viernes, 25 de abril de 2014

DEMIAN de Hermann Hesse


Hoy os invito a una de esas nostalgias que jamás se alejan de nosotros. En este caso, nunca he permitido que Demian, de Hermann Hesse, se esfumara por las cloacas de la desmemoria. Siempre anduvo por los anaqueles de mi vida y de mi biblioteca, en una edición de bolsillo, con una dedicatoria hermosa y enamorada, rubrica y fecha. 
 Era muy joven cuando me lo regalaron. Y lo leí. No sé qué pude entender entonces. Ahora sé que más allá de lo que pudiera comprender, hubo algo mágico que abrió mi curiosidad hasta confines ignotos. 
Porque lo que mi curiosidad buscaba, lo que suscitaba sueños, placer y miedos, no encajaba en absoluto dentro de la "felicidad mimada" de mi paz infantil. Pero esto lo supe después. Supe más tarde que el amor no debe pedir ni exigir. 

 Las páginas del Demian, al que os invito, están repletas de tiempo: amarillas, subrayadas, una y otra vez, como si temieran perder algo muy valioso. Ya sé que muchos no creerán que una joven adolescente pudiera sentir tales deleites, para ellos no va dirigida esta invitación. 

La invitación es para aquellos que conocen mejor al ser humano. Para aquellas personas, valerosas y de carácter, que, como dice Hesse, han inquietado siempre a las demás gentes... Y las inquietan porque no son personas que saben. Son personas que buscan. 

"Y cuando alguien que de verdad necesita algo lo encuentra, no es la casualidad la que lo pone en su camino, si no él mismo..." 

 Bien, dado que todos necesitamos encontrar un "algo" o un "alguien" y que el exterior es aceptado, por la mayoría, como la única realidad donde poder encontrar a ese "algo" o a ese "alguien. 

Os propongo un juego: silenciad al todopoderoso dios-exterior: real, único y verdadero y mirad hacia el interior de vosotros mismos... 

 ¡ Ahí estará aguardándoos ese "algo" o ese "alguien"!

 ¡Y seguid buscando...! 


 Acerca del argumento:

 "La historia de la juventud de Emil Sinclair, es una novela que relata la niñez hasta la madurez de este complicado personaje del escritor alemán Hermann Hesse. La obra fue publicada por vez primera en 1919. En ésta Emil Sinclair es un niño que ha vivido toda su vida en lo que él llama el Scheinwelt (mundo de ensueño o mundo de la luz), pero una mentira lo lleva a ampliar sus visiones del mundo y a conocer un personaje enigmático de nombre Max Demian que lo llevará por los senderos del auto-razonamiento destruyendo paradigmas materialistas que antes le rodeaban. La novela refiere y utiliza conceptos del Gnosticismo, particularmente el demiurgo (entidad que, sin ser creadora, es impulsora del universo imprimiéndole movimiento) Abraxas, mientras muestra la influencia del sistema de psicoanálisis de Carl Jung. La novela fue publicada primeramente con el pseudónimo de "Emil Sinclair", como el narrador de la historia, pero Hesse reveló luego ser el autor"

miércoles, 19 de marzo de 2014

CONFUSIÓN DE SENTIMIENTOS de Stefan Zweig



La historia de un profesor universitario, no la de todos los profesores universitarios, puede mirarse, en parte, a través de esta bella obra de Stefan Zweig (Viena, 1881- Brasil, 1942).También la de los estudiantes, no la de todos los estudiantes, por supuesto. 
 La vida interior, si la vivimos como nuestra, nos tiene a su merced. Del mismo modo que aquellos que se tienen por más expansivos, los que rozan y entremezclan su verbo, su piel y sus afectos y desafectos, incesantemente, están a merced de otro tipo de huracanes. 

 En definitiva, todo es bello si acontece en los pentagramas de nuestros días. Y no es bello porque nos procure una felicidad de idiotas, es bello porque nos obsesiona, nos tortura y nos ofrece momentos sublimes, tersos de inquietud y curiosidad. 

