<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717</id><updated>2012-02-26T12:17:35.298+01:00</updated><category term='Relatos'/><category term='Apostillas literarias'/><category term='Epístolas'/><title type='text'>Invítame a un libro</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>41</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-7796222475969339140</id><published>2012-02-26T00:07:00.005+01:00</published><updated>2012-02-26T12:17:35.306+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>DUBLINESES de James Joyce</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-slb-yGnyQPc/T0Wvb7cz6BI/AAAAAAAAA8w/EvHNuH7OaQY/s1600/images.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-slb-yGnyQPc/T0Wvb7cz6BI/AAAAAAAAA8w/EvHNuH7OaQY/s400/images.jpg" width="250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Hoy es un día que, para mí, está tallado más allá de los&amp;nbsp;bajorrelieves&amp;nbsp;de la vida cotidiana. Imperturbable, puedo cumplir las promesas más peregrinas; e incluso puedo llegar a hacer "tratos" para contar hasta diez... Es un día en el que puedo, por los caprichos del azar, estar &amp;nbsp;donde no tenía que estar y &amp;nbsp;pasar como&amp;nbsp;sin querer pasar.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Este día lo he pintado con los veranos de otras latitudes, con los almendros en flor, cuando anuncian primaveras y con la nieve del invierno. Lo he vestido de distintas y distantes ciudades, de ríos caudalosos u olvidados y, de mares y cielos amarrados en azul. Lo he adornado con amor, con voces, con risas, con miradas y con sueños -de los que anuncia Calderón cuando dice: “que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son”- pues de esos sueños también lo he adornado. Y siempre, desde que lo recuerdo, ha habido en él un libro. Así que hoy, y haciendo un exceso, os daré dos besos: un por mejilla, y os invitaré a tomar una Guinness en el Temple Bar de Dublín con James Joyce (1882-1941) y “Dublineses”, &amp;nbsp;que publicó en 1914. ¡Todo un exceso! Lo sé. Pero en este día, a lo largo de mi vida, siempre ha habido excesos. ¿Aceptáis la invitación?¡ Bien, pues os desvelaré uno de mis amores más secretos!&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;El "exceso" y el "amor secreto", vienen envueltos en una edición de principios del siglo XX, que guardo en mi biblioteca, y que he leído y releído hasta que el deleite era vencido por el sueño. Fue un regalo; sí, un gran regalo. Bueno, en realidad fue un hurto consentido. Un adulto, de mi familia, que amaba los excesos, permitió que tomara prestado de su biblioteca: “Dublineses”, a sabiendas de que jamás regresaría a ella. Por entonces ya era una conocida e irredenta ladrona de libros. Y desde aquel entonces, “Dublineses” se convirtió en uno de mis amores más secretos. ¿Por qué? &amp;nbsp;¿Porque me lo prohibían ? Tal vez, pero esa respuesta sería demasiado simple, dado que tenía por costumbre sustraer los libros que los mayores se reservaban. Por lo tanto esa hipótesis no es plausible. Simplemente amaba y amo a Joyce. Fue un amor a primera vista que, contra todo pronóstico, ha resistido el paso del tiempo.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;La primera vez que leí a James Joyce, era una recién estrenada adolescente presuntuosa, que intentaba leer lo prohibido, aunque entendiera la mitad de la mitad. Porque, naturalmente, no sólo me interesaban los libros. Y a esa edad los "demás intereses" cobran una fuerza hercúlea. Después, con el paso de los años, las lecturas de James Joyce se fueron sosegando, y mi ignorancia se tornó de pedante en humilde. De este modo, Joyce, fue tomando carta de naturaleza y me procuró toda suerte de alegrías y descubrimientos. Como era sabedora de que se trataba de un amor secreto, nunca hablaba de él. Nunca lo he regalado, jamás he opinado acerca de él- &amp;nbsp;ni de su gran obra: Ulises- en tertulias o círculos literarios. Tanto fue así, que mi silencio acerca de Joyce me convirtió en sospechosa entre mis amigos más devotos. ¡Pero hoy he hecho un exceso! ¡Hoy, he &amp;nbsp;proclamo su nombre a los cuatro vientos desde The Oliver St. John Gogarty! Además, “Dublineses”, alguna vez en la vida, hay que leerlo en Dublín. Y esa es la otra arista de mi invitación:&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¡Venid a Dublín y leed “Dublineses”! Después ya nunca volveréis a ser quienes erais. Ya nada será como antes. Es un riesgo que merece la pena correr. Por lo demás “ser como antes”, tal vez ya no os interese. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Es un libro compuesto por quince hermosos relatos, los más perfectos de cuantos se han escrito. Y de entre todos ellos, y entre una y otra&amp;nbsp;pinta de Guinness, deleitaros con: “Una pequeña nube” y “Los muertos”. En este último, descubriréis que se puede morir de amor, y seguir vivo…&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;No obstante, para descubrir a “todo Joyce”, os deseo una larga y apasionada vida, compuesta de una&amp;nbsp;plétora de acantilados, música celta, lluvia sobre verde, nieblas y misterios.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¡Disfrutad del bello paisaje joyceano y sus excesos en el Temple Bar de la capital de Irlanda!&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;He seleccionado algunos fragmentos de los relatos, espero que no sean suficientes para colmar vuestra sed de excesos:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Ah, no hay amigos como los viejos amigos –dijo-, (Pág 18)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Pero, según pensé, las aventuras de verdad no tienen nada que ver con la gente que se queda en casa: hay que salir a buscarlas. (Pág 23)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Todos mis sentidos parecían desear esconderse tras un velo y, en el temor a desvanecerse, apreté las palmas de las manos hasta que temblaron, murmurando ¡ Oh, amor! ¡ Oh, amor! una y otra vez. (Pag 36)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Él la llamaba Poppens en broma. Todo comenzó con la simple excitación que para ella representaba contar con un amigo. (Pág 46)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Era una serena noche de verano; el puerto se extendía a sus pies como un espejo oscurecido. Siguieron caminando cogidos del brazo. (Pág 53)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Ella era… Algo estupendo –dijo sentidamente. (Pág 63)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Su esperanza y sus visiones se hicieron tan intrincadas que los almohadones que miraba desaparecieron de su vista, como desapareció de su memoria la razón de su espera. (Pág 83)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Recordó los libros de poesía en los anaqueles de su hogar... (Pág 85)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-7796222475969339140?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7796222475969339140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7796222475969339140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2012/02/dublineses-de-james-joyce.html' title='DUBLINESES de James Joyce'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-slb-yGnyQPc/T0Wvb7cz6BI/AAAAAAAAA8w/EvHNuH7OaQY/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-5112114332539980365</id><published>2012-02-08T14:15:00.013+01:00</published><updated>2012-02-08T18:38:35.763+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>TIERRA DESACOSTUMBRADA de Jhumpa Lahiri</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-KUCTUuq8ATQ/TzJ0H9iYr1I/AAAAAAAAA7I/_rqTCPLekz8/s1600/TIERRA+DESACOSTUMBRADA.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-KUCTUuq8ATQ/TzJ0H9iYr1I/AAAAAAAAA7I/_rqTCPLekz8/s400/TIERRA+DESACOSTUMBRADA.jpg" width="249" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;Hoy, que los almendros nos&amp;nbsp;ofrecen&amp;nbsp;sus primeras flores, os invito &amp;nbsp;a vivir en otra tierra. &amp;nbsp;Una tierra ajena, distinta y distante de  la que nos ha visto nacer. Os invito a que os&amp;nbsp;reinventéis. Porque, ciertamente, el Planeta  donde habitamos, por una suerte de causalidades y casualidades, no se nos puede antojar más grande que nuestra propia curiosidad, y que nuestro corazón y sus anhelos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;Os invito a vivir en "Tierra desacostumbrada", que fue designado como Mejor Libro del Año 2008, por  The New York Times. Quizás el secreto de este libro esté en que los relatos de Jhumpa Lahiri- su autora-  no se detienen meramente en plasmar la experiencia de la inmigración, sino que retratan con gran fidelidad, y sin cortapisas, las vivencias y emociones que nos ocupan y preocupan. De este modo, seremos, con nuestros bártulos a cuestas, “Interpretes de emociones”, en el seno de  historias  que, con una variada galería de personajes, caracterizados con singular delicadeza y simpatía: hermanos y hermanas, padres e hijos, maridos y mujeres, amigos y amantes, se verán obligados a afrontar momentos fundamentales en sus relaciones, y a navegar en aguas desconocidas. Y así emergerá en nosotros el impulso por reinventarnos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;"Tierra desacostumbrada" reúne ocho cuentos, aunque los tres últimos forman en realidad una pequeña novela, la historia de Hema y Kaushik. El relato arranca en su niñez, sigue en su juventud y acaba reuniéndolos en Roma cuando ella es una experta en el mundo clásico, que investiga la civilización etrusca, y él un fotógrafo de guerra a punto de colgar la cámara. Estas cien páginas constituyen una joya literaria que genera constantes emociones. Su viaje a la ciudad toscana de Volterra, solitaria, herida, magnífica y llena de fantasmas etruscos, es muy difícil de olvidar...&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;Os deseo que os reinventéis una y otra vez, de tierra en tierra, de mares a ríos, de valles a montañas, de la opulencia a la pobreza, de la belleza al vacio, de la compañía a la soledad, de los sueños a la realidad, de la bondad a la maldad, del recuerdo al olvido, de la algarabía al silencio, y de la vida a la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;¡Reinventaos! ¡Y sed felices en el desconcierto!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&amp;nbsp;He seleccionado algunos fragmentos, que espero, asimismo, que os desconcierten.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“ Amit se preguntó al principio si era un asunto romántico, pero no tardó en averiguar que ella tenía aventuras, que él no era más que un amigo. Estaba acostumbrada a verse rodeada de hombres que, como sus hermanos, se mostraban protectores, le eran leales, le hacían la corte sin seducirla. Y había escogido a Amit para que desempeñara ese papel en la Universidad” ( Pág, 112)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“…estaba paralizado de nostalgia” ( Pág, 110)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“… y cayó en la cuenta de que llevaba un buen rato muerto de sed en sueños” ( Pág, 130)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“ No era feliz ni infeliz, y la ausencia de emoción en un extremo u otro era lo que más afectaba a Sudha” ( Pág,150)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“… se mostraba más dispuesto a aceptar las pequeñas derrotas de la vida” ( Pág, 294)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“Ahora se encontraba libre de ambos, libre de su pasado y libre de su futuro en el lugar donde tantas épocas diferentes estaban codo con codo cual invitados a una fiesta concurrida” ( Pág, 313)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“Por primera vez se durmieron sin hacer el amor, no porque flaquease el deseo sino porque la familiaridad era mayor” ( Pág, 332)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;“…la única mujer a la que deseaba seguir vinculado. No quería dejar librada al azar la posibilidad de encontrarla de nuevo, no quería compartirla con otro hombre… Sin ella estaba perdido” ( Pág, 341)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-5112114332539980365?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/5112114332539980365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/5112114332539980365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2012/02/tierra-desacostumbrada-de-jhumpa-lahiri.html' title='TIERRA DESACOSTUMBRADA de Jhumpa Lahiri'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-KUCTUuq8ATQ/TzJ0H9iYr1I/AAAAAAAAA7I/_rqTCPLekz8/s72-c/TIERRA+DESACOSTUMBRADA.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-962689128666798298</id><published>2012-01-09T19:18:00.004+01:00</published><updated>2012-01-09T19:27:43.955+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>VERANO Y AMOR de Willian Trevor</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-B-VZw_ugbGw/TwstCedmGcI/AAAAAAAAA1c/Yj1eLIFq6-0/s1600/VERANO+Y+AMOR+imagen.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/-B-VZw_ugbGw/TwstCedmGcI/AAAAAAAAA1c/Yj1eLIFq6-0/s400/VERANO+Y+AMOR+imagen.jpg" width="241" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a vivir Irlanda. Siempre es un desafío apasionante dejarse caer, de repente, en cualquier lugar del mundo; especialmente cuando ese lugar no te espera, y tú no esperas demasiado de él. Fue entonces cuando encontré: "Verano y Amor" de William Trevor ( Irlanda, 1928); después Irlanda  me engulló  a través de la prosa inteligente y tangible de Trevor. Desde aquel tiempo  me convertí en una adicta a las brumas y a los pubs. Una devota de la tierra verde, con olor a beicon, trabajo  y crepúsculos matutinos. Un universo que, estando tan alejado de mis azules y de mis desiertos, me caló hasta los huesos. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;Os invito a vivir una realidad plena; alejada de esa otra realidad, de segunda mano, con la que nos anuncian sosiegos y alegrías de artificio. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;Sin duda os preguntareis por otro irlandés: James Joyce; pues bien, con ser excelso, y lo es, para sentir Irlanda prefiero la prosa sobria y luminosa de  William Trevor. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;"En "Verano y Amor", Trevor construye una "obra de arte perfecta"  en donde retrata, con precisión fotográfica, los detalles más reveladores de la vida cotidiana de sus personajes". Sin embargo, con esos personajes, indefectiblemente ligados al entorno y al momento histórico que les ha tocado vivir, Trevor, traspasa el alma humana como un adivino. La cordura, la pasión, la orfandad, el trabajo, la moral, la tragedia, la locura, la soledad, la culpabilidad, la intuición, la muerte y el amor; se deslizan por la vida con pasos de ballet, y viajan por el alma, en bicicleta, sin más ruido que el del corazón.  &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;¡Disfrutad de un verano de amor, en Irlanda! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;" Ningún hombre podía evitar verse atrapado en medio de una guerra..." (Pág, 82)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;" Pasaría el tiempo y un día parecería que aquello no había sucedido. Contrita, admitiría sus errores... El tiempo no podía sino transcurrir, y cada minuto sería curativo."  (Pág, 103)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;"En la cocina silenciosa pensó fríamente que la tragedia del hombre que la había acogido en su casa era mucho más terrible que el rechazo del amor. Fue como una claridad en la confusión, y tuvo una certeza: era demasiado tarde"( Pág, 204)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;"-Te habría arruinado la vida -le dijo Florian-. Sin querer, pero te la habría arruinado. - Él lo sabía, del modo inexplicable en que a veces se sabían las cosas-.  La gente se va para estar sola -agregó- . Algunas personas tenían que estar solas-. No es gran cosa como despedida -reconoció..."&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: #783f04;"&gt;&amp;nbsp;( Pág, 212)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-962689128666798298?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/962689128666798298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/962689128666798298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2012/01/verano-y-amor-de-willian-trevor.html' title='VERANO Y AMOR de Willian Trevor'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-B-VZw_ugbGw/TwstCedmGcI/AAAAAAAAA1c/Yj1eLIFq6-0/s72-c/VERANO+Y+AMOR+imagen.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-340203164334042944</id><published>2011-12-16T07:05:00.017+01:00</published><updated>2011-12-17T17:18:07.808+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>BELLA DEL SEÑOR de Albert Cohen</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-uhFZI6PFhTo/Turd_AkixxI/AAAAAAAAA04/AlyhpkuA4c4/s1600/BELLA+DEL+SE%25C3%2591OR.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-uhFZI6PFhTo/Turd_AkixxI/AAAAAAAAA04/AlyhpkuA4c4/s400/BELLA+DEL+SE%25C3%2591OR.jpg" width="254" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a la obra maestra de la literatura amorosa de nuestra época: Albert Cohen y su:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"Bella del Señor". Os invito a una obra inaudita e incierta. Un viaje por el Amor y por el Humor, entre lo lírico y lo cómico, como los contrapuntos de la vida y de la muerte. De él nos decía Claude Roy: poeta y clow, Albert Cohen nos ofrece un trampolín desde el cual saltar hasta las estrellas, pero no tiende la red para recibir al acróbata; así, el salto del ángel concluye en salto de la muerte.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Desde su primera edición, en 1987, ha formado parte de mí. Ha estado presente cuando el amor o el desamor decidían acerca de mi futuro, sin consultarme. Las veleidades del destino, ya se sabe. También cuando me dedicaba, con esmero, a las pasiones de mis trabajos y mis días estuvo conmigo"Bella del Señor". Ha estado siempre. Incluso antes de conocerla. Porque fue el azar el que, caprichoso, me la presentó una tarde que anunciaba chaparrón...&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Además, si a esta obra añadimos la flimografía de Joseph L. Mankiewicz, gozaremos de los placeres de saber lo que somos, y hasta conoceremos lo que no somos. Pura curiosidad.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Nunca me atreví a regalarla. No, jamás la he adquirido pensando en otra persona. Tal vez ese Ulises no exista, o, quizás, yo no he vivido nunca en Ítaca. Si bien, confieso que he gozado de ella y con ella; a veces en tertulias, otras en la íntima soledad de la lectura, y las más, como confabulación para entender lo que el mundo me dejaba, con un velo de alquitrán en la mirada...