrenó el año pasado en el festival de Mérida, Luque asegura que el teatro del absurdo es lo más cercano al contexto real de la sociedad de hoy. “Ionesco, cuando salía a la calle, confesaba que no entendía ni lo que ocurría, ni lo que se decía. Esta misma sensación la tengo yo muchas veces El enigma de nuestra existencia es incomprensible. 

Cuando uno acaba de leer la obra, te invade una sensación feliz pero también amarga. Son escenas cotidianas sobre la incomprensión y la incomunicación de la gente”, asegura el director que se estrena por primera vez en el reverenciado escenario del Español. La intriga planea en este texto ensoñador, sobre el encuentro de dos parejas en un palacete caduco y algo rancio, al que se unen una sirvienta fogosa y disparatada y un bombero en busca de un fuego inexistente. “Es una obra de juegos sin sentido que nos traslada a un mundo de soledad y aislamiento, de parloteo constante, de intento de volver a empezar. En este sentido, es un texto absolutamente contemporáneo”, añade Luque que también resalta el contexto de la Europa devastada de los años cincuenta en el que se estrenó la obra y el actual. “Acababan de sufrir dos guerras mundiales y los movimientos culturales eran muy reactivos. Ahora estamos más adormecidos y alienados, pero la crisis también ha devastado la sociedad y el hombre se encuentra en un lugar caótico y disparatado. 

Ionesco apuntaba ya entonces la aparición de los totalitarismos, algo que tenemos hoy muy presente. Los totalitarismos pueden llegarnos de cualquier lado, de cualquier signo”, explica el director. No se siente especialmente apabullado Luis Luque ante el montaje de La cantante calva, una obra de vanguardia que sigue llenando los escenarios de medio mundo (El Théâtre de la Huchette de París lleva sesenta años representándola ininterrumpidamente). “Es lo mismo que montar un clásico. 

Intento hacer el mismo trabajo honesto de análisis que hago con todo, siempre compartiendo con los actores. No hay que tener miedo a nada. Seguro que hay miles de cantantes calvas mucho mejores, pero ésta es la mía y espero que se valore desde ahí”. La música, elemento fundamental de esta función, obra de Luis Miguel Cobo, va guiando con todo tipo de sonidos del siglo XX esa “no acción dramática de la obra”, aupando, llenando y envolviendo el mundo de ruido y de furor. 
El absurdo de esa cantante calva, que en ningún momento aparece en la obra, provoca la risa más turbadora. Una obra a la que hay que acercarse, dice Natalia Menéndez, sin buscar explicaciones. “De lo que se trata es de sentir algo de asco mezclado con risa”. https://elpais.com/cultura/2017/05/03/actualidad/1493792571_610783.html

lunes, 11 de septiembre de 2017

LA CONDICIÓN HUMANA de André Malraux


Hoy os invito a una lamentable masacre. Lamentables lo son todas. Ésta, la masacre de Shanghái de 1927, es una más de las que llevamos los seres humanos sobre nuestras espaldas. En esos tres días que duró la masacre de Shanghái hubo una aniquilación. 
De nuevo la sinrazón tomó la batuta y la orquesta, gregaria y obediente, la obedeció al pie de la letra. 

«La condición humana» escrita por André Malraux en 1933, logra una simbiosis magistral acerca del antagonismo existente entre el capitalismo y el comunismo. En aquel otro tiempo de principios del siglo XX, esta cuestión iniciaba su experimento. 

A decir verdad cuando leí la novela me detuve más en las reflexiones filosóficas, tal vez por deformación o porque el experimento de los regímenes políticos que se planteaba en la novela ya habían arrojado suficientes resultados... 

Sea como fuere, lo cierto es que esa mezcla de «soledad frente al destino, dignidad ante la adversidad, solidaridad con los desfavorecidos y ansia de transcendencia», fue lo que me hizo asidua de círculos de debate. 

En ellos tuve la fortuna de profundizar, con personas sabias, acerca del enigma de la condición humana; y mi espanto se espantó de sí mismo. Hecho éste que le vino muy bien a mi orgullosa ignorancia. 