Hoy os invito a uno de mis libros secretos. En vano he tratado de hallar una explicación lógica a este hecho. Es uno de esos libros que deliberadamente he excluido de cualquier acto social. De cualquier opinión, de cualquier artificio o brusquedad por parte de los otros. 
Lo he protegido, soy consciente de ello, lo he protegido de la vanidosa frialdad de aquellos que, por pegar la hebra, revelan lo impenetrable con razones tediosas. 

Os regalo una tempestad interior, un grito de muerte… 

Después… ¡Amad la vida con ahínco y leedla entre líneas! 


ACERCA DEL ARGUMENTO 

 Roland, un joven estudiante, está a punto de abandonar los estudios cuando su padre decide enviarlo a la universidad de una pequeña ciudad de provincias. Allí, un brillante profesor despierta en él una nueva pasión: el amor al saber. Deslumbrado, el joven se acerca al maestro y le propone ayudarlo a concluir la gran obra de su vida. El profesor acepta el ofrecimiento, pero pocas veces manifiesta la gratitud que el discípulo ansía y en ocasiones incluso lo trata con una distancia que lo atormenta. Tan devoto como inseguro, Roland se pregunta por qué no es digno del interés de una persona tan maravillosa como el admirado maestro, ¿tan despreciable lo considera? La respuesta, sin embargo, es mucho más compleja y desconcertante de lo que podía sospechar, y sólo en el otoño de su vida, cuando él mismo se ha convertido en un respetado profesor, es capaz de evocar unos hechos que, ahora lo sabe, marcaron su vida más que todos los honores o los éxitos profesionales.

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL CONTADOR DE HISTORIAS de Rabih Alameddine



Escuchad. Dejad que hoy os cuente una hermosa historia. Era primavera, junto al Mediterráneo. Yo era inmensamente feliz. Sí, tenía una felicidad de esas que hacen sublimes todas las miserias, simplemente porque en tal estado no existen miserias. Y fue entonces cuando me regalaron "El contador de Historias" de Rabih Alameddine. No conocía al autor, ni por supuesto su obra, pero mi sonrisa, al ver el libro escogido para mí, se hizo más expresiva que cualquier alusión erudita. Y la novela se incorporó por derecho propio a mis castillos en el aire, y pasó a formar parte de aquella felicidad, que como todas las eternidades terrenales un día se esfumó. 

Pero de aquel entonces, quedó, entre otros, "El contador de historias", con su sabor a felicidad eterna. Es un libro más allá de cualquier consideración lógica. ¿Su dedicatoria era acaso una revelación? : "A Nicole Aragi, destructora de demonios, exquisita paloma". Deseo pensar que lo era... La novela fue el primer éxito literario del autor. ¿Esto también era una revelación? No lo sé... 

Lo cierto, es que las historias de aquel contador de historias, de aquel hakawati, son tan hermosas, tan a la medida de ninguna medida, que siempre que las releo me amarra su viento al mástil de un barquito de papel. Y recorro el mundo salpicando de olas las tierras del desierto. Las tierras de Damasco, del Líbano... y a  las gentes de esa cultura, de las Mil y una Noches, las miro y me miran. Y entonces sabemos que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. 

No os desvelaré lo que significan las palomas, ni os desvelaré lo que significa tirar una llave al mar... Descrubidlo, id a cualquier garito y escuchad al contador de historias. Prestad atención a sus silencios...  ¡Y dejad que su voz os proteja de los discursos estúpidos!

Os deseo que alguien os cuente una historia, y que sea el mejor hakawati el que os embelese con un cuento tan extraño, tan autentico, tan maravilloso y tan intrigante que os inunde el corazón, sin remedio, y sin querer ponerle remedio a tan hermosa enfermedad. Porque en las historias, como en la vida, lo importante no es la historia, sino cómo se cuenta. 

 ¡Qué las historias del hakawati, os miren de soslayo y os confundan entre sus lunas orientales! 