&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Con"Bella del Señor" las aristas de lo opinable quedan en evidencia  ante el armazón de su realismo; la búsqueda del Absoluto a través del amor, analizando los celos, la seducción y la misma degradación de la pasión, hacen de este libro el perfecto compañero para los intrépidos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"El amor como una relación exclusiva entre dos, es terriblemente aburrido y abrumador. Y por extensión el sexo, que para el protagonista: Solal, no es más que un obligado recurso para mantener el contacto con la otra persona, o simplemente para dejar pasar el tiempo sin tener que enfrentarse a conversaciones vacías ancladas en la cotidianeidad del aislamiento de una pareja”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"Y es que "Bella del Señor" es un libro sobre la soledad de la “pasión”, sobre el silencio que sobrevuela una relación que queda aislada de toda sociedad, y que se ve obligada a encerrase en sí misma. Es también y sobre todo, un libro sobre las ilusiones del amor: sobre el modo en que se produce la ficción para enmascarar y canalizar una pulsión que de otra forma sería inadmisible. Lo que nos relatará la novela, será el modo en que la relación de Solal y Ariane va encerrándose en un callejón sin salida: al quedar aislados de la sociedad, resultará cada vez más difícil dar una cobertura apropiada a la brutalidad desnuda del amor, a la ambivalencia autodestructiva de la sexualidad. El desmoronamiento progresivo de estas ficciones, y el terror manifiesto de Solal ante una situación que se le está escapando de las manos, finalmente desencadenarán el curso desnudo de la ambivalencia pulsional y desatarán la inevitable conclusión. La de cualquier historia de amor que no trate de sobrevivir a través: de lo social, de la distracción o de la ignorancia."&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Atreverse con "Bella del Señor", supone aceptar una travesía en donde la calma chicha, nos hará esperar, con impaciencia, a que salte el viento. Será un estremecimiento ganando barlovento. Un singular buscando su plural.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os deseo que el pronombre os lleve al nombre, y que la travesía os acerque al único plural de vuestro singular. Será, sin duda, un salto del ángel sin red. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Disfrutad del vértigo!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;"Situada en Ginebra y Francia, en 1936, en una época en que el antisemitismo alcanza en Alemania su paroxismo, esta novela relata, con lirismo romántico unido a su ironía feroz, la relación exasperada entre Solal, judío, alto funcionario de la Sociedad de las Naciones, y Ariane, la aristócrata aria casada con un subordinado de Solal, desde su encuentro hasta la agonía final , pasando por la conquista, la pasión y la implacable degradación de los sentimientos. Para combatir la saciedad, los amantes recurren a todo tipo de métodos: celos retrospectivos, humillaciones morales y todas las recetas eróticas; este libro de amor es también un retrato de los horrores de la carne. Tanto por el análisis de los celos como por el relato de la seducción o por su pesimismo, casi metafísico, respecto al mito del amor puro, Albert Cohen, en esta búsqueda del Absoluto a través del amor, nos ha dejado páginas que pertenecen ya a la leyenda y que durante largo tiempo continuarán forjando sensibilidades"&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-340203164334042944?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/340203164334042944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/340203164334042944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/12/bella-del-senor-de-albert-cohen.html' title='BELLA DEL SEÑOR de Albert Cohen'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-uhFZI6PFhTo/Turd_AkixxI/AAAAAAAAA04/AlyhpkuA4c4/s72-c/BELLA+DEL+SE%25C3%2591OR.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-4957626040141395336</id><published>2011-11-18T18:24:00.005+01:00</published><updated>2011-11-19T00:15:16.426+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA de Gabriel García Márquez</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-o6zyYVUip80/TsaSzIa0KzI/AAAAAAAAAwc/zJmY4k_H5QI/s1600/EL+CORONEL+NO+TIENE+QUIEN+LE+ESCRIBA.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/-o6zyYVUip80/TsaSzIa0KzI/AAAAAAAAAwc/zJmY4k_H5QI/s400/EL+CORONEL+NO+TIENE+QUIEN+LE+ESCRIBA.jpg" width="262" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;Hoy os invito a desafiar a vuestro propio destino. Sí, os invito a que le preguntéis por las cartas que tanto esperáis, por las noticias de aquel corazón que, aún amándoos, dice no tener palabras y permanece mudo. Así es la obra de García Márquez ( Colombia, 1927) que más amo:  "El coronel no tiene quien le escriba". Es de una austeridad que degrada, de una espera que no se conjuga con el verbo vivir. Sin embargo, es en ella en donde, un día lejano ya, me sentí atrapada por la certeza de las palabras. Fue en esa obra, donde supe que las palabras no eran, para mí, un artificio, y donde también reconocí en ellas el significado, más allá del significante. Nada más y nada menos que un juego. Eso eran y son para mí las palabras. Lejos del boato en el que las encarcelan, son el juego más sublime,real y misterioso.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;Sé que todos tenéis en la cabeza: "Cien años de soledad", novela con la que, el autor, recibió el Nobel en 1982. Sin duda, una obra maestra. Pero yo os invito a la mayor locura, de entre las locuras posibles. Una locura editada en novela breve. Una locura escrita durante su estancia en París, adonde había llegado como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine, a mediados de los años cincuenta. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza, mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que luego fue rechazada por varios editores antes de su publicación. "Tras el barroquismo faulkneriano de "La hojarasca", esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos, por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda... " &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;Deseo que, a vosotros, os responda el destino, y que os lleguen cartas, cartas repletas de esas palabras que tanto esperáis... &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La mujer se desesperó.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;franela. Lo sacudió con energía.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Dime, qué comemos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Mierda".  (Pág, 93,94)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-4957626040141395336?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4957626040141395336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4957626040141395336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/11/el-coronel-no-tiene-quien-le-escriba-de.html' title='EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA de Gabriel García Márquez'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-o6zyYVUip80/TsaSzIa0KzI/AAAAAAAAAwc/zJmY4k_H5QI/s72-c/EL+CORONEL+NO+TIENE+QUIEN+LE+ESCRIBA.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-3312994595599675696</id><published>2011-10-21T18:32:00.014+02:00</published><updated>2012-01-17T02:45:15.915+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL GATOPARDO de Lampedusa</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-b9tfcgH7N_w/TqGdw0ozBEI/AAAAAAAAAq8/LiryjO32vk4/s1600/gatopardo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-b9tfcgH7N_w/TqGdw0ozBEI/AAAAAAAAAq8/LiryjO32vk4/s400/gatopardo.jpg" width="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a una copa de vino, en mi amada Sicilia. Esa tierra pertrechada de batallas; cosida a jirones, entre victorias y derrotas. Una tierra en donde sigue vivo el arte griego,  esperando que nuestros ojos se dignen admirarlo en todo su esplendor. Incluso después de visitar Atenas, Sicilia es necesaria para embriagar nuestros sentidos y nacarar nuestras almas. La obra de G. Tomasi di Lampedusa, (1896−1957) " El Gatopardo" nos acompañará por esta tierra ignorada.  La novela fue publicada póstumamente, en 1958, por Giorgio Bassani, y se constituyó como el primer bes-seller italiano. Es la única obra que nos legó su autor.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Entre "El Padrino" de Mario Puzo, sin duda una novela excelsa, o "El Gatopardo" de Lampedusa,  he elegido, para este bridis, a  Lampedusa; porque su prosa destila Sicilia y no se aleja ni un instante de ella. Y para brindar en Sicilia es necesario imantarse.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Así la sentí cuando la leí por primera vez, y también cuando años más tarde viajó conmigo hasta  la isla. No me decepcionó. En ella, no todo estaba dicho, pero el autor había glosado lo esencial. Después, Sicilia me susurró sus enigmas...&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Y he pensado que como sabemos que en esta aventura es mejor no distraernos con cantos de sirena, también os invito a la obra maestra que Visconti, basándose en la novela de Lampedusa, &amp;nbsp;construyó para el Séptimo Arte. No es necesario negar que esas imágenes impregnan nuestra lectura y condicionan la estética con la que nos asomamos a los acantilados de su mar, un mar de azules incomprensibles. Y de este modo, entre dos hermosas piruetas escénicas, ponemos rumbo a Sicilia.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"Aunque los protagonistas de esta novela sean el príncipe siciliano Fabrizio de Sa¬lina y sus familiares, el verdadero personaje central de la obra es, justamente, el Gattopardo que, como emblema, figura en el escudo del príncipe y se hace centro de las virtudes y defectos de su linaje. Unas y otros son, en todo momento, gattopardescos, palabra con la que se definen muchas cosas, y que responden a una actitud ante la vida y la muerte, ante los hombres y las cosas.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;El argumento principal de la novela es la unificación italiana con breves referencias a años posteriores. Las consecuencias de esta unificación, son el telón de fondo de toda la obra. El libro condesa la decadencia de un mundo, el de la aristocracia siciliana, resumido y dominado por la figura del protagonista Fabrizio Salina, y el ascenso de la burguesía personificado en Don Calogero, que es el alcalde de la pequeña villa de Donnafugata en la cual la familia Salina pasa la temporada estival; y su hija Angélica, la cual se une en matrimonio con el sobrino favorito del Príncipe  Salina".&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"Porque &amp;nbsp;si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie..."&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Es una obra tan delicada y trágica como el alma del Mare Nostrum. Disfrutad y, aquellos  que podáis reconoceros en ella... sed felices.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Peligro. La palabra resonó en su mente con tal claridad que le sorprendió. Peligro. Pero peligro ¿para quién? Quería mucho a Concetta: le gustaba su respetuosa sumisión, la placidez con que se inclinaba a toda odiosa manifestación de la voluntad paterna, sumisión y placidez, por lo demás, sobrevalorada por él. La natural tendencia que tenía a apartar de sí cualquier amenaza a la propia calma le había hecho descuidar la observación del relámpago asesino que atravesaba los ojos de la joven cuando las rarezas a las cuales obedecía eran realmente demasiado vejatorias.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El príncipe quería mucho a su hija, pero quería todavía más a su sobrino. Conquistado desde siempre por el afecto burlón del muchacho, hacía pocos meses que había comenzado a admirar también su inteligencia: esa rápida adaptabilidad, esa penetración mundana, ese arte innato de los matices que le daba soltura para hablar el lenguaje demagógico de moda, con todo y dejar comprender a los iniciados que todo ello no era más que un pasatiempo al que él, el príncipe de Falconeri, se entregaba por un momento; todas estas cosas lo habían divertido, y en las personas del carácter y la clase de don Fabrizio la habilidad para divertirle constituía ya las cuatro quintas partes del afecto. Tancredi, según él, tenía ante sí un brillante porvenir. Podría ser el alfil de un contraataque que la nobleza, bajo uniformes cambiados, podía efectuar contra el nuevo estado social. Para hacer esto le faltaba sólo una cosa: dinero. De esto Tancredi no tenía nada. Y para progresar en política, además de que el nombre ya contaba de suyo, era necesario mucho dinero: dinero para comprar los votos, dinero para hacer favores a los electores, dinero para un tren de casa realmente resplandeciente. Tren de casa... Y Concetta, con todas sus virtudes pasivas, ¿sería capaz de ayudar a un marido ambicioso y brillante a subir los resbaladizos escalones de la nueva sociedad, tan tímida, reservada, retraída como era? Sería siempre la bella colegiala que era ahora, una bola de plomo al pie del marido... ( Pág, 40)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"—Excelencia, a la mujer de don Calogero no la ha visto nadie desde hace años, excepto yo. Sale sólo para ir a misa, a primera misa, la de las cinco, cuando no hay nadie. A esa hora no hay servicio de órgano. Pero yo una vez me di un madrugón adrede para verla. Doña Bastiana entró acompañada por la doncella, y yo, protegido por el confesionario detrás del cual me había escondido, no podía ver mucho, pero al terminar el servicio divino el calor fue más fuerte que la pobre mujer y se apartó de la cara el velo negro. Palabra de honor, excelencia, es hermosa como el sol, y no se puede censurar a don Calogero si cucaracha como es él, quiere tenerla lejos de los demás. Pero incluso de las casas mejor custodiadas acaban por salir a relucir las noticias: las criadas hablan, y parece que doña Bastiana es una especie de animal: no sabe leer, no sabe escribir, no conoce el reloj, casi no sabe hablar: una bella mula, voluptuosa y tosca. También es incapaz de querer a su hija. Buena para la cama y basta... ( Pág, 62)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" El sueño, querido Chevalley, el sueño es lo que los sicilianos quieren, ellos odiarán siempre a quien los quiera despertar, aunque sea para ofrecerles los más hermosos regalos. Y, dicho sea entre nosotros, tengo mis dudas con respecto a que el nuevo reino tenga en la maleta muchos regalos para nosotros. Todas las manifestaciones sicilianas son manifestaciones oníricas, hasta las más violentas: nuestra sensualidad es deseo de olvido, los tiros y las cuchilladas, deseo de muerte; deseo de inmovilidad voluptuosa, es decir, también la muerte, nuestra pereza, nuestros sorbetes de escorzonera y de canela. Nuestro aspecto pensativo es el de la nada que quiere escrutar los enigmas del nirvana. De esto proviene el poder que tienen entre nosotros ciertas personas, los que están semidespiertos; de ahí el famoso retraso de un siglo de las manifestaciones artísticas e intelectuales sicilianas: las novedades nos atraen sólo cuando están muertas, incapaces de dar lugar a corrientes vitales; de ello el increíble fenómeno de la formación actual de mitos que serían venerables si fueran antiguos de verdad, pero que no son otra cosa que siniestras tentativas de encerrarse en un pasado que nos atrae solamente porque está muerto...( Pág, 91)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"«Todo esto no tendría que durar, pero durará siempre. El siempre de los hombres, naturalmente, un siglo, dos siglos... Y luego será distinto, pero peor. Nosotros fuimos los Gatopardos, los Leones. Quienes nos sustituyan serán chacalitos y hienas, y todos, gatopardos, chacales y ovejas, continuaremos creyéndonos la sal de la tierra.»&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Se dieron mutuamente las gracias y se despidieron. Chevalley se encaramó a la diligencia, izada sobre cuatro ruedas de color de vómito. El caballo, todo hambre y llagas, comenzó el largo viaje...&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;( Pág, 94)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" Era verdad: ningún Tancredi hubiese resistido jamás a su belleza unida a su patrimonio. Habríase casado con ella pasando por encima de todo. Algo le dolió en el corazón: pensó en los ojos altivos y humillados de Concetta. Pero fue un dolor breve. A cada vuelta que daba le caía un año de los hombros: pronto se encontró como si tuviese veinte, cuando en aquella misma sala bailaba con Stella, cuando ignoraba todavía lo que eran las desilusiones, el tedio y todo lo demás. Por un instante aquella noche la muerte fue de nuevo, a sus ojos, «cosa de los demás». Tan absorto estaba en sus recuerdos que se ajustaban tan bien a la sensación presente, que no se dio cuenta de que en un momento dado Angelica y él bailaban solos. Acaso instigadas por Tancredi las otras parejas dejaron de bailar y se quedaron mirando. Los dos Ponteleone estaban allí, parecían enternecidos. Eran viejos y acaso comprendían. También Stella era vieja, pero sus ojos estaban sombríos...&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;( Pág,116)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Quería confesarse. Las cosas se hacen o no se hacen. Todos salieron, pero cuando tuvo que hablar se dio cuenta de que no tenía mucho que decir: recordaba algunos pecados concretos, pero le parecían tan mezquinos que no valían la pena de haber importunado a un digno sacerdote en aquella jornada de bochorno. No era que se sintiese inocente; pero era toda su vida pecadora, no éste o aquél hecho determinados, y ya no tenía tiempo para decir esto. Sus ojos debieron expresar una turbación que el sacerdote tomó como expresión de arrepentimiento, como, en cierto sentido, lo era. Fue absuelto. Su barbilla apoyábase sobre el pecho porque el sacerdote tuvo que arrodillarse para introducirle en la boca la Partícula. Luego fueron murmuradas las inmemoriales sílabas que allanan el camino, y el sacerdote se retiró...( Pág, 125)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-3312994595599675696?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/3312994595599675696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/3312994595599675696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/10/el-gatopardo-de-lampedusa.html' title='EL GATOPARDO de Lampedusa'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-b9tfcgH7N_w/TqGdw0ozBEI/AAAAAAAAAq8/LiryjO32vk4/s72-c/gatopardo.