Finalmente estaba en situación, después de todo, de admitir la alegría y el terror de ser y de existir. He de resignarme y confesaros que fue sumamente difícil. Pero, al cabo, me gusta lo difícil…y el asunto de la condición humana me sigue teniendo atrapada… 
Pero, atrapada, con una condición suficientemente humana: trato, pese al horror y las masacres y los desmanes, de vivir una vida humana. 

 ¡Deseo que os dispongáis a vivir vidas humanas! 


 LO QUE SE HA ESCRITO A CERCA DE LA OBRA 

 «La novela narra un episodio de la guerra civil china, que enfrentó desde 1927 hasta 1949, al partido Kuomintang dirigido por Chiang Kai-shek, con el Partido Comunista Chino, aliados hasta entonces en su objetivo de consolidar la unidad de la República China frente a los llamados señores de la guerra. 
El episodio en el que concentra la novela es la llamada masacre de Shanghái, de abril de 1927, en la que el ejército de Chang Kaï- Chek, incitado por los representantes de las potencias europeas con fuertes intereses económicos en China, detienen y ejecutan a los obreros y sindicalistas encuadrados en el Partido Comunista, que habían tomado en su poder la ciudad de Shanghái. 

Esa guerra civil culminaría en 1949 con la llegada al poder de Mao Tse Tung y la consiguiente instauración de la República Popular China y el exilio de su oponente a la isla de Taiwán. André Malraux había pasado algunos años en el extremo Oriente (especialmente en Indochina, pero también en China) en la década de los años veinte. Fruto de esa experiencia vital fue la que se conoce como “trilogía asiática”, formada por las novelas Les conquerants / Los conquistadores (1928), La voie royale / La vía real (1930) y la que nos ocupa, La condition humaine / La condición humana (1933)»

miércoles, 9 de agosto de 2017

ARCHIPIÉLAGO GULAG I de Alexandr Solzhenitsyn


Hoy os invito a examinar un documento de archivo. Os invito a un ejercicio saludable. Admito que «Archipiélago Gulag» de Solzhenitsyn, al ser un monumento a la verdad, a la verdad cruel de los «campos de trabajo» puede resultar denso y asfixiante. Cuando lo leí, hube de tomar tiempo para respirar… Y, aún así, hasta el aire me parecía obsceno. 
 Se trata de un libro autobiográfico y descarnado. Solzhenitsyn fue detenido por opinar diferente… fue detenido y llevado a un «campo de trabajo» desde 1945 a 1956 por atreverse a pensar… Y pese a ello, pudo contarlo minuciosamente para que no olvidáramos… para que no se volviera a repetir… 

Obtuvo el Nobel en 1970, pero su persecución no cesó y hubo de exiliarse. Al cabo, había contado al mundo la verdad del infierno que construyen los hombres aferrados «a su» verdad: ¡la mentira del pensamiento único! 
Por tanto os invito a examinar un documento de archivo, autentico y fiable, en él hallareis miedo, dolor, frío, hambre y muerte; elementos todos, con los que los regímenes totalitarios enmudecen cualquier discrepancia acerca de su verdad única y absoluta. 

 El libro me lo regaló un amigo, allá por la década de los años ochenta del pasado siglo, fue un regalo «envenenado» que, sin embargo, me ayudó a comprender la libertad; sí, esa libertad de la que tantos de nosotros disfrutamos en el día a día y que no alcanzamos a otorgarle una naturaleza inviolable. 
Incluso, a veces, la despreciamos y nos sumamos a una retahíla de gregarismo e idiocia indolente. Y, cabe preguntarse, nos adherimos a ese tedio... ¿para ir dejando pasar la vida y el tiempo en el seno de un «bienestar», deplorable y absurdo? No, debe de haber algo más… 

Tras la lectura de «Archipiélago Gulag» mi repulsa hacia aquellos que pisotean los derechos humanos (que ya existía en mi conciencia) despertó sentimientos de aborrecimiento. Y es que la injusticia, que nos relata Solzhenitsyn, es de tal calibre que no queda en la persona nada con lo que poder defenderse… 

¡Os deseo que opongáis resistencia a los profetas del pensamiento único! ¡Es un ejercicio saludable! 
¡Lástima que este tipo de ejercicios no se hagan «virales» en las «redes sociales», ni estén presente en las pasarelas de moda…! 