Acerca del argumento: 

 "En 2003, Osama al-Kharrat regresa a Beirut, tras muchos años en Estados Unidos, para visitar a su padre agonizante. Allí entra de nuevo en contacto con su infancia, con la traumática guerra contra Israel, pero sobre todo con la figura de su abuelo, un hakawati o contador de historias profesional. Sus historias —sobre su llegada al Líbano como huérfano de las guerras turcas— se mezclan con cuentos tradicionales del Medio Oriente reimaginados, desde Abraham e Isaac hasta Fátima. Como un verdadero hakawati, Rabih Alameddine nos brinda Las mil y una noches de este siglo: una novela divertida y cautivadora que encanta desde sus primeras líneas. Una novela de gran calidad literaria que mezcla los mejores ingredientes de la narrativa de aventuras con la actualidad de Oriente Medio"

martes, 21 de enero de 2014

PASIONES ROMANAS de María de la Pau Janer



A todos aquellos que hemos tenido la fortuna de buscar en Roma a Roma y no hallarla, nos ha acompañado, como decía Quevedo, la Roma sepultada en sus ruinas. Y es que, Roma, es una ciudad que te quiere, te acaricia, el lugar donde deseas quedarte para siempre. 
A otras ciudades, en cambio, hay que quererlas de antemano, para que ellas apenas te esbocen una sonrisa, y lo del : "quedarte para siempre", se diluye con excusas poco declarables. 

Roma, por el contrario, es directa, como el amor con mayúsculas. Te abraza, sin reservas. Vivir en Roma, disfrutando de sus plazas, de sus calles, de su cielo, del ingenio de sus gentes tejido por los siglos, te convierte en una persona capaz de elaborar un olvido con memoria. 

De entre los autores que la han loado, Janer es la que coincidió con mi tiempo en Roma. Sus "Pasiones Romanas" fueron las mías. Siempre hay un libro que se eleva por encima de los otros y queda ligado a un lugar. Éste, además, estableció una estrecha complicidad con mis secretos. 

He tardado en invitaros a esta novela, porque deseaba hacerlo en un momento de esos que tienen un no sé qué, sin ilación lógica. En un momento a las afueras de la atonía. No en un momento medidor de tiempo. Porque hay momentos que construyen reencuentros, en la brevedad de nuestras frágiles vidas. Momentos que por mérito propio nos pertenecen. ¡Y helo aquí, todo vuestro! 

 Hoy os invito al vértigo de los momentos irreflexivos que no esperamos, porque ya no ocupan un lugar corpóreo en nosotros, pero que de repente, como por arte de magia, aparecen y conforman todas las posibles conjugaciones de los verbos y se funden en una algarabía de pasados, presentes y futuros. 

Os invito a depositar en El Pasquino, vuestros maltrechos deseos, aquello que un día os arrebató el destino. El Pasquino guarda las palabras. Está repleto de papeles escritos, que liberan secretos que duelen. Cuando ya esté emborronada vuestra tinta por la intemperie, habrá amainado el dolor.

 ¡Sacad todos los miedos y dejad que El Pasquino decida el tiempo del olvido! 

Después, dejaos acariciar por el sol del Trastevere, por el aroma no sacro del Campo dei Fiori, por la delirante Piazza Navona, perdeos por los crepúsculos, pulular por las calles, y sentir que doblan por vosotros todas las campanas...

 ¡E irremediablemente Roma será vuestra pasión! 




Acerca del argumento:

 "En lugar de subir al avión que debe llevarlo de vuelta a su hogar, un hombre decide en el último momento desafiar al destino y emprender una travesía muy diferente. ¿Podrá recuperar en Roma a la mujer que dejó marchar años atrás? Ignacio no puede saber cuánto queda en Dana de la pasión que los arrebató y se truncó tan injustamente, pero prefiere el vértigo de esta decisión irreflexiva a la atonía en la que ha entrado su vida. Con esta inolvidable historia sobre la fascinación y el infortunio del amor, sobre los golpes ocultos del destino, Maria de la Pau Janer nos ofrece una magnífica novela, llena de sensualidad, de emociones y de personajes que alcanzan nuestra fibra más íntima"

jueves, 26 de diciembre de 2013

BUENOS DÍAS, TRISTEZA de Françoise Sagan



Hoy os invito a reconciliaros con la tristeza y a sobrellevar la angustia. Os invito a desprenderos de la idea, demagógica por otra parte, que nos obliga a necesitar la felicidad como sinónimo de vida. "Buenos días, tristeza", de Françoise Sagan, es una novela que marcó mi adolescencia. No sé lo que entendí entonces. Sé que la rebeldía que habita en ella, sigue en mí con el mismo ímpetu.