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-1860077083505301826</id><published>2011-10-05T02:15:00.002+02:00</published><updated>2011-10-05T22:32:09.205+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>DE PARTE DE LA PRINCESA MUERTA de Kenizé Mourad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-eBRw8r_cFBY/Toue18KpsFI/AAAAAAAAAoc/rgiRsGWlT8c/s1600/descarga" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-eBRw8r_cFBY/Toue18KpsFI/AAAAAAAAAoc/rgiRsGWlT8c/s400/descarga" width="258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a un viaje hacia la libertad o, tal vez, sea más preciso decir que es un viaje hacia el amor a la libertad. Un viaje que tuve la fortuna de hacer en 1988 cuando se publicó: "De parte de la Princesa muerta". No conocía a su autora, Kenizé Mourad (París,1940). El libro fue el regalo de un amigo que había dedicado más de un año en recorrer el mundo. Turquía lo había fascinado. Naturalmente, no sólo Turquía, pero él sabía que yo emprendería ese viaje en unos meses, y pensó que esa era la novela que debía viajar conmigo. Fue mágico aquel regalo, mágico aquel viaje, como mágica la historia que me acompañó. Todos mis viajes están decorados con novelas. Éste no podía ser una excepción. Y ahora, cuando la tengo, de nuevo, entre mis manos y releo lo que subrayé entonces, la sigo amando. Y porque la sigo amando, os invito a ella. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"De parte de la Princesa muerta" es una novela histórica, narrada con una infinita ternura y un gran realismo, que nos atrapa en los ambientes y las idiosincrasias de la Corte Otomana, del pueblo Libanés y de la India de los Rajás, llena de grandeza y de miseria a la vez. Al mismo tiempo, describe con detalle la excepcional personalidad de una mujer que vive los acontecimientos con una exquisita sensibilidad, con esa sensibilidad que sólo poseen las almas valientes, capaces de superar todos los fanatismos. Porque en la vida, como en las novelas, nada es como parece...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"La princesa Selma, exiliada en Turquía cuando todavía era una niña, emprendió un camino de sorpresas e inquietudes que la llevó del Líbano a la India y concluyó con su llegada a Francia, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Fue una vida fugaz, dramática, tan extraordinaria como fascinante. En París, la princesa dio a luz a una niña que sería su fruto más valioso: la autora de este libro...". &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Espero que lleguéis a amar esta historia, tanto como la he amado yo. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"El sol baja sobre el Bósforo. A través de las altas ventanas acristaladas, Hatidjé contempla el río y, en la ribera opuesta, en el continente asiático, el palacio de Beylerbé. No puede dejar de sonreír ante esta ironía del destino: es allí, justo frente a su mansión, donde su antiguo carcelero, prisionero también él, vivió los últimos años de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Las malas lenguas pretenden que había elegido vivir cerca del sultán destronado para poder contemplarlo a su gusto. Es falso:ella vivía desde antes en ese palacio de Ortakoy. Se había vengado,claro está, pero de otra manera..." ( Pág, 20)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" Selma, que arde por saber cómo terminó la historia, está resuelta a forzar a su madre a la confidencia. Esfuerzo inútil. Tras haber exclamado: «¡Ah, bueno!», con tono de la más perfecta indiferencia, la sultana vuelve a sumirse en la lectura. Selma da vueltas unos minutos por la habitación y luego, viendo que no conseguirá nada, se va despechada. Así pues, su madre no confía en ella. Cree que es incapaz de guardar un secreto. Todavía la considera una niña cuando ya tiene nueve años. ¡Muy bien! ¡Lo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;averiguará sola!... ( Pág, 84)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"En las semanas que siguen, afluirán las tarjetas de invitación, pero para gran sorpresa de su madre, Selma ni siquiera las mira. Declara que la aburren esas reuniones en las que cada cual sólo se preocupa de ser la mejor vestida y en las que el principal tema de conversación es murmurar de los ausentes... "( Pág,176)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Bagdad, 1º de mayo de 1926&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Mi querida niña:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Os envío esta carta un poco como quien arroja una botella al mar, pues, desde hace dos años os he escrito muchas veces. Inútilmente. Mis cartas ¿se perdieron o nohabéis querido contestarme? Vuestro padre es muy desdichado, ¿sabéis?, por haber perdido a su bonita Selma. Por supuesto, fue culpa mía: yo elegí mi país, creyendo que me necesitaba. ¡Qué vanidad...! Desde entonces, no pasa un día sin que lamente mi decisión. ¿Podéis comprender... y perdonar? Me siento tan solo, me hubiera gustado tanto veros crecer. Erais una niña maravillosa y ahora debéis ser una hermosa joven.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;He pensado que, tal vez, os gustaría volver a ver a vuestro anciano padre, después de tanto tiempo. Actualmente soy cónsul en Bagdad. Es una ciudad admirable. ¿Os gustaría conocerla? Si es sí, hacédmelo saber, os envío inmediatamente el billete para vos y vuestra kalfa. Podréis quedaros&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;algunos meses, o más si lo deseáis: nada podría hacerme más&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;feliz.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Espero vuestra respuesta con impaciencia...&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Vuestro padre que os ama.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;P.S. Por supuesto, también deseo ver a Hairi, pero primero&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;debe terminar sus estudios. Os encargo transmitir mis respetos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;a la sultana. ¡Qué Alá la guarde!... "( Pág, 181)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" Salga de su sueño, Selma, usted es una mujer. ¿Tiene conciencia de lo que eso significa? Es el más hermoso título de nobleza, todo lo demás sólo son frivolidades ridículas que obstaculizan el flujo de la vida. ¿Nunca se preguntó por qué yo la llamaba «diosa» y no «princesa»? Porque quiero que se libere de ese título que la limita, pues usted es mucho más que una princesa, usted es un ser humano con sus infinitas posibilidades" ... ( Pág, 516)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" EPILOGO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Así termina la historia de mi madre.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Poco tiempo después de su muerte, un visitante se presentó en el consulado de Suiza. Era Orhan, el primo de Selma. En su tarjeta de visita había escrito simplemente: «De parte de la princesa muerta».&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Avisado por vía diplomática, el rajá supo que tenía una hija. Como las comunicaciones entre la India, colonia inglesa, y la Francia ocupada, estaban interrumpidas, no pudo hacerla volver a Badalpur. Fue mucho después de la guerra cuando se encontraron.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Pero ésa es otra historia.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;De Zeynel se perdió el rastro. ¿Murió de pena, de miseria, o&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;tal vez, extranjero entre los extranjeros, fue embarcado en un&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;vagón precintado?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En cuanto a Harvey, no había olvidado. Pero sólo conoció las cartas de Selma después de la muerte de su esposa. Durante tres años ésta las había escondido.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Una vez liberada Francia, viajó rápidamente a París. Cuando supo que había muerto Selma, quiso ocuparse de la niña. Pero acababa de iniciar los trámites cuando murió de un ataque al corazón.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Después, mucho después, quise comprender a mi madre. Preguntándole&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;a los que la conocieron, consultando libros de historia, periódicos de la época y los archivos dispersos de la familia; demorándome allí donde ella había vivido, intenté reconstruir los diversos marcos de su existencia, hoy en día irremediablemente trastornados, y de volver a vivir lo que ella vivió.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Finalmente, para acercarme a ella todavía más, para reencontrarla,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;confié en mi intuición y en mi imaginación...( Pág, 575)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-1860077083505301826?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1860077083505301826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1860077083505301826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/10/de-parte-de-la-princesa-muerta-de.html' title='DE PARTE DE LA PRINCESA MUERTA de Kenizé Mourad'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-eBRw8r_cFBY/Toue18KpsFI/AAAAAAAAAoc/rgiRsGWlT8c/s72-c/descarga' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-2874337883872091368</id><published>2011-09-27T19:25:00.003+02:00</published><updated>2011-09-27T23:31:20.499+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL NOMBRE DE LA ROSA de Umberto Eco</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/--ihprucGjm0/ToICC91GSxI/AAAAAAAAAoY/lMwqRDq4nVQ/s1600/images+El+nombre+de+la+rosa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/--ihprucGjm0/ToICC91GSxI/AAAAAAAAAoY/lMwqRDq4nVQ/s400/images+El+nombre+de+la+rosa.jpg" width="277" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Fue un día especial para mí. Un día de esos que la memoria conserva, imperturbable, entre sus anaqueles de tiempo y olvido. Por eso he pensado invitaros a una fiesta. Porque en una fiesta universitaria conocí a Umberto Eco y a la que era, por entonces, su primera novela: "El nombre de la rosa" ( 1980). Maitines y mucha curiosidad. El resto, imaginadlo vosotros. Bien es cierto que no todas las fiesta son iguales, pero en todas existe el anhelo de un encuentro, de una palabra, de una mirada, justo la que deseamos que nos mire... Pues en esta fiesta tendremos de todo: encuentros, palabras y la mirada, la nuestra, la que cada uno espera....Aquella recién estrenada novela, trataba de un manuscrito, trataba del saber. De custodiar o interpretar el saber, e incluso de destruirlo. El escenario: una Abadía Benedictina en la Alta Edad Media. Y todo se urde para censurar... en la misteriosa biblioteca. Porque, al fin y al cabo, todas las bibliotecas son misteriosas, guardan secretos: libros que amamos, libros que acariciamos, libros que miramos, libros bellos, libros olvidados y libros prohibidos. Prohibidos por nuestro corazón... Porque en la biblioteca de una persona, existe más vida que en su propia vida. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;"El nombre de la rosa", participa de las características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policiaca, el relato ideológico en clave, y la alegoría narrativa. "El nombre de la rosa" ofrece distintos puntos de interés: primero una trama apasionante y constelada de golpes de efecto, que narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes que se suceden en la Abadía Benedictina; segundo, la reconstrucción portentosa de una época especialmente conflictiva, reconstrucción que no se para en lo exterior, sino que se centra en las formas de pensar y sentir del siglo XIV; y tercero, el modo en que Umberto Eco, el teórico Umberto Eco, el ensayista, ha construido su primera novela, escrita -nos dice- por haber descubierto, en edad madura "aquello" sobre lo cual no se puede teorizar, aquello que hay que narrar..."&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Disfrutad narrando la fiesta de vuestras miradas puras y secretas... y por favor, no las envenenéis.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"La juventud ya no quiere aprender nada, la ciencia está en decadencia, el mundo marcha patas arriba, los ciegos guían a otros ciegos y los despeñan en los abismos, los pájaros se arrojan antes de haber echado a volar, el asno toca la lira, los bueyes bailan, María ya no ama la vida contemplativa y Marta ya no ama la vida activa, Lea es estéril, Raquel está&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;llena de lascivia, Catón frecuenta los lupanares, Lucrecio se convierte en mujer.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Todo está descarriado. Demos gracias a Dios de que en aquella época mi&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;maestro supiera infundirme el deseo de aprender y el sentido de la recta vía,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;que no se pierde por tortuoso que sea el sendero" ( Pág,12)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Cuanto más releo esa lista, más me convenzo de que es producto del azar y no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;contiene mensaje alguno. Pero esas páginas incompletas me han acompañado&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;durante toda la vida que desde ento nces me ha sido dado vivir, las he&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;consultado a menudo como un oráculo, y tengo casi la impresión de que lo que&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;he escrito en estos folios, y que ahora tú, lector desconocido, leerás, no es más&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;que un centón, un carmen figurado, un inmenso acróstico que no dice ni repite&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;otra cosa que lo que aquellos fragmentos me han sugerido, como tampoco sé&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;ya si el que ha hablado hasta ahora he sido yo o, en cambio, han sido ellos los&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;que han hablado por mi boca. Pero en cualquier caso, cuanto más releo la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;historia que  de ello ha resultado, menos sé si ésta contiene o no una trama&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;distinguible de la mera sucesión natural de los acontecimientos y de los&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;momentos que los relacionan entre sí. Y es duro para este viejo monje, ya en el&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;umbral de la muerte, no saber si la letra que ha escrito contiene o no algún&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;sentido oculto, ni si contiene más de uno, o muchos, o ninguno.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Pero quizás esta incapacidad para ver sea producto de la sombra que la gran&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;tiniebla que se aproxima proyecta sobre este mundo ya viejo." ( Pág, 399)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" Sólo me queda callar. 0 quam salubre, quam iucundum et suave est sedere in&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;solitudine et tacere et loqui cum Deo! Dentro de poco me reuniré con mi&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;principio, y ya no creo que éste sea el Dios de gloria del que me hablaron los&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;abades de mi orden, ni el de júbilo, como creían los franciscanos de aquella&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;época, y quizá ni siquiera sea el Dios de piedad.  Gott ist ein lautes Nichts, ihn&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;rührt kein Nun noch Hier... Me internaré deprisa en ese desierto vastísimo,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;perfectamente llano e inconmensurable, donde el corazón piadoso sucumbe&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;colmado de beatitud. Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio mudo y en&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y toda&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;desigualdad, y en ese abismo mi espíritu se perderá a sí mismo, y ya no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidarán todas las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso donde&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra en su&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay obra&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;ni imagen.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Hace frío en el scriptorium, me duele el pulgar. Dejo este texto, no sé para&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;quién, este texto, que ya no sé de qué habla: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus". ( Pág, 400)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-2874337883872091368?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2874337883872091368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2874337883872091368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/09/el-nombre-de-la-rosa-de-umberto-eco.html' title='EL NOMBRE DE LA ROSA de Umberto Eco'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/--ihprucGjm0/ToICC91GSxI/AAAAAAAAAoY/lMwqRDq4nVQ/s72-c/images+El+nombre+de+la+rosa.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-2301172668604904759</id><published>2011-09-09T12:23:00.013+02:00</published><updated>2011-09-09T18:29:22.665+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>LOS PILARES DE LA TIERRA de Ken Follett</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-LOd-X0h1Gnc/Tmnn8lEk1tI/AAAAAAAAAnk/G6-U5bqW_3g/s1600/LOS+PILARES+DE+LA+TIERRA.Imagen" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/-LOd-X0h1Gnc/Tmnn8lEk1tI/AAAAAAAAAnk/G6-U5bqW_3g/s400/LOS+PILARES+DE+LA+TIERRA.Imagen" width="265" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;La construcción de una catedral, es la aventura que os propongo. Tocad el cielo con las manos. Mirad hacia la luz y nuestras sombras se disiparán. Nos desplazaremos al siglo XII en Inglaterra, después será Ken Follett (Gales,1949) quien nos guíe por los laberintos de la Edad Media. Nos adentraremos en  un mundo de reyes, damas, caballeros, pugnas feudales, castillos y ciudades amuralladas. El amor y la muerte se entrecruzarán, estarán con nosotros, con la nitidez de lo que perdura, con la terquedad de lo que es inherente a la vida.