¡Os deseo que creéis «tendencia» a favor de la libertad! 


LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 


«Archipiélago Gulag era el nombre de la red de campos de internamiento y de castigo soviéticos donde fueron recluidos millones de personas durante la segunda mitad del siglo XX. En este monumental documento, Solzhenitsyn, que estuvo confinado en uno de esos campos, reconstruye minuciosamente la vida en el interior de la industria penitenciaria en tiempos de la Unión Soviética. Con este primer volumen, al que le siguen dos más, se inicia la traducción íntegra, por primera vez en nuestro idioma, de este legendario testimonio –redactado entre 1958 y 1967– que estremeció los cimientos del totalitarismo comunista. La traducción se ha realizado a partir de la edición de 1980, revisada y ampliada por el autor, y considerada por él la definitiva. Este primer tomo recoge las dos primeras partes («La industria penitenciaria» y «Perpetuum movile») de las siete que componen este relato del horror que vivieron millones de personas». 

Alexandr Solzhenitsyn (1918, Kislovodsk, Cáucaso del Norte-2008, Moscú) estudió ciencias en Rostov y en 1942 fue enviado al frente. En 1945, detenido por «delitos de opinión», fue internado hasta 1956 en un campo de trabajo, donde vivió gran parte de la experiencia relatada en Un día en la vida de Iván Denísovich (Andanzas 677) y en Archipiélago Gulag (Tiempo de memoria 47/1-3). Rehabilitado, volvió a tener graves problemas a partir de 1967. Pese al Premio Nobel, concedido en 1970, su situación se agravó hasta el punto de que, en 1974, fue expulsado de la URSS. Tras veinte años de exilio en Estados Unidos, volvió a Rusia, donde murió. Además de las obras citadas, Tusquets Editores ha publicado sus novelas El primer círculo y Pabellón de cáncer (Andanzas 175 y 193), así como sus textos Cómo reorganizar Rusia y El «problema ruso» al final del siglo XX (Ensayo 14 y 25). Los dos relatos del presente volumen, que ofrecemos en una nueva traducción a partir de la versión definitiva del autor, y con un iluminador epílogo del traductor, se basan en sendas historias reales, convertidas, gracias a la maestría narrativa de Solzhenitsyn, en dos pequeñas joyas literarias. https://www.planetadelibros.com/libro-archipielago-gulag-i/202624

miércoles, 12 de julio de 2017

EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS de Dino Buzzati


Hoy os invito a transitar por un desierto en el interior de una fortaleza militar. Os invito a vivir o revivir «El desierto de los tártaros» (Buzzati. 1940). Es, por tanto, una invitación para valientes o para aguerridos guerreros. Para personas, al cabo, que no teman enfermar de tiempo, de silencio ni de melancolía. 

Porque, a decir verdad, no sabemos muy bien adónde vamos… ni lo que vamos a encontrar… tal vez sea un viaje sin retorno… un laberinto… una emboscada… corremos el riesgo de perdernos o desaparecer… 
¿Aceptáis la invitación? ¡Gracias! ¡Nos ponemos en marcha! 

 El desierto de Buzzati, en el interior de la Fortaleza, nos cautiva con el ímpetu de un huracán. El paisaje es árido, obscuro, de un silencio ensordecedor y claustrofóbico. Nos impresiona la vastedad del silencio…Porque advertimos que el silencio es el dueño y señor de la Fortaleza… La vida de Drogo, el protagonista, que viaja con nosotros, transcurre por el interior de la ruinosa y abandonada Fortaleza Bastiani. 