 Los personajes, que construye Sagan, no acatan las coacciones morales, se caracterizan por la inteligencia y la creatividad, viven en coordenadas dolorosas y trágicas, y la angustia se hace ostensible en su cotidianidad. 
 Ahora, el mundo vive tiempos de angustia, negarlo sería necedad. Y la conjura de los necios es devastadora. 
¿Por qué no admitir que, más allá de un fracaso "financiero", se trata, sobre todo, de un fracaso humanitario?

 ¡Admitamos nuestra crueldad y encajemos el golpe! 

Toda vez que nos sintamos copartícipes de todo lo que acontece en  nuestro tiempo y en nuestro mundo, se nos bajarán los humos, y veremos en esta "vergüenza" una oportunidad para mirar en el interior de nuestro corazón. 
 Y al mirarlo por vez primera, cara a cara, plenamente conscientes de los horrores que somos capaces de procurarnos, el verso del poeta Paúl Eluard , nos hará decir: ¡ buenos días, tristeza! 
Y al decirlo sentiremos, sin embrago, que estamos menos tristes... 

¡Os deseo un reencuentro con la alegría! Pero con la alegría soñadora, la que surge de sabernos seres defectuosos e insolidarios, que  nos esforzamos por remediarlo.

Os deseo un reencuentro con la alegría que se siente al intentar, cada día, hacer un mundo menos triste...


ACERCA DEL ARGUMENTO 

" En una hermosa mansión a orillas del Mediterráneo, Cécile, una joven de diecisiete años, y su padre, viudo y cuarentón, pero alegre, frívolo y seductor como nadie, amante de las relaciones amorosas breves y sin consecuencias, viven felices, despreocupados, entregados a la vida fácil y placentera. No necesitan a nadie más, se bastan a sí mismos en una ociosa y disipada independencia basada en la complicidad y el respeto mutuo. Un día, la visita de Anne, una mujer inteligente, culta y serena, viene a perturbar aquel delicioso desorden. A la sombra del pinar que rodea la casa y filtra el sol abrasador del verano, un juego cruel se prepara. ¿Cómo alejar la amenaza que se cierne sobre la extraña pero armónica relación de Cécile con su padre ? A partir del momento en que Anne, que había sido amiga de su madre, intenta adueñarse de la situación, Cécile librará con ella, con el perverso maquiavelismo de una adolescente, una lucha implacable que, a pesar suyo, erosionará su vida y la conducirá lentamente al encuentro de la tristeza".

domingo, 24 de noviembre de 2013

LA CIUDAD Y LOS PERROS de Mario Vargas Llosa


Este Otoño, como todos los otoños de mi vida, me ha declarado la guerra, e intenta hacerme comprender, sin lograrlo, el argumento de tanta maldad. Y es que los otoños, a lo largo de mi existencia, siempre han "hecho historia" y, naturalmente, éste no iba a dejar de hacerlo. Ilusa de mí, si he osado pensar que lo reclamarían otros asuntos. Definitivamente, entre el Otoño y yo hay algo personal. 

 ¡Y en estas estamos! Vemos caer las hojas e intentamos averiguar de qué batallas son las cicatrices que adornan nuestra piel... De repente, el olvido se ha hecho memoria y heme aquí releyendo una de las novelas que más me conmovió cuando era adolescente: “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa. 

 Sé que es una novela que quise olvidar, pero no pude. No albergo duda alguna acerca de que aquel mundo de silencios, miedos, trampas, mentiras, violento e injusto, que contiene la obra de Vargas Llosa, destronó las metáforas dulces que por aquel entonces tejían mi vida cotidiana. Y por el principio de supervivencia, inherente a nuestra naturaleza, me di a otros libros e historias que no me proporcionaban pesadillas, o, al menos, no con tal intensidad. 

 Ahora que el Otoño y yo tenemos la misma edad, la novela no ha dejado de conmoverme. En la cuidad hay perros. Una jauría inunda el planeta. No entraré en detalles. Y es por ello que he pensado en compartirla con vosotros. Tal vez podáis arrojar luz a las pesadillas de este Otoño tan recio, o tal vez os quedéis callados, como el poeta de la novela, evitando así aclarar la muerte del cadete Ricardo Arana… 

 ¡Confío en que os alejéis de los silencios, acaban siendo la peor de las pesadillas! 