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hace años que "Los Pilares de la Tierra"  entró en mi biblioteca, fue uno de esos regalos que llegan sin atisbo de sorpresa, porque se presuponía que era necesario que la leyera y que, además, me gustaría.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Todos mis amigos de Historia del Arte, pasaron por alto el hecho de que la novela pudiera o no estar excelentemente narrada. Tal vez podría tratarse sólo de un producto del "mercado editorial". Pero nada de esto nos importaba. Lo fascinante, para nosotros, era que estaríamos presentes en la construcción de una catedral gótica. Y sí, realmente fue una aventura compartida, que nos hizo pasar momentos inolvidables: tardes de café y tertulia y noches de vino y rosas. Después, se ha convertido en un "clásico". Uno de esos libros que todo el mundo dice haber leído. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Naturalmente, en alguna ocasión, también he regalado esta novela. Pero he pensado más, al hacerlo, que a la persona le gustase el Arte y la Arquitectura y no tanto, en que pudiera ser un amante de la Historia o un lector empedernido.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Disfrutad  con la narrativa rápida y ágil con la que Ken Follet sabe atrapar al lector, después tomaros un respiro y pensad si los árboles no nos han impedido ver el bosque...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Cuando Follett se embarca en la tarea de escribir "Los Pilares de la Tierra", explica lo siguiente: " Leí varios libros sobre arquitectura y surgió en mí un interés por las catedrales. Cierto tiempo después, se me ocurrió plasmar este entusiasmo en una novela. Era consciente de que debía ser un libro extenso. Se tardaban al menos 30 años en construir una catedral aunque, en la mayoría de las ocasiones este periodo se prolongaba porque se quedaban sin dinero, eran atacados o invadidos. Por lo tanto, la historia trata, de forma exhaustiva, las vidas de los personajes principales. En mi editorial estaban un poco inquietos por un tema tan insólito que, paradójicamente, es mi obra más famosa. También es el libro del que más orgulloso me siento. En él se recrea, de una forma bastante gráfica, la vida del pueblo y de sus habitantes. Es como si conocieras el lugar y a sus &amp;nbsp;gentes de una forma tan íntima como si tú mismo estuvieras viviendo allí, en la Edad Media"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Los Pilares de la Tierra" es una novela histórica  ambientada en Inglaterra en la Edad Media, en concreto en el siglo XII, durante un periodo de guerra civil conocido como la "Anarquía inglesa", entre el hundimiento del White Ship y el asesinato del arzobispo Thomas Becket. Sin embargo, también se recrea un viaje de peregrinación a Santiago de Compostela a través de Francia y España.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La novela describe el desarrollo de la arquitectura gótica a partir de su precursora, la arquitectura románica y las vicisitudes del priorato de Kingsbridge en contraste con el telón de fondo de acontecimientos históricos que se estaban produciendo en ese momento. A pesar de que Kingsbridge es el nombre de una localidad inglesa real, el Kingsbridge al que se hace referencia en la novela es, en realidad, un emplazamiento ficticio representativo del típico pueblo inglés en el que se establecían mercados en la época"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"El autor sorprendió con esta novela no sólo a sus lectores, ávidos de "thrillers", sino también a sus editores con su contenido y longitud (más de 1300 páginas). Fue publicada en 1989, y se convirtió en el mayor "best seller" de Follett"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"La novela fue incluida en el puesto 33 de la encuesta realizada por la BBC en 2003, cuyo objetivo era encontrar las obras más apreciadas de la literatura británica. Además, fue elegida en 2007 por el club literario Oprah's Book Club"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-2301172668604904759?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2301172668604904759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2301172668604904759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/09/los-pilares-de-la-tierra-de-ken-follett.html' title='LOS PILARES DE LA TIERRA de Ken Follett'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-LOd-X0h1Gnc/Tmnn8lEk1tI/AAAAAAAAAnk/G6-U5bqW_3g/s72-c/LOS+PILARES+DE+LA+TIERRA.Imagen' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-7989396391305834992</id><published>2011-08-31T18:17:00.002+02:00</published><updated>2011-09-16T18:05:33.169+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL PERFUME de Patrick Süskind</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-VOVXnwoceQw/Tl5dtGNDypI/AAAAAAAAAng/Q-oXkUfNnlg/s1600/el_perfume.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-VOVXnwoceQw/Tl5dtGNDypI/AAAAAAAAAng/Q-oXkUfNnlg/s400/el_perfume.jpg" width="258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito a  evocar los olores, con Patrick Süskind (Alemania, 1949). Dejad libre de ataduras vuestra mente. Reposad en ese recuerdo que apenas recordáis. Y comprobaréis, con deleite, que antes del tacto, nos enamora el olor como emisario de una esencia que sabe permanecer en nosotros, inquebrantable a las leyes del olvido. La seducción del olor es despiadada. Se instala y sella su influencia en los lienzos de  nuestra memoria. A veces olvidamos los nombres, las fechas, incluso los afectos… pero jamás olvidamos el perfume.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;De un lugar nos queda un recuerdo, de una persona también nos queda el recuerdo. Sin embargo, de un corazón siempre nos queda  el perfume… insumiso y rebelde al olvido.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Nuestro corazón sabe más que nosotros de lo que nos atrapa, sabe que el olor de alguien que hemos amado u odiado, no muere jamás...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Os dejo con el evanescente reino de los olores…&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“La historia del personaje principal, Grenouille, "uno de los hombres más geniales y abominables de su época", transcurre en la Francia del siglo XVIII. Desde su nacimiento, Grenouille descubre y percibe el mundo a través del sentido del olfato, que tiene más desarrollado que el resto de las personas. Éstas, a su vez, en ocasiones encuentran inquietante dicha capacidad en Grenouille. Él carece de un olor propio”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“El 17 de julio de 1738, en el lugar más putrefacto de todo París nace Jean-Baptiste Grenouille entre los desechos de pescado del puesto que atiende su madre, una mujer joven de unos 25 años. Este es su quinto hijo, el cual nace igual que los cuatro anteriores (muerto o casi muerto), por lo que su madre piensa dejarlo morir entre vísceras y desperdicios, pero el llanto del bebé delata su presencia, y su madre es detenida, juzgada y ahorcada por infanticida”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“El pequeño Grenouille es rechazado sucesivamente por varias nodrizas, alegando que el niño es demasiado voraz y extraño, ya que "no huele como tienen que oler los bebés". Finalmente, por petición del padre Terrier, Madame Gaillard, mujer desprovista de olfato, lo acepta en su establecimiento para huérfanos a cambio de que el convento de Saint-Merri pague la cuota anual…”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Grenouille crece odiado por los otros huérfanos y descubriendo el mundo a través del olfato; las palabras sólo tienen sentido para él si nombran objetos con olor…”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Jean-Baptiste Grenouille tiene su marca de nacimiento: no despide ningún olor y por ello hace temer la presencia de algún demonio. Al mismo tiempo posee un don excepcional: un olfato prodigioso que le permite percibir todos los olores del mundo. Desde la miseria en que nace, abandonado al cuidado de unos monjes, Jean-Baptiste Grenouille lucha contra su condición y escala posiciones sociales convirtiéndose en un afamado perfumista. Crea perfumes capaces de hacerle pasar inadvertido o inspirar simpatía, amor, compasión... Para obtener estas fórmulas magistrales debe asesinar a jóvenes muchachas vírgenes, obtener sus fluidos corporales y licuar sus olores íntimos. Su arte se convierte en una suprema e inquietante prestidigitacion…”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Patrick Süskind con esta novela, publicada en 1985, se convierte en el maestro del naturalismo irónico, nos transmite una visión ácida y desengañada del hombre en un libro repleto de sabiduría olfativa, imaginación y enorme amenidad. Su persuasión iguala a la de su personaje y nos propone una inmersión literaria en el arco iris natural de los olores y en los turbadores abismos del alma…”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-7989396391305834992?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7989396391305834992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7989396391305834992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/08/el-perfume-de-patrick-suskind.html' title='EL PERFUME de Patrick Süskind'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-VOVXnwoceQw/Tl5dtGNDypI/AAAAAAAAAng/Q-oXkUfNnlg/s72-c/el_perfume.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-8348348713800611014</id><published>2011-08-19T00:22:00.002+02:00</published><updated>2011-08-19T00:32:21.719+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL PALACIO DE LOS SUEÑOS de Ismaíl Kadaré</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-x-Fe-1pG3Ds/Tk2S3GKng4I/AAAAAAAAAmQ/IrvDqGekxmM/s1600/palasue.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/-x-Fe-1pG3Ds/Tk2S3GKng4I/AAAAAAAAAmQ/IrvDqGekxmM/s400/palasue.gif" width="225" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Cuando encontré a Ismaíl Kadaré (Albania, 1936) a través de su novela “El Palacio de los sueños” (1981) yo pertenecía a un círculo literario en el que nos procurábamos “literatura de autor”.  Nuestro paradigma era “El Castillo” de Kafka. Después las tertulias acerca del mundo y sus “controles asfixiantes”, nos llenaban las madrugadas de ideas de libertad, entre humo y una suerte de insomnios y palabras. Era el otoño de 1991 y Kadaré nos había dado un touché con su novela, publicada en España unos meses antes. Él se había propuesto crear un infierno “actualizado”. Tarea difícil, después de Dante. Y lo había conseguido de un modo magistral. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a un viaje, en apariencia, despiadado; dejad vagar la mente por los contornos de una sociedad repleta de tiranía.  Una sociedad en donde  se controlan los sueños de los súbditos, se seleccionan, se interpretan, se archivan y… hasta se “fabrican” para después elegir un “Sueño Maestro”, con el cual  continuar tiranizando. ¿Cuál es la verdadera realidad? ¿Son los sueños, que nos inspira el consciente real colectivo? ¿Es el inconsciente onírico el que se inspira en lo que somos?  No hay frontera.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;El mundo real da paso a la tiranía del mundo de los sueños y viceversa.  En este viaje ya no nos vale decir de alguien “que es un soñador”, para distinguirlo como alejado de la realidad. No,  Kadaré pone en evidencia lo que ocurre cuando no hay límites entre la realidad y  los sueños. Cuando se controlan los sueños el poder es inmenso, oscuro. Todo es manipulado. Todo es gris. Y toda vez que lo más interior y callado de nosotros mismos, cae en manos de otros, se torna cruel y despiadado. Es el control total del individuo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os propongo una aventura para valientes, en donde gritaremos despiertos creyendo que soñamos. No obstante, estoy segura que saldremos de este infierno. Y será entonces cuando nos miraremos con una alegría íntima y hermosa, como cuando florecen los almendros...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;He seleccionado algunos fragmentos de la vida de  Mark-Alem en el Palacio de los Sueños:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“ El Tabir Saray o Palacio de los Sueños, según se lo llama en el lenguaje actual, es una de las instituciones más importantes de nuestro gran Estado imperial…( Pág, 23)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Tal como  se separa el grano de la paja, así se separan aquí los sueños válidos de los que carecen de valor…( Pág, 31)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Primero los sueños de inspiración privada, que no tienen vinculación alguna con el  Estado. Segundo, los sueños inspirados por el hambre o el empacho, el frío o el calor, las enfermedades, etcétera; en una palabra, todos aquellos ligados a la carne del hombre. Tercero, los sueños simulados, es decir los sueños que no han sido tales en realidad sino inventados por gente con ánimo de hacer carrera, tramados por maniacos, embusteros o provocadores. Las tres categorías deben ser eliminadas de nuestros expedientes…( Pág, 32)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Es cierto que las multitudes no gobiernan- prosiguió- pero poseen un mecanismo por medio del cual influyen en todos los asuntos, en las vicisitudes y hasta en los crímenes del Estado, y ese mecanismo es el Tabir Saray…( Pág, 70)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“La interpretación de altura comienza justo donde acaba la rutina…( Pág, 86)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Esa debía de ser la verdadera razón del confinamiento del infeliz: hacerle olvidar su sueño…( Pág, 102)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“El mundo entero parecía haber perdido sus tonalidades, empalidecido como después de una prolongada enfermedad…(Pág, 132)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Se dice que, a veces, el Sueño Maestro no es más que un montaje- dijo en voz baja-…( Pág, 143)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“El mundo era tan gris que no merecía la pena atormentarse ante la posibilidad de perderlo…( Pág, 146)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Todas las mañanas, al recibir el informe habitual, Mark- Alem experimentaba la sensación de tener en sus manos la noche recién acabada de millones y millones de seres. Él, que imperaba en las zonas oscuras de la vida de la gente, poseía sin duda un inmenso poder. Cada día era más consciente de ello…( Pág, 222)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-8348348713800611014?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8348348713800611014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8348348713800611014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/08/el-palacio-de-los-suenos-de-ismail.html' title='EL PALACIO DE LOS SUEÑOS de Ismaíl Kadaré'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-x-Fe-1pG3Ds/Tk2S3GKng4I/AAAAAAAAAmQ/IrvDqGekxmM/s72-c/palasue.gif' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-5260233471033344174</id><published>2011-07-29T19:05:00.001+02:00</published><updated>2011-07-29T19:10:17.421+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>OJOS AZULES de Arturo Pérez- Reverte</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-mOZ9zZrIL-Y/TjLm5pWmkII/AAAAAAAAAkk/fOLrA8EmP0c/s1600/OJOS+AZULES+DE+ARTURO+P%25C3%2589REZ+REVERTE.IMAGEN.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-mOZ9zZrIL-Y/TjLm5pWmkII/AAAAAAAAAkk/fOLrA8EmP0c/s400/OJOS+AZULES+DE+ARTURO+P%25C3%2589REZ+REVERTE.IMAGEN.jpg" width="248" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito a que os detengáis en una “miniatura”: “Ojos azules” de Arturo Pérez–Reverte (Cartagena, 1951) Os invito a la “joya” de la narrativa de Pérez-Reverte, en 30 páginas. Una edición ilustrada, magistralmente, por Sergio Sandoval en los Únicos de Seix Barral. Es una edición de esas que hay que “acariciar”. “Ojos azules” me lo regaló un amigo que conoce muy bien  mi inclinación por los libros hermosos y mi afición por olerlos y manosearlos. Era la primavera de 2009. Una de las mejores primaveras de mi vida. Su azul épico me amarró a la batalla del soldado, que esperaba un hijo de una india, aunque sus planes eran regresar a Castilla rico y vivir como un hidalgo. ¡Qué bien se lo había luchado!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;A Pérez –Reverte lo conocí por aquello de que yo también nací en  el Mediterráneo, en la tres veces milenaria ciudad de Cartagena, y porque cuando de niña me sumergía en el mar, también encontraba ánforas que me hablaban de siglos pretéritos y de batallas libradas a fuerza de jugarse el tipo. Ni un ápice de cobardía me enseñó ese mar. Después ya lo veía en televisión entre palabras y cañonazos.  Inmutable, sangre fría, valor, honor. Más tarde, su singular forma de utilizar el lenguaje lo ha consagrado como un Académico y un escritor, que a nadie deja indiferente. El resto es historia.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito a un viaje que nos llevará a la noche del 30 de junio de 1520. Un viaje a “la noche triste” de la conquista de México. Es una pincelada narrativa tan honda como certera. Es la narrativa con  “Patente de Corso”. Os propongo que os sirváis una copa del mejor vino, lo necesitaréis para comprender al soldado de “Ojos azules”. Ya que como nos cita Pere Ginferrer en el Prólogo, aludiendo a Emerson y a Borges: “comprendiendo un momento de la vida de un hombre, podremos comprender toda su vida”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;La vida, en las batallas, “comprende” todas las grandezas y  todas las miserias.  Al fin y al cabo lo que somos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Os  he seleccionado algunos fragmentos de aquella noche mestiza:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Para morir anciano y honrado sin deber nada a nadie, porque hasta el último gramo de oro lo había ganado con su sangre, sus peligros, sus combates, su salud y su miedo…” ( Pág, 14)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“El soldado de los ojos azules peleó con bravura, a la desesperada, chapoteando en el barro, abriéndose paso a estocadas… ( Pág, 24)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“ Ojalá, pensó, mi hijo tenga los ojos azules” (Pág, 36)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-5260233471033344174?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/5260233471033344174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/5260233471033344174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/07/ojos-azules-de-arturo-perez-reverte.html' title='OJOS AZULES de Arturo Pérez- Reverte'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-mOZ9zZrIL-Y/TjLm5pWmkII/AAAAAAAAAkk/fOLrA8EmP0c/s72-c/OJOS+AZULES+DE+ARTURO+P%25C3%2589REZ+REVERTE.IMAGEN.