Sus muros son inextricables. Nuestra espera es larga, a prueba de desesperanza. Vamos al encuentro de un acontecimiento que jamás llega. La ausencia del enemigo en el horizonte, nos arrebata la motivación por continuar. La reclusión se nos antoja eterna y carcelaria. El miedo, el extrañamiento, el desarraigo y la soledad, que se aloja en nosotros, nos hacen encontrarnos como «en una tierra extranjera, en un mundo duro e ingrato» 

 Nos asalta la duda y el deseo de huida, pero optamos por quedarnos en la Fortaleza. Después nos asalta la ansiedad y la frustración, pues nuestras expectativas se han visto defraudadas ante la inutilidad de la espera en silencio… siempre el silencio… la desilusión… el desengaño… y, de nuevo, el silencio a voz en grito y la obscuridad… 

«El río del tiempo pasa sobre la Fortaleza, agrieta las murallas... precipita las vidas de quienes esperamos en el Fuerte a que no pase nada…». 

 «Entre tanto el tiempo corre, su latido silencioso mide la vida, no podemos ni parar un instante, ni siquiera para echar una ojeada hacia atrás. ¡Párate! ¡Párate!, quisiéramos gritar, pero comprendemos que es inútil... 
Todo huye, los hombres, las estaciones, las nubes; y de nada sirve agarrarse a las piedras, resistir en lo alto de un escollo; los dedos cansados se abren, los brazos se aflojan inertes, nos arrastra de nuevo el río, que parece lento pero jamás se para…» 

Nos invade un exhaustivo inventario de melancolía. Y en esos momentos somos plenamente conscientes de que nuestro largo y penoso éxodo está desanudándonos de nuestra vida previa al viaje, de su silencio enorme, que nos ahogaba lentamente… nos estamos desamarrando de esa vida anterior, rutinaria y monótona, que nos mataba, nos asesinaba… 

 ¡Despertamos! 

Todo ha sido un sueño… o tal vez no… 




LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 


« La fascinación que ejerce en los lectores El desierto de los tártaros de Buzzati es indisociable del espacio y de la atmósfera creados en esta novela. Este trabajo estudia los elementos que configuran ese laberinto de tiempo que es la fortaleza Bastiani, y a los “enfermos” que por él transitan, como un paradigma contemporáneo de locus melancholiae. La novela de Buzzati construye, quizá mejor que ninguna otra novela del siglo XX, un escenario simbólico difícilmente superable en la representación de la tragedia de la vida humana». 

EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS: UN PARADIGMA DE LOCUS MELANCHOLIAE. BEGOÑA ALONSO MONEDERO. IES Venancio Blanco

domingo, 11 de junio de 2017

LA VIDA INSTRUCCIONES DE USO de Georges Perec


Hoy os invito a una novela-puzzle. Os pido permiso para dedicar esta novela a un invitado de honor. ¿Permiso concedido? Gracias por vuestra amabilidad. A decir verdad la tenía reservada para él desde que la leí, hace muchos años. 
Es un hombre joven que un día fue un niño al que, entre otras y variadas aficiones, le deleitaba hacer puzzles. Ahora comienza uno de los puzzles más importantes de su vida… y, tal vez, estas «instrucciones de uso» le sean útiles para armonizar la vida y la felicidad, ese «imposible necesario» del que nos habla, magistralmente, Julián Marías. 


En la novela «La vida instrucciones de uso» que George Perec publicó en 1978, nos dice que «la verdad última del puzzle: a pesar de las apariencias, no se trata de un juego solitario: cada gesto que hace el jugador de puzzle ha sido hecho antes por el creador del mismo; cada pieza que coge y vuelve a coger, que examina, que acaricia, cada combinación que prueba y vuelve a probar de nuevo, cada tanteo, cada intuición, cada esperanza, cada desilusión han sido decididos, calculados, estudiados por el otro». 

 Si el hombre joven, invitado de honor de estas líneas, tiene en cuenta esta premisa, no sería de extrañar que pudiese ser el autor-creador de su propio puzzle, de su propia vida… Le animo a ello… 

Sé que en París culminó otro puzzle importante de su existencia… Y la novela comienza en un antiguo edificio parisino entre los pisos tercero y cuarto del número 11 de la calle Simon–Crubellier, del barrio de la Plaine Monceau. 