 ¡Os deseo un feliz reencuentro con la voz, con todas las voces de todos los otoños que han sido y serán! 


Acerca del argumento: 


 “Comienza con el robo de un examen de química el cual va a ser tomado días después, este es extraído por el cadete Cava, alumno venido de la sierra quien es vigoroso y osado. Éste fue ordenado por el círculo, agrupación que impone el lema y desorden entre los internos del Colegio Militar Leoncio Prado y del cual es líder. Se llega a descubrir este delito porque Cava deja un vidrio roto al cometer su fechoría, entonces las autoridades del plantel toman cartas en el asunto consignado a toda la sección en todos estos sucesos, resultando afectados injustamente culpables y no culpables y entre ellos un muchacho (Ricardo Arana) el cual es conocido como "el esclavo" y quien denuncia Cava el cual es degradado y expulsado por las autoridades del plantel. 
 El Colegio Militar Leoncio Prado, como parte de entrenamiento de sus cadetes realiza maniobras, en estas prácticas militares Ricardo Arana recibe un balazo en la cabeza causándole la muerte. Ahora todos desconfían del Jaguar puesto que Arana fue el autor indirecto de la expulsión de Cava y se piensa que fue una venganza llevada a cabo en un a situación propicia debido a la confusión reinante en estas actividades. 
 Al saber esto las autoridades del colegio se estremecerán pensando en las perjudiciales consecuencias del escándalo. Establecen como versión oficial que la muerte de Ricardo Arana fue accidental. Entre todos los internos hay uno llamado Alberto “el poeta”, quien es hipócrita y se desenvuelve como amigo del "esclavo"; éste en un momento rompe con los pactos que los une con el círculo y a la vez culpa del crimen al Jaguar ante el teniente Gamboa, el cual es conocido por ser un hombre disciplinado y recto. A la larga todos se ven envueltos en actos de silencio, por lo tanto, el caso se da por cerrado y la investigación no se reabre. 
A Alberto se le impide seguir adelante con sus investigaciones y ni el teniente Gamboa puede hacer nada, incluso este es ascendido olvidando así el apoyo inicial que le dio al poeta. Las autoridades del plantel para callar al poeta lo amenazan con mostrar a sus padres las novelitas pornográficas que éste escribía y que a la vez eran vendidas por sus compañeros de aula. 
 El poeta se quedo callado y así se evito aclarar la muerte del cadete Ricardo Arana, “el esclavo”.

viernes, 4 de octubre de 2013

LOS GIRASOLES CIEGOS de Alberto Méndez



Hace tiempo que un amigo, y cierto es que mis amigos son un regalo del Cielo, me sorprendió al comprar para mí: "Los girasoles ciegos", publicada en ese mismo año de 2004. Yo no tenía ni la menor idea acerca de la obra y no conocía a su autor. ¡Era una maravilla que mi amigo hubiera pensado en mí, cuando él la leyó!  Así es la amistad. 
Mas tarde supe que era el primer libro narrativo de Alberto Méndez y que había sido galardonado. En el 2008, además, pasó al cine dirigida por José Luis Cuerda. No superó al relato. 

 Si bien, os invito al libro porque me gustó desde la primera página. Y porque me encuentro inmersa en una batalla en donde: "superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido". En definitiva, debo hacer mía la existencia de un vacío  "Debo patentizar una ausencia definitiva". 
Y dado que no se me dan bien los dramas de café, busco en los libros palabras. Así que divagando entre el duelo asumible y mi incapacidad para digerir el dolor, tomé "Los girasoles ciegos" de un anaquel de mi biblioteca, donde había estado desde hacía casi una década, para encontrar abrigo al amparo de sus palabras. 

Cuando releí: "Si el corazón pensara dejaría de latir", me vino, de golpe, la historia del capitán Alegría, y ciertamente me reconfortó. Después el "Manuscrito encontrado en el olvido"...  y me detuve en frases que había subrayado: "elegir nuestro pasado", "no es justo que comience la muerte tan temprano...". Y así hasta llegar al cuarto y último relato que da nombre a la obra: "Los Girasoles ciegos",  y mientras la releía me sorprendí a mí misma con "una sonrisa triste, como las que suelen usarse en las despedidas tristes". 
 Sin embargo, yo no estaba triste. ¿Había asumido las ausencias irreparables? No lo sé. Pero sé que comencé a alejarme del tiempo del silencio, y que hoy os lo he contado sin aspavientos.  