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-8894215650885674432</id><published>2011-06-17T21:33:00.007+02:00</published><updated>2011-07-06T18:36:01.450+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>LOS ENAMORAMIENTOS de Javier Marías</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-_i8SCLEM42E/TfuqVA5CqdI/AAAAAAAAAiE/OJ_DRBb1dow/s1600/LOS+ENAMORAMIENTOS+DE+JAVIER+MAR%25C3%258DAS.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-_i8SCLEM42E/TfuqVA5CqdI/AAAAAAAAAiE/OJ_DRBb1dow/s400/LOS+ENAMORAMIENTOS+DE+JAVIER+MAR%25C3%258DAS.jpg" width="249" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a enamoraros con la última novela de Javier Marías ( Madrid, 1951) titulada: "Los enamoramientos".  Tengo la sensación de que lo conozco desde su primera obra, me lo presentó un buen amigo con el que sigo compartiendo palabras y café. Sí, fue uno de esos días de la vida en los que necesitas esa prosa tan perfecta, rítmica y modulada, que te llega al alma  sin trama e intriga que te distraiga, la prosa de Marías &amp;nbsp;. Recuerdo obras de Javier Marías que me dejaron sumida durante tiempo en pensamientos ignorados, tan ignorados como los que sentía "el otro". "Mañana en la batalla piensa en mí"  "Corazón tan blanco"  " El hombre sentimental" o " Tu rostro mañana" En todas se toma su tiempo. Porque es una literatura al alcance de la vida.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito a compartir exquisitos momentos con sus ya conocidos personajes. Y os invito, del mismo modo, a disfrutar de la policromía del alma. Porque no hay en la vida nada totalmente blanco o totalmente negro. Todo es transitorio y provisional y, en ese interludio, vivimos y nos enamoramos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Espero que ahora que la luna nos ha ofrecido un espectacular eclipse, nos detengamos más en los asombros de los azules. Porque el enamoramiento "... puede justificar todas las cosas: las acciones nobles y desinteresadas, pero también los mayores desmanes y ruindades"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Disfrutad con el mago de las palabras, que para mí es Javier Marías.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;" ...Porque cada cosa que nos sucede o que nos precede cabe en un par de líneas de un relato..."&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¡Feliz paseo por su prosa enamorada!&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;He seleccionado algunos fragmentos, espero que os hagan sentir el enamoramiento.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;" Pon a una persona en lo cotidiano de alguien, haz que se sienta responsable y protector y que al otro se le haga imprescindible, y verás como terminan..." ( Pág, 119)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;" El error de creer que el presente es para siempre, que lo que hay a cada instante es definitivo, cuando todos deberíamos saber que nada lo es, mientras nos quede un poco de tiempo..."&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;( Pág, 143)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;" La fuerza de los hechos es tan espantosa que todo el mundo acaba por estar más o menos conforme con su historia, con lo que le pasó y lo que hizo y lo que dejó de hacer, aunque crea que no o no se lo reconozca. La verdad es que casi todos maldicen su suerte de algún momento y casi nadie se lo reconoce" ( Pág, 142)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;" A ninguno debe ofendernos que alguien se conforme con nosotros a falta de quien fue mejor..."&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;( Pág, 190)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;" Este tiempo ha pasado aunque sea el nuestro y por eso no está en nuestras manos el final de nada..."&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;( Pág, 137)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;" La segunda vía es intentar colarse con disimulo en la cotidianidad de ese alguien, persistir, sin insistir, hacerse sitio con pretextos varios..." (Pág, 145)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;" El enamoramiento es insignificante, su espera en cambio es sustancial..." ( Pág, 246)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;"...la fuerza de la costumbre es inmensa y acaba por suplir casi todo, incluso por suplantarlo. Puede suplantar el amor, por ejemplo; pero no el enamoramiento, conviene distinguir entre los dos, aunque se confundan no son lo mismo..." (Pág, 308)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-8894215650885674432?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8894215650885674432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8894215650885674432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/06/los-enamoramientos-de-javier-marias.html' title='LOS ENAMORAMIENTOS de Javier Marías'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-_i8SCLEM42E/TfuqVA5CqdI/AAAAAAAAAiE/OJ_DRBb1dow/s72-c/LOS+ENAMORAMIENTOS+DE+JAVIER+MAR%25C3%258DAS.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-3145334480637670522</id><published>2011-05-09T11:35:00.005+02:00</published><updated>2011-05-09T11:55:23.229+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL PABELLÓN Nº 6 de Anton Chéjov</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-HRN_n4QbiCg/Tce0bhyRmiI/AAAAAAAAAgA/L_VXCaZLp08/s1600/Blog.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-HRN_n4QbiCg/Tce0bhyRmiI/AAAAAAAAAgA/L_VXCaZLp08/s400/Blog.jpg" width="250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Hoy os invito a la grandeza de Anton Chéjov( ( Антон Павлович Чехов), ( Taganrog, 17 de enerojul./ 29 de enero de 1860greg. - Badenweiler (Alemania), 2 de juliojul./ 15 de julio de 1904greg.)   Ha llegado a mi vida, de nuevo, después de muchos años. Y mi entusiasmo por él ha ido en aumento. Es un maestro del relato corto. Un amante de la descripción del alma humana, en especial del alma rusa. He elegido "El pabellón nº 6".  Sin embargo, cualquiera de sus obras nos puede conmover. &lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Espero que con él recorráis las esquinas de la vida rusa antes de la Revolución Bolchevique, es una forma de pensar en este pueblo de un modo más comprensivo. Entender su humor, su inmadurez, su aislamiento- clima, alfabeto, cultura-  que estoy segura nos transportará a otra dimensión. Ante todo recorreremos una intención no moralizante de la vida, como si un escándalo y una insumisión a los cánones dejaran entrever la libertad.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Disfrutad intensamente de lo breve, con Chéjov. Responded a sus preguntas, él no lo hará por nosotros.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;"Fuese cual fuere la materia de que se hablara con él, todo lo resumía&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;en una conclusión: la vida en aquella ciudad ahogaba y aburría; la sociedad&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;carecía de intereses vitales y arrastraba una existencia oscura y absurda,&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;amenizándola con la violencia, la perversión más burda y la hipocresía; los&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;granujas estaban hartos y vestidos, mientras que los honestos se&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;alimentaban de migajas; hacían falta escuelas, un periódico local honrado,&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;un teatro, conferencias públicas, cohesión de las fuerzas intelectuales;urgía&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;que la sociedad se reconociera a sí misma y se horrorizara. En su&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;apreciación de las personas, no utilizaba sino tintas cargadas, pero sólo&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;blancas y negras, sin matices de otro  género. Para él, la humanidad se&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;dividía en honrados y canallas; no había  cualidades intermedias. De las&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;mujeres y del amor hablaba siempre con apasionado entusiasmo, aunque&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;nunca estuvo enamorado..." ( Pág. 4)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;"Por otra parte, ¿para qué impedir que la gente muriese si la muerte es&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;el fin normal y legítimo de todos y cada uno? ¿Qué se ganaría con que un&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;mercachifle o un chupatintas viviese cinco o diez años más? Considerando&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;que el objeto de la medicina consistía en  aliviar los sufrimientos, surgía la&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;pregunta:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;¿Y para qué aliviarlos? En  primer lugar, se decía que los&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;sufrimientos llevaban al hombre a  la perfección; y en segundo, si la&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;humanidad aprendiese a mitigar sus males con píldoras y gotas abandonaría&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;totalmente la religión y la filosofía, en las que hasta entonces encontraba, no&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;sólo un escudo contra las calamidades,  sino incluso la felicidad. Pushkin&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;padeció horribles tormentos antes de  morir; y el pobre Heine estuvo&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;paralítico varios años.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;¿Qué razón había, pues, para que no aguantasen&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;enfermedades un Andrei  Efímich o una Matriona  Savishna, cuyas vidas&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;carecían de contenido y resultarían completamente hueras y semejantes a la&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;de la amiba, a no ser por los sufrimientos? ..." ( Pág. 11)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;"-No tengo la pretensión de convertirle a mis creencias -pronunció en&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;voz baja Andrei Efímich, lamentando que no quisieran comprenderlo-. Y no&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;se trata de eso, amigo mío. El quid no está en que usted haya sufrido y yo&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;no. Los sufrimientos y las alegrías son cosa efímera. Dejémoslos a un lado,&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;y que se vayan con Dios. El quid está en que usted y yo pensamos. Vemos,&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;el uno en el otro, personas capaces de pensar y de razonar; y esto nos hace&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;solidarios, por diversos que sean nuestros criterios. ¡Si supiera usted, amigo&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;mío, cómo me fastidian  la insensatez, la torpeza, la cerrazón generales, y&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;con cuánta alegría charlo con usted todas las veces!&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Es usted inteligente, y&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;me deleita su conversación..." ( Pág. 27)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-3145334480637670522?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/3145334480637670522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/3145334480637670522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/05/el-pabellon-n-6-de-anton-chejov.html' title='EL PABELLÓN Nº 6 de Anton Chéjov'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-HRN_n4QbiCg/Tce0bhyRmiI/AAAAAAAAAgA/L_VXCaZLp08/s72-c/Blog.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-8954692052999512811</id><published>2011-01-09T20:38:00.001+01:00</published><updated>2011-01-09T20:43:35.625+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>PARÍS ERA UNA FIESTA de Ernest Hemingway</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TSoNL9q29bI/AAAAAAAAAd4/SwmwFSoXSgI/s1600/lm0053.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TSoNL9q29bI/AAAAAAAAAd4/SwmwFSoXSgI/s400/lm0053.jpg" width="265" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a vivir en París con Ernest Hemingway ( Estados Unidos, 1899-1961) a través de su novela: “París era una fiesta”, que se publicó en 1964 en Nueva York.  La obra es un testamento póstumo que nos transporta a la felicidad e infelicidad de aquella “generación perdida”, tras la Primera Guerra Mundial. Viviremos en el París de los primeros años veinte.  No es necesario llevar demasiado equipaje, no somos turistas ricos o aburguesados. Somos personas con ganas de sentir, somos vagabundos de la vida. Allí, en París, Hemingway fue “muy pobre y muy feliz”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;El autor, en una carta a un amigo fechada en 1950 le decía:  “Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas adonde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Naturalmente la edición que está en mi biblioteca es de bolsillo, está muy gastada, muy subrayada, muy vivida y muy soñada. Yo también amo París con pasión y en asuntos de pasión, como en otros muchos, los argumentos son ociosos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Es necesaria la ilusión a pesar de la atrocidad, la atrocidad y el atropello de dos guerras mundiales. Ahora vivimos en otro atropello, por eso viene París a rescatarnos con su fiesta. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Disfrutad!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;París era en los años de 1920 la capital de la literatura americana y del arte y de la ilusión a quemarropa. En la novela, Hemingway realiza  una mezcla fascinante de paisajes líricos y personales hasta el desgarro. La visión de Gertrude Stein, de Ezra Pound o de Zelda Fitzgerald es inolvidable. Como inolvidable es París.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Os propongo algunos fragmentos:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Ernest empezó a escribir este libro en Cuba en el otoño de 1957, lo trabajó en Ketchum (Idaho) en el invierno de 1958-59, se lo llevó a España en nuestro viaje de 1959, y siguió con el libro de vuelta a Cuba y luego a Ketchum, a fines de otoño. Lo terminó en la primavera de 1960 en Cuba, después de una interrupción para escribir otro libro, El verano peligroso, que trataba de la violenta rivalidad entre Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín por las plazas de toros españolas en 1959. Retocó el libro en el otoño de 1960 en Ketchum. El libro trata de los años que van de 1921 a 1926, en París”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Mary Hemingway&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Bajar la escalera cuando el trabajo se me daba bien, en lo cual entraba suerte tanto como disciplina, era una sensación maravillosa y luego estaba libre para pasear por todo París.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Podía elegir entre varias calles para bajar por la tarde hasta el jardín del Luxemburgo, y paseaba por el jardín y entraba en el museo del Luxemburgo, donde estaban las grandes pinturas que luego trasladaron al Louvre y al Jeu de Paume. Iba casi cada día por los Cézanne, y por ver los cuadros de Manet y Monet y los demás impresionistas con los que tuve un primer contacto en el Art Institute de Chicago. Iba yo aprendiendo algo en la pintura de Cézanne, y resultaba que escribir sencillas frases verídicas distaba buen trecho de lograr que un cuento encerrara todas las dimensiones que yo quería meterle. Iba aprendiendo mucho de aquel hombre, pero entonces no sabía expresarme bastante como para decírselo a nadie. Además era un secreto. Pero en cuanto me faltaba luz en el Luxemburgo, cruzaba los jardines y subía al apartamento en forma de estudio donde vivía Gertrude Stein, en el 27 de la rué de Fleurus…”( Pág, 6)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Yo era joven y no melancólico, y en los peores momentos ocurrían siempre cosas extravagantes y cómicas, y a Miss Stein le gustaba oírlas contar. De otras cosas yo no hablaba, pero las escribía por mi cuenta.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Cuando no había viaje reciente que contar, pero me dejaba caer por la rué de Fleurus al terminar mi trabajo, a veces procuraba que Miss Stein hablara de libros. Mientras estaba trabajando en algo mío, me resultaba necesario leer al acabar de escribir. Si uno sigue pensando en lo que escribe, pierde el hilo y al día siguiente no hay modo de continuar. Yo necesitaba hacer ejercicio, cansarme el cuerpo, y además era buena cosa hacer el amor con la persona que uno amaba. No había nada mejor que eso. Pero luego, vacío, era una necesidad leer para no pensar en el trabajo ni preocuparse hasta el momento de reemprenderlo. Por entonces ya me había adiestrado a no secar nunca el pozo de lo que escribo, y a pararme siempre cuando todavía queda algo en lo hondo del pozo, y a dejar que por la noche lo volvieran a llenar las fuentes de que se nutre.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Para no pensar en lo que estaba escribiendo, muchas veces después del trabajo leía cosas de escritores de aquel momento, tales como Aldous Huxley o D. H. Lawrence o cualquier libro nuevo que encontraba en la librería de Sylvia Beach o en un puesto de los quais.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Huxley es un cadáver —me dijo una vez Miss Stein—. ¿Por qué va usted a leer a un cadáver? ¿No se da cuenta de que es un cadáver?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Yo no sabía entonces darme cuenta de que era un cadáver, y dije que sus libros me divertían y me distraían de pensar.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Debería usted leer sólo lo verdaderamente bueno o lo francamente malo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Me he pasado todo este invierno y el otro invierno leyendo libros verdaderamente buenos y el próximo invierno lo pasaré igual, y los libros francamente malos no me gustan.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—¿A qué leer esa basura? Es basura puesta en conserva, créame, Hemingway. Obra de un cadáver.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Me gusta estar al tanto de lo que escriben por ahí —dije—. Y me distrae de lo que yo escribo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—¿Qué otras cosas está leyendo?