 Parece que las piezas van encajando… 

 En la novela-puzzle de George Perec, se relatan más de un centenar de historias diferentes, no todas relacionadas con personajes del edificio. Estas historias acontecen entre los años de 1833 a 1975. Hasta aquí todo puede habernos sucedido, estar sucediéndonos y/o sucedernos en el futuro… 

Las piezas siguen encajando… 

 Algunas de estas historias están vinculadas con la historia principal de la novela, la de Percival Bartlebooth, un multimillonario «que ha organizado su vida en torno a los rompecabezas, y que para llevar a cabo su proyecto ha recorrido el mundo y recurrido a varios otros habitantes del edificio…». 

 Cada capítulo es una pieza del puzzle… El invitado de honor de estas líneas, sabe y ama la música… Y en el capítulo 2 tenemos un piano… 
 «…El salón de la señora de Beaumont está casi enteramente ocupado por un gran piano de concierto, en cuyo atril se puede ver la partitura cerrada de una famosa canción americana, Gertrude of Wyoming, compuesta por Arthur Stanley Jefferson…» 

Las piezas siguen encajando… 


 ¡Le deseo, al invitado de honor, y os deseo a todos y a cada uno de vosotros que finalicéis, como autores, el puzzle de vuestras vidas! 



 LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 


«Considerada desde su aparición como una obra maestra y se le concedió el prestigioso Premio Médicis. Con los años su importancia no ha dejado de crecer. Así, esta obra maestra inclasificable de la que se ha dicho que es un compendio tan enciclopédico como la Comedia de Dante o los cuentos de Canterbury de Chaucer, y, por su ruptura con la tradición, tan estimulante como el Ulises de Joyce- fue galardonada como la mejor novela de la década 1975-1985 en la encuesta realizada por Le Monde en el salon du livre de 1985.entre la primera idea de la novela y su realización transcurrieron nueve años. Perec hablaba así de su proyecto: en otra ocasión afirmaba que efectivamente, cada capítulo se parece a un fragmento de un gigantesco, fascinante puzzle, cuyo epicentro lo constituye una casa parisina de la calle Simon-Crubellier: Cada pieza del puzzle es un capítulo y lleva una indicación sobre sus inquilinos de hoy y de ayer, reconstruyendo los objetos, las acciones los recuerdos, las sensaciones, las fantasmagoría. Siguiendo el orden sabiamente entretejido por Perec, asistimos a la formación de un microcosmos construido por una serie de vivencias, una prodigiosa concatenación de existencias, de vida vivida o simplemente soñada». http://www.quelibroleo.com/la-vida-instrucciones-de-uso

lunes, 15 de mayo de 2017

LA ESPUMA DE LOS DÍAS de Boris Vian



Hoy os invito a un libro controvertido. No tuvo éxito entonces, 1947, ni parece que en nuestros días, los «entendidos», le otorguen un veredicto absolutorio. A mí, sin embargo, me hizo pasar unas horas deliciosas. Y ahora que tengo un “blus compartido”, lo he releído y me ha procurado toda suerte de hermosas e inesperadas sensaciones... 
Tal vez sea zafia su prosa, tal vez no tenga “el nivel” de otros autores coetáneos. ¿Y qué? Quizás así lo quiso su autor, al que la vida lo dejó a medio vivir. 

Afloran en esta novela, como en tantas otras, tres formas de amor: el amor loco, el amor imposible, y el amor físico. Denuncia, asimismo, las inhumanas condiciones del trabajo, en donde los trabajadores se nos presentan como si fueran máquinas. No en vano el jazz está omnipresente en la novela. Las ciénagas, el ambiente húmedo de los bayous de Luisiana, cuna del jazz, es la cuestión que, entre líneas, pretende pasar de lo real a lo irreal. Líneas a donde llegan remesas de esclavos… 

Las estaciones marcan un tiempo impreciso, manejable... Al cabo, ¿a quién de nosotros no le pasa el tiempo de este modo? ¿A quién de nosotros el jazz no le produce efectos de gritos de libertad, de dolor de esclavitud? 
El jazz hemos de escucharlo con el corazón y con los pies y no con la cabeza, y eso lo consigue Boris Vian, con su prosa de absurdos extraños y sus tiempos a destiempo. 