Porque como dijo el capitán Alegría: 

"Aunque todas las guerras se pagan con los muertos, hace tiempo que luchamos por usura. Tendremos que elegir entre ganar una guerra o conquistar un cementerio" 

Y sabiendo, como sabía el capitán Alegría, que:

  "un desertor es un enemigo que ha dejarlo de serlo, y un rendido es un enemigo derrotado, pero sigue siendo un enemigo".

 ¡Rendíos, si fuere necesario, pero jamás desertéis!

 ¡Os deseo que las palabras os sean propicias!



 Lo que se ha escrito a propósito de la obra:

 "Los girasoles ciegos es un libro de cuentos articulado a lo largo de cuatro historias- cuatro derrotas- que transcurren entre el período quizá más duro de la posguerra, que va desde 1936 a 1942, y que siendo totalmente independientes están hábilmente entrelazadas entre sí. Sus personajes son seres vencidos. Seres que se encuentran en un camino, sin vuelta atrás posible, recorriendo una senda de entrega y resistencia sin ser conscientes del momento en el que se abrirá la puerta de la tragedia. El primer relato, o primera derrota, nos cuenta las peripecias del capitán Alegría, un oficial del ejército fascista que se rinde a los republicanos cuando las tropas golpistas están entrando en Madrid. Postura que no será entendida por ninguno de los dos bandos, pero que el oficial toma cuando descubre que lo que querían sus correligionarios no era ganar la guerra, sino matar al enemigo. Su entrega le eximirá de ser parte de un ejército vencedor que ha cometido tantas atrocidades y crímenes. Como dice Ramón Pedregal a propósito de una reseña sobre el libro: “El capitán Alegría es un Bartleby que cuestiona la norma de aquellos con los que vive y no puede abandonar su visión de lo que ocurre”. 

"La segunda derrota, quizá el relato más logrado y sobrecogedor de los cuatro, nos habla de un joven poeta que huye de los vencedores hacia las montañas asturianas en compañía de su mujer embarazada. En un escenario solitario y frío la muchacha da a luz a un niño y muere tras el parto. A través de un diario íntimo, donde el adolescente deja escrito su miedo, se nos va poniendo en antecedentes de la vana lucha que emprende el joven padre para salvar la vida de su hijo. En el tercer relato, o tercera derrota, un preso, el soldado republicano Juan Serna, cuando descubre el interés que un coronel (presidente del tribunal que debe juzgarle) y su mujer demuestran por el hijo que él conoció y vio morir, habla y habla (como si de una moderna Sherezade se tratara) sobre ese hijo (un ser vil que murió fusilado por su delitos) y lo convierte en el héroe que quieren sus padres en un intento más de rascar algunos días a la vida. Pero la mentira le termina asqueando y cuenta la verdad. Verdad que indefectiblemente le llevará a la muerte. La historia, o la cuarta derrota, que cierra el libro transcurre en la asfixiante vida cotidiana del nuevo régimen. En ella se habla de Ricardo. "Un “topo” al que toda la familia protege. Desde el armario en el que vive encerrado contempla horrorizado el acoso libinidoso que su mujer sufre por parte de un diácono, profesor del hijo del matrimonio. El final es dramático y desolador. Alberto Méndez nos ha dejado con su única obra no sólo un extraordinario ejemplo de composición literaria, sino -y a pesar, de la crudeza de todas las situaciones- una continua muestra de sensibilidad, que puede conmover a todo tipo de lectores. Sencilla, realista y a la vez cargada de simbolismos, Los girasoles ciegos es una obra sobre la memoria. Sobre una memoria colectiva que debe tener definitivamente su asentamiento en el lugar que le corresponde. Porque superar la tragedia de aquella España de represión, marchas militares y ruido de sables, exige, como se dice en el prólogo de Carlos Piera que abre el libro, asumir, no pasar página o echar en el olvido"
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