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—A D. H. Lawrence —dije—. Tiene cuentos muy buenos, uno que se llama «El oficial prusiano».&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Intenté leer sus novelas. No hay modo. Es sentimental e insensato y risible. Tiene un estilo de enfermo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Hijos y amantes y El pavo blanco me gustaron —dije—. Bueno, el segundo tal vez no tanto. Lo que no pude terminar son las Mujeres enamoradas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Ya que no le gusta leer lo malo, le recomendaré una cosa que le absorberá y que es una maravilla en su género. Tiene que leer a Marie Belloc Lowndes.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Nunca había oído hablar de ella, pero Miss Stein me prestó The Lodger, esa maravilla de relato basado en Jack el Destripador, y además otro libro de un crimen en un pueblo cerca de París que estoy seguro que es Enghien-les-Bains. Eran dos libros espléndidos para después del trabajo, con personajes verosímiles y con una acción y un terror que nunca suenan a hueco. Eran perfectos para leer cuando uno había pasado el día trabajando, y me leí todos los Belloc Lowndes que existían. Pero un buen día se me acabaron, y además ninguno estaba a la altura de aquellos dos primeros, y no encontré nada tan bueno para llenar los vacíos del día o de la noche hasta que salieron las primeras buenas cosechas de Simenon.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Me parece que a Miss Stein le hubiera gustado el buen Simenon (el primero que yo leí fue o L’écluse numéro 1 o La maison du canal), pero no estoy seguro porque en la época en que frecuenté a Miss Stein no le gustaba leer en francés aunque le encantaba hablarlo. Fue Janet Flanner quien me pasó los dos primeros Simenon que leí. Ella tenía afición a leer francés y había descubierto a Simenon cuando el hombre aún hacía reportajes de crímenes.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En los tres o cuatro años en que fuimos buenos amigos no logro recordar que Gertrude Stein hablara bien de ningún escritor a no ser que hubiera escrito en favor de ella o hecho algo en beneficio de su carrera, salvo en el caso de Ronald Firbank y más tarde de Scott Fitzgerald. Cuando empecé a tratarla no decía nada de Sherwood Anderson como escritor, pero hablaba con fervor de su persona y de sus grandes ojos de italiano hermosos y cálidos, y de su bondad y su encanto. A mí me importaban un bledo sus grandes ojos de italiano hermosos y cálidos, pero me gustaban mucho algunos cuentos suyos. Eran sencillos de estilo y a veces muy hermosos de estilo, y conocía muy bien a las gentes sobre las que escribía y sentía por ellas una honda cordialidad. Miss Stein no quería hablar de sus cuentos y siempre volvía a su persona…”( Pág, 10-12)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Cuando llegaba la primavera, incluso si era una primavera falsa, la única cuestión era encontrar el lugar donde uno pudiera ser feliz. Si estábamos solos, ningún día podía estropeársenos, y bastaba esquivar toda cita para que cada día se abriera sin límite. Sólo la gente ponía límites a la felicidad, salvo las poquísimas personas que eran tan buenas como la misma primavera…”( Pág, 21)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…Cuando dejé de tomar las carreras como un trabajo serio, me quedé satisfecho, pero con una sensación de vacío. Por entonces, ya había descubierto que todo, lo bueno y lo malo, deja un vacío cuando se interrumpe. Pero si se trata de algo malo, el vacío va llenándose por sí solo. Mientras que el vacío de algo bueno sólo puede llenarse descubriendo algo mejor…( Pág, 28)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices” ( Pág, 98)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-8954692052999512811?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8954692052999512811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8954692052999512811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2011/01/paris-era-una-fiesta-de-ernest.html' title='PARÍS ERA UNA FIESTA de Ernest Hemingway'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TSoNL9q29bI/AAAAAAAAAd4/SwmwFSoXSgI/s72-c/lm0053.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-1530984137689996942</id><published>2010-12-23T02:31:00.003+01:00</published><updated>2010-12-23T02:46:45.290+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>APOLOGÍA DE SÓCRATES de Platón</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TRKkeax2J_I/AAAAAAAAAdw/iuz9HZuKFzs/s1600/APOLOG%25C3%258DA+DE+SOCRATES.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TRKkeax2J_I/AAAAAAAAAdw/iuz9HZuKFzs/s400/APOLOG%25C3%258DA+DE+SOCRATES.jpg" width="299" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Siempre que algo me atormenta acudo de forma recurrente a releer la “Apología de Sócrates” y hoy me atormenta la situación del mundo. La desgracia, los desheredados, los traidores, las victimas, los verdugos, la tristeza. Os invito a un “banquete” sin pretensiones eruditas. En la “Apología” hallaremos el consuelo de los siglos y de los sabios.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito a sentir con ellos el valor de la vida y de la muerte, sin dramatismos innecesarios y sin &amp;nbsp;histrionismos. Todo  aquello que nos acontece ya ha ocurrido con anterioridad.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En estos días todos nos deseamos Felicidad. ¿Sabemos lo que es?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Descubrí la “Apología” cuando era muy joven- no sé lo que entendí cuando la leí por primera vez- sé que me enamoré de aquél hombre, rebelde y valiente, que, con la parsimonia de la eternidad, decidió tomar la palabra y la cicuta.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Recibidlo como un regalo. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&amp;nbsp;Os dejo con la voz de Sócrates que nos legó Platón.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Sea, pues, atenienses; poco más o menos, son éstas y, quizá, otras semejantes las cosas que podría alegar en mi defensa. Quizá alguno de vosotros se irrite, acordándose de sí mismo, si&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;él, sometido a un juicio de menor importancia que éste, rogó y suplicó a los jueces con muchas lágrimas, trayendo a sus hijos para producir la mayor compasión posible y, también, a&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;muchos de sus familiares y amigos, y, en cambio, yo no hago nada de eso, aunque corro el máximo peligro, según parece. Tal vez alguno, al pensar esto, se comporte más duramente conmigo e, irritado por estas mismas palabras, dé su voto con ira. Pues bien, si alguno de vosotros es así -ciertamente yo no lo creo, pero si, no obstante, es así-, me parece que le diría las palabras adecuadas, al decirle: «También yo, amigo, tengo parientes. Y, en efecto, me sucede lo mismo que dice Homero, tampoco yo he nacido de una encina ni de una roca, sino de hombres, de manera que también yo tengo parientes y por cierto, atenienses, tres hijos, uno ya adolescente y dos niños.» Sin embargo, no voy a hacer subir aquí a ninguno de ellos y suplicaros que me absolváis. ¿Por qué no voy a hacer nada de esto? No por arrogancia, atenienses, ni por desprecio a vosotros. Si yo estoy confiado con respecto a la muerte o no lo estoy, eso es otra cuestión. Pero en lo que toca a la reputación, la mía, la vuestra y la de toda la ciudad, no me parece bien, tanto por mi edad como por el renombre que tengo, sea verdadero o falso, que yo haga nada de esto, pero es opinión general que Sócrates se distingue de la mayoría de los hombres. Si aquellos de vosotros que parecen distinguirse por su sabiduría, valor u otra virtud cualquiera se comportaran de este modo, sería vergonzoso. A algunos que parecen tener algún valor los he visto muchas veces comportarse así cuando son juzgados, haciendo cosas increíbles porque creían que iban a soportar algo terrible si eran condenados a muerte, como si ya fueran a ser inmortales si vosotros no los condenarais (…)”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“...Deseo predeciros a vosotros, mis condenadores, lo que va a seguir a esto. En efecto, estoy yo ya en ese momento en el que los hombres tienen capacidad de profetizar, cuando van ya a&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;morir. Yo os aseguro, hombres que me habéis condenado, que inmediatamente después de mi muerte os va a venir un castigo mucho más duro, por Zeus, que el de mi condena a muerte. En&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;efecto, ahora habéis hecho esto creyendo que os ibais a librar de dar cuenta de vuestro modo de vida, pero, como digo, os va a salir muy al contrario. Van a ser más los que os pidan cuentas, ésos a los que yo ahora contenía sin que vosotros lo percibierais. Serán más intransigentes por cuanto son más jóvenes, y vosotros os irritaréis más. Pues, si pensáis que matando a la gente vais a impedir que se os reproche que no vivís rectamente, no pensáis bien.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Este medio de evitarlo ni es muy eficaz, ni es honrado. El más honrado y el más sencillo no es reprimir a los demás, sino prepararse para ser lo mejor posible. Hechas estas predicciones a&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;quienes me han condenado les digo adiós.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Con los que habéis votado mi absolución me gustaría conversar sobre este hecho que acaba de suceder, mientras los magistrados están ocupados y aún no voy adonde yo debo morir. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Quedaos, pues, conmigo, amigos, este tiempo, pues nada impide conversar entre nosotros mientras sea posible. Como sois amigos, quiero haceros ver qué significa, realmente, lo que me ha sucedido ahora. En efecto, jueces pues llamándoos jueces os llamo correctamente-, me ha sucedido algo extraño. La advertencia habitual para mí, la del espíritu divino, en todo el&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;tiempo anterior era siempre muy frecuente, oponiéndose aun a cosas muy pequeñas, si yo iba a obrar de forma no recta. Ahora me ha sucedido lo que vosotros veis, lo que se podría creer&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;que es, y en opinión general es, el mayor de los males. Pues bien, la señal del dios no se me ha opuesto ni al salir de casa por la mañana, ni cuando subí aquí al tribunal, ni en ningún&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;momento durante la defensa cuando iba a decir algo. Sin embargo, en otras ocasiones me retenía, con frecuencia, mientras hablaba. En cambio, ahora, en este asunto no se me ha opuesto&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;en ningún momento ante ningún acto o palabra. ¿Cuál pienso que es la causa? Voy a decíroslo. Es probable que esto que me ha sucedido sea un bien, pero no es posible que lo comprendamos rectamente los que creemos que la muerte es un mal. Ha habido para mí una gran prueba de ello. En efecto, es imposible que la señal habitual no se me hubiera opuesto, a no ser que me fuera a ocurrir algo bueno(...)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“...Es preciso que también vosotros, jueces, estéis llenos de esperanza con respecto a la muerte y tengáis en el ánimo esta sola verdad, que no existe mal alguno para el hombre bueno, ni&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;cuando vive ni después de muerto, y que los dioses no se desentienden de sus dificultades.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Tampoco lo que ahora me ha sucedido ha sido por casualidad, sino que tengo la evidencia de que ya era mejor para mí morir y librarme de trabajos. Por esta razón, en ningún momento la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;señal divina me ha detenido y, por eso, no me irrito mucho con los que me han condenado ni con los acusadores. No obstante, ellos no me condenaron ni acusaron con esta idea, sino creyendo que me hacían daño. Es justo que se les haga este reproche. Sin embargo, les pido una sola cosa. Cuando mis hijos sean mayores, atenienses, castigadlos causándoles las mismas molestias que yo a vosotros, si os parece que se preocupan del dinero o de otra cosa&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;cualquiera antes que de la virtud, y si creen que son algo sin serlo, reprochadles, como yo a vosotros, que no se preocupan de lo que es necesario y que creen ser algo sin ser dignos de nada. Si hacéis esto, mis hijos y yo habremos recibido un justo pago de vosotros. Pero es ya hora de marcharnos, yo a morir y vosotros a vivir. Quién de nosotros se dirige a una situación mejor es algo oculto para todos, excepto para el dios”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-1530984137689996942?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1530984137689996942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1530984137689996942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/12/apologia-de-socrates-de-platon.html' title='APOLOGÍA DE SÓCRATES de Platón'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TRKkeax2J_I/AAAAAAAAAdw/iuz9HZuKFzs/s72-c/APOLOG%25C3%258DA+DE+SOCRATES.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-2384171753964392425</id><published>2010-12-06T20:44:00.003+01:00</published><updated>2010-12-07T08:40:44.208+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>ESPAÑA INVERTEBRADA de José Ortega y Gasset</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TP03owwl0tI/AAAAAAAAAds/ctC77Ix8n6A/s1600/images+Espa%25C3%25B1a+Invertebrada.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TP03owwl0tI/AAAAAAAAAds/ctC77Ix8n6A/s400/images+Espa%25C3%25B1a+Invertebrada.jpg" width="254" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a meditar con Ortega y Gasset (1883-1955) y con su  “España invertebrada”; esta invitación es un deleite para quien os la propone y deseo que también lo sea para quienes se acercan a la lectura por estos mares literarios.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En esta ocasión tomaremos fragmentos de prólogos a sus múltiples ediciones  y también fragmentos de la propia obra. Será un "buffet libre". La obra la leí hace muchos años y la he vuelto a leer y releer otras tantas veces para intentar, sin sectarismos, y desde mi vocación histórica y filosófica dar “algún sentido” a este reino en donde nací. El Reino de España. En dos ocasiones República. Hoy Reino.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“España Invertebrada”, es un boceto de  un “ensayo de ensayo”, publicado en 1922 que se construye con los artículos que el diario “El Sol” venía editando desde 1920. Lo que siempre me ha estremecido de esta gran obra es su actualidad. No es necesario que os manifieste que Ortega es para mí el pensador por antonomasia. Hombre cabal de inteligencia preclara. Un intelectual, no un esforzado hombre del saber para conseguir méritos académicos. En todo  momento he hallado en sus obras matices nuevos y &amp;nbsp;proféticos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Con la lectura de " España Invertebrada" siempre &amp;nbsp;he entendido, más y mejor, el porqué &amp;nbsp;de los fantasmas que nos mantienen encarcelados en actitudes impropias de un &amp;nbsp;Reino con vocación de modernidad. He llegado a explicarme, en un concilio de hechos innegables, que &amp;nbsp;siglo a siglo- desde la Edad Media- nos hemos deconstruido y es por ello, que hoy somos lo que somos: una España invertebrada.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os deseo que este "buffet libre" os lleve a “repensar”  Os conduzca lejos del inmovilismo de “pensar &amp;nbsp;que lo que pensamos es lo único y lo verdadero”. Porque lo más probable es que ya lo hayan pensado otros antes que nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“España, España, España,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Dos mil años de historia no acabaron de hacerte...”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Eugenio de Nora, “Canto”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…España una nace así en la mente de Castilla, no como una intuición de algo real –España no era, en realidad, una-, sino como un ideal esquema de algo realizable, un proyecto incitador de voluntades, un mañana  imaginario capaz de disciplinar el hoy y de orientarlo, a  la manera que el blanco  atrae  la  flecha  y  tiende el  arco. NO  de  otra  suerte, los  codos  en  su mesa  del  hombre de negocios, inventa Cecil Rodees la idea de Rhodesia: un imperio que podía ser creado en la entraña salvaje  del  África.  Cuando  la  tradicional  política  de  Castilla  logró  conquistar  para  sus  fines  el espíritu claro, penetrante, de Fernando el Católico, todo se hizo posible. La genial vulpeja aragonesa&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;comprendió que  Castilla  tenía  razón,  que era  preciso domeñar  la  hosquedad de  sus  paisanos  e incorporarse a una España mayor. Sus pensamientos de alto vuelo sólo podían ser ejecutados desde Castilla, porque solo en ella encontraban nativa resonancia. Entonces se logra la unidad española; mas ¿para qué, con que fin, bajo que ideas ondeadas como banderas incitantes? ¿Para vivir juntos, para sentarse en torno al fuego central, a la vera unos de otros, como viejas sibilantes en invierno?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Todo  lo  contrario.  La  unión  se  hace  para  lanzar  la energía  española a los  cuatro  vientos,  para inundar el planeta, para crear un Imperio aún más amplio. La unidad de España se hace para esto y por esto. La vaga imagen de tales empresas es una palpitación de horizontes que atrae, sugestiona e incita  a  la  unión,  que  funde  los  temperamentos  antagónicos  en un bloque compacto. Para  quien tiene  buen oído histórico,  no  es  dudoso que  la unidad  española  fue,  ante  todo  y  sobre  todo,  la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;unificación de las dos grandes políticas internacionales que a la sazón había en la península: la de Castilla, hacia África y el centro de Europa; la de Aragón hacia el Mediterráneo. El resultado fue, que  por  vez  primera en  la  historia,  se  idea  una Weltpolitik:  la  unidad  española  fue  hecha  para intentarla” ( Pág, 33)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…Yo siento mucho no coincidir con el pacifismo contemporáneo en su antipatía hacia la fuerza; sin ella no habría habido nada de lo que más nos importa en el pasado, y si la excluimos del porvenir sólo podremos imaginar una humanidad caótica. Pero también es cierto que con sólo la fuerza no se ha hecho nunca cosa que merezca la pena…&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;( Pág, 28)”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…Lo que  la gente piensa y dice –la opinión pública- es siempre respetable, pero casi nunca expresa  con  rigor  sus  verdaderos  sentimientos.  