También  está presente el elemento religioso en contraposición a «los espirituales negros». Mas no se sumerge en las convicciones personales. Estas pertenecen al mundo sensible, interior e intimo de las personas y las respeta. 
No. Boris Vian en «La Espuma de los días» critica magistralmente a la religión- institución, mediante una boda y un entierro. Durante la boda, la Iglesia se afana en conseguir dinero. En el entierro el propio Jesucristo cobra vida y pregunta al personaje el porqué de no haber dado más dinero para el entierro. 
Es la crítica a una institución, no a una creencia. Y lo hace con un humor desigual, entre lo irónico y lo absurdo de lo real- irreal. 

Denuncia el culto a la cultura y al ego de la personalidad que es reverenciada como culta, a través del personaje de Jean-Sol Partre. ¿Quién de nosotros no sufre, o ha sufrido en algún momento, el hartazgo de las doctas opiniones de los «sabios oficiales»? 

Os propongo abandonar los prejuicios durante la lectura de «La Espuma de los días», tal vez escuchar el piano del ragtime y las bandas ambulantes de Boris Van os otorgue un estado de idílica espontaneidad. 

Sí, como el jazz, tal vez Boris Van pretendió no ser leído por indicación de los sapientes, no ser copiado ni afamado, tal vez quiso producir un efecto de implicación- interpretación, distinto en todos y en cada uno de aquellos que se acercaran a la novela...  

¡Os deseo que os impliquéis en la espuma de vuestros días! 

¡Somos los intérpretes de los mejores blues de nuestras vidas! 





LO QUE SE HA ESCRITO ACERCA DE LA OBRA 



 «A medio camino entre la fantasía surreal y la novela, La espuma de los días es un relato brillante y cargado de imaginación que narra dos historias de amor paralelas y el final de los sueños y la inocencia. Envueltos en las nubes irreales de su amor, los protagonistas dan la espalda al mundo real, que no obstante, no tardará en llegar a buscarles. Y las consecuencias de la exposición a la frialdad de la realidad sobre su amor no tardarán en salir a la luz. Repleta de fantasía y humor, página tras página La espuma de los días es una novela amena y profunda al tiempo, cargada de connotaciones que trascienden a su, en principio, ingenua pulsión. Está escrita con la brillantez de la fantasía y la inspiración, de manera efectiva y divertida». http://www.lecturalia.com/libro/24781/la-espuma-de-los-dias 


 «El lector que se introduce en esta novela se encuentra directamente enfrentado al juego de las inversiones que subyace en la intención global: en un universo absurdo y extraño, el narrador presenta a un personaje particularmente banal e indefinido, por lo que el resumen también aparecerá como superficial. La novela se centra en el personaje de Colin, que "cuenta con una fortuna suficiente para vivir convenientemente sin trabajar para otros"; un amigo llamado Chick, que no tiene esa suerte, ya que al ser ingeniero, es muy pobre (¡al contrario que los obreros!). El tercer personaje masculino es el cocinero de Colin, Nicolás, que se enamorará de Isis, una amiga de Colin. Un día, Chick conocerá a Alise, una chica pariente de Nicolás. Colin, celoso, también quiere conocer a una chica y se enamora de Chloé tras una fiesta. Se casa con ella y regala parte de su dinero a Chick para que se case con Alise. Chloé enferma: le crece un nenúfar en el pulmón. Para curarla, Colin le compra flores y la envía a la montaña. Cuando regresa, ya no está el nenúfar, pero sólo puede utilizar uno de los pulmones. Colin busca un trabajo para poder comprar flores, pero entonces Chloé vuelve a enfermar, le afecta al otro pulmón. Su casa se va empequeñeciendo y es cada vez más triste y oscura, a pesar de los desvelos de su pequeño ratón gris con bigote negro para que todo quede como estaba. Como Chick ama más a Partre que a Alise, ésta mata al filósofo con "El arrancacorazones", nombre que Vian utilizará en su siguiente novela, y quema las librerías cercanas a su casa, pero muere entre llamas. Mientras tanto, la policía mata a Chick por no pagar los impuestos. Chloé muere y tiene que ser enterrada como los pobres. Colin, decepcionado y triste piensa en el suicidio...» http://www.lecturalia.com/libro/24781/la-espuma-de-los-dias
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