La  queja  del  enfermo no  es  el  nombre  de  su enfermedad. El cardíaco suele quejarse de todo su cuerpo menos de su víscera cordial. A lo mejor nos duele la cabeza, y lo que tienen que curarnos es el hígado. Medicina y política, cuanto mejores son, más se parecen al método de Ollendorf.” ( Pág, 37)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…El propósito de este ensayo es corregir la desviación en la puntería del pensamiento político al  uso,  que  busca el mal  radical  del  catalanismo  y  el  bizcaitarrismo  en Cataluña  y  en Vizcaya, cuando no es allí donde se encuentra. ¿Dónde, pues?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Para mi esto no ofrece duda: cuando una sociedad se consume víctima del particularismo, puede  siempre  afirmarse  que el  primero  en  mostrarse  particularista  fue  precisamente el  Poder central. Y esto es lo que ha pasado en España.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Castilla ha hecho a España y Castilla la ha deshecho”&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;( Pág, 38)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…Pues bien: la vida  social  española ofrece en nuestros días un  extremado  ejemplo de este atroz  particularismo.  Hoy es  España,  más  bien que  una nación,  una  serie  de  compartimentos estancos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Se dice que  los políticos no  se preocupan del  resto del país. Esto, que  es verdad,  es,  sin embargo, injusto porque parece atribuir exclusivamente a los políticos pareja despreocupación. La verdad es que si para los políticos no existe el resto del país, para el resto del país existen mucho menos los políticos. Y ¿qué acontece dentro de ese resto no político de la nación? ¿Es que el militar se preocupa del industrial, del intelectual, del agricultor, del obrero? Y lo mismo debe decirse del aristócrata,  del  industrial  o del  obrero  respecto  a  las  demás  clases sociales.  Vive cada  gremio herméticamente cerrado dentro de sí mismo. No siente la menor curiosidad por lo que acaece en el recinto de  los  demás.  Ruedan  los  unos  sobre  los  otros  como orbes  estelares  que  se  ignoran mutuamente. Polarizado cada cual en sus tópicos gremiales, no tiene ni noticia de los que rigen el alma del grupo vecino. Ideas, emociones, valores creados dentro de un núcleo profesional o de una clase, no trascienden lo más mínimo a las restantes. El esfuerzo titánico que se ejerce en un punto del volumen social no es transmitido, ni obtiene repercusión unos metros más allá, y muere donde nace. Difícil será imaginar una sociedad menos elástica que la nuestra; es decir, difícil será imaginar un  conglomerado humano que  sea  menos  una  sociedad.  Podemos  decir  de  toda  España  lo que Calderón decía de Madrid en una de sus comedias:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Está una pared aquí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;de la otra más distante&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;que Valladolid de Gante” ( Pág, 44).&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…La enfermedad  española es, por malaventura, más grave que  la  susodicha “inmoralidad pública”. Peor que tener una enfermedad es ser una enfermedad. Que una sociedad sea inmoral, tenga o contenga inmoralidad, es grave; pero que una sociedad no sea una sociedad, es mucho más grave. Pues bien: éste es nuestro caso. La  sociedad española  se está disociando desde hace  largo tiempo porque tiene infeccionada la raíz misma de la actividad socializadora.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El  hecho primario  social  no  es  la  mera  reunión de  unos  cuantos  hombres,  sino  la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;articulación que en  ese ayuntamiento  se produce  inmediatamente. El hecho primario  social  es  la organización en dirigidos y directores de un montón humano. Esto supone en unos cierta capacidad para dirigir; en otros cierta facilidad íntima para dejarse dirigir. En suma, donde no hay una minoría que actúa sobre una masa colectiva, y una masa que sabe aceptar el influjo de una minoría, no hay sociedad, o se está muy cerca de que no la haya.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Pues bien, En España vivimos hoy entregados al imperio de  las masas. Los miopes no  lo creen así porque, en efecto, no ven los motines en las calles ni asaltos a los Bancos y ministerios.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Pero esa revolución callejera significaría solo el aspecto político que toma, a veces, el imperio de una masa social determinada: la proletaria(…) Dondequiera asistimos  al deprimente  espectáculo de que  los peores, que  son  los más,  se revuelven frenéticamente contra los mejores.¿Cómo  va  a  haber  organización  en  la  política  española,  si  no  la  hay  ni  siquiera  en  las conversaciones? España se arrastra invertebrada, no ya en su política, sino, lo que es más hondo y sustantivo que la política, en la convivencia social misma. De esta  manera  no podrá  funcionar mecanismo  alguno de  los  que  integran  la máquina pública. Hoy  se  parará  una  institución, mañana  otra,  hasta  que  sobrevenga el  definitivo  colapso histórico.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Ni habrá ruta posible para salir de  tal situación, porque negándose  la masa a  lo que es su biológica misión, esto es, a seguir a los mejores, no aceptará ni escuchará las opiniones de éstos, y solo triunfarán en el ambiente colectivo las opiniones de la masa, siempre inconexas, desacertadas y pueriles.(Pág,  57,58)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…Si ahora tornamos los ojos a la realidad española, fácilmente descubriremos en ella un atroz paisaje saturado de indocilidad y sobremanera exento de ejemplaridad. Por una extraña y trágica perversión del instinto encargado de las valoraciones, el pueblo español, desde hace siglos, detesta todo hombre ejemplar, o, cuando menos está ciego para sus cualidades excelentes. Cuando se deja conmover por alguien, se trata, casi invariablemente, de algún personaje ruin e inferior que se pone al servicio de los instintos multitudinarios. (Pág, 67)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…En España ha llegado a triunfar en absoluto el más chabacano aburguesamiento. Lo mismo en las clases elevadas que en las ínfimas rigen indiscutidas e indiscutibles normas de una atroz trivialidad, de un devastador filisteísmo. Es curioso presenciar cómo en todo instante y ocasión la masa de los torpes aplasta cualquier intento de mayor fineza. (Pág, 83,84)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-2384171753964392425?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2384171753964392425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2384171753964392425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/12/espana-invertebrada-de-jose-ortega-y.html' title='ESPAÑA INVERTEBRADA de José Ortega y Gasset'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TP03owwl0tI/AAAAAAAAAds/ctC77Ix8n6A/s72-c/images+Espa%25C3%25B1a+Invertebrada.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-7961251412187090839</id><published>2010-12-02T09:10:00.006+01:00</published><updated>2010-12-02T18:57:26.614+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL SOL DE LOS SCORTA de Laurent Gaudé</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TPdRxzN8mqI/AAAAAAAAAdk/4lu8ROWThg0/s1600/GaudetelsoldelosScorta.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TPdRxzN8mqI/AAAAAAAAAdk/4lu8ROWThg0/s400/GaudetelsoldelosScorta.jpg" width="252" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Ahora que el frío se ha instalado entre nosotros y que el mundo se presenta hipotecado y apocalíptico,he pensado en invitaros a “El sol de los Scorta” de Laurent Gaudé ( París, 1972). Es una obra maestra, traducida a más de treinta idiomas, una pieza única de esas que sólo son capaces de pergeñar los gigantes. En su lectura hallaremos la explicación  a la mísera herencia que deja la vida. Generación tras generación nos hacemos eternos, cuando al morir dejamos el testigo a los que nos siguen. Damos el relevo. Hallaremos la riqueza intangible, la única y verdadera riqueza, compuesta de recuerdos y de una insaciable sed por vivir y también aprenderemos que los secretos- no el silencio- nos hacen fuertes y poderosos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito, a un universo de pasiones, afrentas y desafíos atemporales. Desde la Italia del sur nos llegan los ecos de la tragedia griega. Y lo más importante: es una novela que nos reconcilia con nosotros mismos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Con su esencia humanista, “El sol de los Scorta” nos desvelará los misteriosos vínculos que se establecen entre nuestro destino, nuestro temperamento y el momento y el lugar donde nacemos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Aquella noche de 2007 bebí de un sorbo “El sol de los Scorta”. Me embriagó su realidad, su lenguaje rápido, su pasión. Nunca la he podido olvidar. Forma parte de los libros que más amo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito, a través de las palabras introductorias que el autor ha elegido, tomadas de Cesare Pavese, a repensar el sudor de los días y sus trabajos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“Una tarde caminábamos al pie de una colina,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;en silencio. En la sombra del tardo crepúsculo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;mi primo es un gigante vestido de blanco,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;con el rostro bronceado, que se mueve despacio,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;callado. Callar es nuestra virtud.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Algún antepasado nuestro debió de estar muy solo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;-un gran hombre entre idiotas o un pobre loco-&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;para enseñar a los suyos tanto silencio.”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Gaudé, nos introduce a través de las piedras calientes del destino y nos atrapa desde la maldición de Rocco; desde allí recorremos el regreso de los desheredados, el estanco de los callados, el banquete, los comedores de sol, la tarantela, la zambullida del sol y el terremoto hasta la procesión de San Elia.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Homero se pasea por Montepuccio y los olivos del Mediterráneo, con su sol inmisericorde, nos lleva hasta Platón y hasta Aristóteles. Pero los sentimos como parte de nuestra piel. Esa es la grandeza del autor. Los convierte en personajes de nuestro tiempo en los que nos reconocemos plenamente. Nada en ellos no es ajeno.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;He  elegido algunos fragmentos con los que convivo y trato de comprender algunos dilemas del sudor de los días:&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“...Se dijo que había sido un hombre. Sólo un hombre. Don Salvatore tenía razón. Bajo el sol de Montepuccio, los hombres como las aceitunas, eran eternos. ( Pág, 235 ).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…Volvió a pensar en aquellos años, y tuvo la sensación de que no había dispuesto de un segundo para recobrar el aliento. Había corrido detrás del dinero. Había trabajado sin descanso hasta que sus noches fueron tan cortas como sus siestas. Pero, sí, había sido feliz. Su tío, su viejo tío Faelucc’, que un día le había dicho “Aprovecha el sudor”, tenía razón. Eso era lo que había ocurrido. Había sido feliz y había trabajado hasta el agotamiento. Su felicidad era hija de ese cansancio. Había luchado. Se había empleado a fondo(…) Tenía dinero, pero aquella felicidad salvaje, arrancada a la vida, había quedado atrás” (Pág, 221).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“… ¿Cómo se pesa la vida de un hombre? La suya había sido como cualquier otra. Llena, sucesivamente, de alegrías y lágrimas” ( Pág, 220).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“ …Soy el sol…Hasta el final del mar…”( Pág, 201).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“…Nada me detendrá…El sol ya puede matar todos los lagartos de las colinas, pero yo resistiré…” ( Pág, 16).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-7961251412187090839?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7961251412187090839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7961251412187090839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/12/el-sol-de-los-scorta-de-laurent-gaude.html' title='EL SOL DE LOS SCORTA de Laurent Gaudé'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TPdRxzN8mqI/AAAAAAAAAdk/4lu8ROWThg0/s72-c/GaudetelsoldelosScorta.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-7385400711091736080</id><published>2010-11-21T21:03:00.006+01:00</published><updated>2010-11-22T09:35:06.978+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>ENSAYO SOBRE LA CEGUERA de José Saramago</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TOl4LI5YvBI/AAAAAAAAAdY/IKrU_fp3w-c/s1600/ensceg.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TOl4LI5YvBI/AAAAAAAAAdY/IKrU_fp3w-c/s400/ensceg.jpg" width="245" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span id="goog_293417572"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span id="goog_293417573"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“Ensayo sobre la ceguera” de Saramago ( Portugal, 1922-España, 2010) me llegó a través del sabio afecto de un amigo. Mis amigos son sabios y afectuosos. Hoy os invito a sentir la sabiduría de aquel afecto. Transcurría el año 1996 y yo atravesaba uno de esos momentos "inciertos" que la vida tantas veces nos regala a modo de:¡a ver si aprendes de una vez!  Lo cierto es que la vida no es una buena pedagoga, al menos esa es mi opinión, o tal vez yo no sea una alumna aventajada.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;La amo y me apasiona- la vivo intensamente- pero casi siempre aprendo mal y tarde de ella. Soy lo que podríamos denominar una “librolica anónima” que de vez en cuando entra en la realidad para echarle un vistazo. Y “visto lo visto” se retira a la ceguera.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Mis amigos conocen bien "mi afición por la ceguera" cuando la realidad se impone con sus absurdos y sus pedanterías . Es por ello que esa tarde el regalo prometía ser sumamente revelador. Siempre me había dicho a mi misma: ¡estás ciega! Y ahora venía Saramago con un ensayo acerca de la ceguera. ¡Todo  un bombardeo en la línea de flotación! Recuerdo que comentamos, delante de una taza de café, los trazos argumentales de la contracubierta:&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“Un hombre parado en un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer caso de una “ceguera blanca” que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio…” “nos alerta acerca de “la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron…”  “nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver…”“recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad…”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Ante las prometedoras líneas que nos introducían en la novela mi anhelo por descubrirla aumentaba. El autor de aquel regalo afectivo y oportuno jugaba con la ventaja de haber leído el libro y el humor y la ironía  se impusieron. Naturalmente la " Parábola de los ciegos" de Pieter Brueghel que la editorial había elegido para la cubierta nos adentró en los vericuetos de la pintura. Pasión que compartíamos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a sentir la agnosis, la incapacidad de reconocer lo que se ve.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hay demasiadas razones para que el cerebro humano no quiera ver lo evidente;  siempre nos alejamos de nuestros deseos más profundos y en consecuencia la mente se aburre con nuestras falsas verdades y con nuestros eufemismos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En el 2006 se anunció la adaptación al cine de la novela. La película fue dirigida por Fernando Meirelles, se titula Blindness -conocida en español como Ceguera o A ciegas- y se estrenó en el 2008. No superó al libro.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Os espero tras la agnosis!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Con Saramago existe un ejercicio de concentración aún mayor por las características narrativas del autor.  Utiliza párrafos largos, muchos verbos, pocos adjetivos explicativos y no usa el punto y seguido, en su lugar utiliza una coma y escribe la palabra posterior en mayúsculas. Además, alterna narraciones en tercera persona con monólogos de algunos de los personajes, de forma que a veces no es evidente saber si el personaje está hablando o pensando lo que está escrito. Sin embargo, su estilo delirante, en esta obra, nos procura una lectura cómplice que nos atrapa. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;“Ensayo sobre la ceguera” &lt;/i&gt;podría ser una novela de terror, porque es difícil superar el impacto de la situación: un señor que conduce, y que de repente, ante un semáforo en rojo, se queda ciego.  Pero no una ceguera normal: una amaurosis. En su desesperación, acude a varias personas para consolarse ante tal desgracia y con la esperanza de curarse o al menos de comprender el origen de su repentina tragedia.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La consecuencia directa es que todo aquel que ha tenido contacto, por mínimo que sea, con ese señor, se vuelve igualmente ciego. Esto es así hasta que la epidemia, de carácter exponencial, obliga al gobierno a intervenir para “aislar a los infectados”, que hasta ese momento son centenares, y mandan a los militares a expulsarlos a un manicomio abandonado. El poder del Estado sobre el individuo es sobrecogedor.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Allí los protagonistas, de los que en ningún momento el narrador se molesta en decirnos sus nombres, malviven en unas condiciones inhumanas. Al principio la situación, dentro de que están desesperados por su ceguera, es tolerable, pero conforme avanzan los días y las dosis de provisiones se reducen -por miedo de los militares a infectarse-, se forman clanes, las mujeres son obligadas a prostituirse con el fin de intercambiar comida robada, la higiene y la salud comienza a obviarse por completo, el miedo y la resignación se apoderan de los ciegos, hasta que aparece un resquicio de esperanza: una mujer no está ciega y ha estado fingiendo todo el tiempo estar infectada, por lo que sirve de guía a sus compañeros.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Con un final muy acertado&amp;nbsp;&lt;i&gt;Ensayo sobre la ceguera &lt;/i&gt;es una de las grandes novelas acerca de la condición humana, próxima a &lt;i&gt;El Señor de las Moscas&lt;/i&gt;, de William Golding &amp;nbsp;e inspirada levemente en el &lt;i&gt;Leviatán&lt;/i&gt;, de Thomas Hobbes, en la idea de que “el hombre es un lobo para el hombre”. Aquí el aforismo se matiza en que “el hombre es cruel y despiadado por naturaleza ante situaciones extremas”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Os propongo algunos fragmentos:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“La lógica y la eficacia mandaban que su participación de lo que estaba ocurriendo se hiciera directamente, comunicándolo lo antes posible a un alto cargo responsable del ministerio de la Salud, pero no tardó en cambiar de idea cuando se dio cuenta de que presentarse sólo como un médico que tenía una información importante y urgente que comunicar no era suficiente para convencer al funcionario medio con quien, por fin, después de muchos ruegos, la telefonista condescendió a ponerlo en contacto. El hombre quiso saber de qué se trataba, antes de pasarlo a su superior inmediato, y estaba claro que cualquier médico con sentido de la responsabilidad no iba a ponerse a anunciar la aparición de una epidemia de ceguera al primer subalterno que se le pusiera delante, el pánico sería inmediato. Respondía desde el otro lado el funcionario, Me dice usted que es médico, si quiere que le diga que le creo, sí, le creo, pero yo tengo órdenes, o me dice de qué se trata, o cuelgo, Es un asunto confidencial, Los asuntos confidenciales no se tratan por teléfono, será mejor que venga aquí personalmente, No puedo salir de casa, Quiere decir que está enfermo, Sí, estoy enfermo, dijo el ciego tras una breve vacilación, En ese caso, lo que tiene que hacer es llamar al médico, a un médico auténtico, replicó el funcionario, y, muy satisfecho de su ingenio colgó el teléfono…"( Pág, 26)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"La ocurrencia había brotado de la cabeza del ministro mismo. Era, por cualquier lado que se la examinara, una idea feliz, incluso perfecta, tanto en lo referente a los aspectos meramente sanitarios del caso como a sus implicaciones sociales y a sus derivaciones políticas. Mientras no se aclarasen las causas, o, para emplear un lenguaje adecuado, la etiología del mal blanco, como gracias a la inspiración de un asesor imaginativo la malsonante palabra ceguera sería designada, mientras no se encontrara para aquel mal tratamiento y cura, y quizá una vacuna que previniera la aparición de casos futuros, todas las personas que se quedaran ciegas, y también quienes con ellas hubieran tenido contacto físico o proximidad directa, serían recogidas y aisladas, para evitar así ulteriores contagios que, de verificarse, se multiplicarían según lo que matemáticamente es costumbre denominar progresión geométrica. &lt;i&gt;Quod erat demonstrandum&lt;/i&gt;, concluyó el ministro. En palabras al alcance de todo el mundo, se trataba de poner en cuarentena a todas aquellas personas, de acuerdo con la antigua práctica, heredada de los tiempos del cólera y de la fiebre amarilla, cuando los barcos contaminados, o simplemente sospechosos de infección, tenían que permanecer apartados cuarenta días, Hasta ver. Estas mismas palabras, Hasta ver, intencionales por su tono, pero sibilinas por faltarle otras, fueron pronunciadas por el ministro, que más tarde precisó su pensamiento, Quería decir que tanto pueden ser cuarenta días como cuarenta semanas, o cuarenta meses, o cuarenta años, lo que es preciso es que nadie salga de allí. Ahora hay que decidir dónde los metemos, señor ministro, dijo el presidente de la Comisión de Logística y Seguridad, nombrada al efecto con toda prontitud, que debería encargarse del transporte, aislamiento y auxilio a los pacientes, De qué posibilidades inmediatas disponemos, quiso saber el ministro, Tenemos un manicomio vacío, en desuso, a la espera de destino, unas instalaciones militares que dejaron de ser utilizadas como consecuencia de la reciente reestructuración del ejército, una feria industrial en fase adelantada de construcción, y hay también, y no han conseguido explicarme por qué, un hipermercado en quiebra, Y, en su opinión, cuál serviría mejor a los fines que nos ocupan, El cuartel es lo que ofrece mejores condiciones de seguridad, Naturalmente, Tiene, no obstante, un inconveniente, es demasiado&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;grande, y la vigilancia de los internos sería difícil y costosa, Entiendo, En cuanto al hipermercado, habría que contar, probablemente, con impedimentos jurídicos diversos, cuestiones legales a tener en cuenta, Y la feria, La feria, señor ministro, creo que sería mejor no pensar en ella, Por qué, No le gustaría al ministerio de Industria, se han invertido allí millones, Queda el manicomio, Sí, señor ministro, el manicomio, Pues el manicomio, Sin duda es el edificio más adecuado, porque, aparte de estar rodeado de una tapia en todo su perímetro, tiene la ventaja de que se compone de dos alas, una que destinaremos a los ciegos propiamente dichos, y otra para los contaminados, aparte de un cuerpo central que servirá, por así decir, de tierra de nadie, por donde los que se queden ciegos podrán pasar hasta juntarse a los que ya lo están. Veo un problema, Cuál, señor ministro, Nos veremos obligados a meter allí personal para orientar las transferencias, y no creo que haya voluntarios, No creo que sea necesario, señor ministro, A ver, explíquese, En caso de que uno de los contaminados se quede ciego, como es natural que ocurra antes o después, los que aún conservan la vista lo echarán de allí de inmediato, Es verdad, Del mismo modo que no permitirían la entrada de un ciego que quisiera cambiar de sitio, Bien pensado, Gracias, señor ministro, podemos pues poner en marcha el plan, Sí, tiene carta blanca. La comisión actuó con rapidez y eficacia. Antes de que anocheciera ya habían sido recogidos todos los ciegos de que había noticia, y también cierto número de posibles contagiados, al menos aquellos a quienes fue posible identificar y localizar en una rápida operación de rastreo ejercida sobre todo en los medios familiares y profesionales de los afectados por la pérdida de visión. Los primeros en ser trasladados al manicomio desocupado fueron el médico y su mujer. Había soldados de vigilancia. Se abrió el portalón para que los ciegos pasaran, y luego fue cerrado de inmediato. Sirviendo de pasamanos, una gruesa cuerda iba del portón de entrada a la puerta principal del edificio. Sigan un poco hacia la derecha, ahí hay una cuerda, agárrenla y síganla siempre hacia delante, hacia delante, hasta los escalones, los escalones son seis, advirtió un sargento. Ya en el interior, la cuerda se bifurcaba, una hacia la izquierda, otra hacia la derecha, el sargento gritó, Atención, su lado es el derecho. Al tiempo que arrastraba la maleta, la mujer guiaba al marido hacia la sala más próxima a la entrada…" (Pág 30-31)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Pero no es así, por todas partes hay ciegos con la boca abierta hacia las alturas, matando la sed, almacenando agua en todos los rincones del cuerpo, y otros ciegos, más previsores, y sobre todo más sensatos, sostienen en sus manos cubos, palanganas, cazos, y lo levantan al cielo generoso, cierto es que Dios da nubes cuando hay sed. No se le había ocurrido a la mujer del médico la posibilidad de que de los grifos de las casas no saliera ni una gota del precioso líquido, es defecto de la civilización, nos habituamos a la comodidad del agua canalizada, llevada a domicilio, y olvidamos que, para que tal suceda, tiene que haber gente que abra y cierre las válvulas de distribución, estaciones elevadoras que necesitan energía eléctrica, computadoras para regular los débitos y administrar las reservas, y para todo faltan ojos. También faltan para ver este cuadro, una mujer cargada con bolsas de plástico, andando por una calle inundada, entre basura podrida y excrementos humanos y de animales, automóviles y camiones abandonados de cualquier manera, bloqueando la vía pública, algunos con las ruedas ya cercadas de hierba, y los ciegos, los ciegos, con la boca abierta, abriendo también los ojos hacia el cielo blanco, parece imposible cómo puede llover de un cielo así. La mujer del médico va leyendo los nombres de las calles, unos los recuerda, otros no, hasta que llega un momento en que comprende que se ha desorientado y anda perdida. No hay duda, se ha extraviado. Dio una vuelta, dio otra, ya no reconoce ni las calles ni los nombres que llevan, entonces, desesperada, se deja caer en un suelo sucísimo, empapado en cieno negro, y, vacía de fuerzas, de todas las fuerzas, rompe a llorar. Los perros la rodearon, olfatean las bolsas, pero sin convicción, como si ya se les hubiera pasado la hora de comer, uno de ellos le lame la cara, tal vez desde pequeño esté habituado a enjugar llantos. La mujer le acaricia la cabeza, le pasa la mano por el lomo empapado, y el resto de lágrimas las llora abrazada a él. Cuando al fin alzó los ojos, mil veces alabado sea el dios de las encrucijadas, ve que tiene ante ella un gran plano, de esos que los departamentos de turismo colocan en el centro de las ciudades, sobre todo para uso y tranquilidad de los visitantes, que tanto quieren poder decir adónde han ido como saber dónde están. Ahora, estando todos ciegos, parece fácil dar por mal empleado el dinero que han gastado, pero, en fin, hay que tener paciencia, dar tiempo al tiempo, debíamos haber aprendido ya, y de una vez para siempre, que el destino tiene que dar muchos rodeos para llegar a cualquier parte, sólo él sabe lo que le habrá costado traer aquí este plano para decir a esta mujer dónde está. No estaba tan lejos como creía, sólo se había desviado un poco en otra dirección, no tienes más que seguir por esta calle hasta una plaza, ahí cuentas dos calles a la izquierda, doblas después en la primera a la derecha, ésa es la que buscas, del número no te has olvidado. Los perros se fueron quedando atrás, algo los distrajo por el camino, o están muy acostumbrados al barrio y no quieren dejarlo, sólo el perro que había bebido las lágrimas acompañó a quien las lloraba, probablemente este encuentro de la mujer y el plano, tan bien dispuesto por el destino, incluía igualmente al perro. Lo cierto es que entraron juntos en la tienda, al perro de las lágrimas no le sorprendió ver a todas aquellas personas tendidas en el suelo, tan inmóviles que parecían muertos, estaba habituado, a veces lo dejaban dormir entre ellas, y cuando era hora de levantarse, casi siempre estaban vivas. Despertad, si estáis durmiendo, traigo comida, dijo la mujer del médico, pero primero había cerrado la puerta, no la vaya a oír alguien que pase por la calle. El niño estrábico fue el primero en levantar la cabeza, sólo eso puede hacer, la debilidad no le dejaba, los otros tardaron un poco más, estaban soñando que eran piedras, y nadie ignora lo profundo que es el sueño de las piedras, un simple paseo por el campo lo demuestra, allí están durmiendo, medio enterradas, esperando no se sabe qué despertar. Tiene, no obstante, la palabra comida poderes mágicos, mayormente cuando aprieta el apetito, hasta el perro de las lágrimas, que no conoce lenguaje, empezó a mover el rabo, el instintivo movimiento le hizo recordar que aún no había hecho aquello a que están obligados los perros mojados, se agitó con violencia, salpicando todo a su alrededor, en ellos es fácil, llevan la piel como quien lleva un abrigo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Agua bendita de la más eficaz, bajada directamente del cielo, aquella rociada ayudó a las piedras a transformarse en personas, mientras la mujer del médico participaba de la metamorfosis abriendo una tras otra las bolsas de plástico. No todo olía a lo que contenía, pero el perfume de un trozo de pan duro ya sería, hablando elevadamente, la esencia misma de la vida. Están, al fin, todos despiertos, tienen las manos trémulas, las caras ansiosas, y entonces el médico, tal como le había ocurrido antes al perro de las lágrimas, recuerda quién es, Cuidado, no conviene comer mucho, puede hacernos daño, Lo que nos hace daño es el hambre, dijo el primer ciego, Haz caso de lo que dice el doctor, le reprendió la mujer, y el marido se calló, pensando con una sombra de rencor, Éste ni de ojos entiende, palabras injustas éstas, tanto más si tenemos en cuenta que no está el médico menos ciego que los otros, la prueba es que ni advirtió que su mujer venía desnuda de cintura para arriba, fue ella quien le pidió la chaqueta para taparse, los otros ciegos miraron en  su dirección, pero era demasiado tarde, que hubieran mirado antes…"( Pág, 174-175-176).&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-7385400711091736080?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7385400711091736080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7385400711091736080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/11/ensayo-sobre-la-ceguera-de-jose.html' title='ENSAYO SOBRE LA CEGUERA de José Saramago'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TOl4LI5YvBI/AAAAAAAAAdY/IKrU_fp3w-c/s72-c/ensceg.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-1997891722632539886</id><published>2010-11-08T22:24:00.009+01:00</published><updated>2010-11-09T14:19:22.220+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>MEMORIAS DE UN AMANTE SARNOSO de Groucho Marx</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TNhniBhlqNI/AAAAAAAAAdU/up6ocouGhQg/s1600/GROUCHO+MARX.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TNhniBhlqNI/AAAAAAAAAdU/up6ocouGhQg/s400/GROUCHO+MARX.jpg" width="265" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy es el cumpleaños de mi padre y por ello os invito al Groucho Marx escritor (Estados Unidos 1890-1977 ). Es, por tanto, una invitación a la impertinencia de lo mordaz y a la desfachatez necesaria para mirar la vida desde su verborrea cáustica.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Antes de adentrarnos en el libro “Memorias de un amante sarnoso”, deseo recordar con vosotros algunas de sus frases más célebres, lo hago por puro placer, por el placer de sentir los pensamientos de Groucho.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&amp;nbsp;"No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo". Una de las frases que más me fascina de él. Porque cierto es que en ella hasta el propio Kant se hubiera puesto a pensar si dice lo que aparenta decir o aparenta decir lo que no dice.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Con certeza sé que era un hombre comprometido.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien”. Era, sin duda, un romántico, un tímido y por ello conocer “muy bien” a las personas no le interesaba. Tenía razones de peso.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…” Un nostálgico empedernido que sabe que las “pequeñas cosas” también tienen un precio por muy pequeñas que sean y que, naturalmente, ser pobre es una manera noble de sublimarlas. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?” Es un cogito ergo sum que Descartes hubiera suscrito.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”. Con esta frase comprendo el sentido repulsivo que produce en mí la televisión. ¡Y como lo dijo Groucho Marx me siento reconfortada!.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;No hablaré aquí de su faceta de actor, aunque continúo viendo sus películas y me siguen divirtiendo. Sin embargo, la invitación era a un libro: “Memorias de un amante sarnoso” (publicado en 1963). &amp;nbsp;En él no contento con relatarnos algunas de sus aventuras galantes  —condenadas eternamente al fracaso—, Groucho se lanza a una hilarante historia universal del amor, o mejor dicho del sexo, «esa gloriosa experiencia que la madre naturaleza improvisó con el fin de mantenernos en pie y, de vez en cuando, acostados».&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Nadie más desvergonzado ni sarcástico para hablar del amor que Groucho, «amante sarnoso», como él mismo se califica, no sólo por su obsesión por las mujeres, sino sobre todo por su desfachatez. Aunque estas memorias no revelen ningún gran escándalo erótico -por desgracia, pues, como él dice, le habría asegurado las ventas-, ni recetas infalibles para la conquista amorosa, si proporcionan al lector en cada página una plenitud cómplice.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Espero que con esta invitación disfrutéis del primer vocabulario del hombre: la sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Las " Memorias de un amante sarnoso" nos deja posados en un tiempo universal, repleto de anécdotas y reflexiones en donde la risa y la inteligencia componen la constelación de la buena literatura.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El título: &lt;i&gt;Sé muy bien que el título de este libro es engañoso…&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La dedicatoria es toda una revelación: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;Este libro fue escrito durante las prolongadas horas que pasé aguardando a que  mi esposa acabara de vestirse para salir. En este sentido, si nunca se hubiera puesto nada encima, jamás se habría escrito este libro.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Acerca de la primera parte:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;L’ amour la gran diversión&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En el Capítulo primero : &lt;i&gt;¡Viva la diferencia!&lt;/i&gt; advierte que no puede decir &lt;i&gt;“los dos sexos”, porque actualmente existen tantas variedades que, si alguien dice “los dos sexos” se expone a que sus amigos lo consideren como a un ser caduco y anacrónico preguntándole en que caverna habrá residido en las últimas tres décadas.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;Epílogo desde mi mecedora&lt;/i&gt; nos trasporta a su genialidad destructiva.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El final: &lt;i&gt;Una nota sobre el autor escrita por Groucho Marx.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;Escribir una autobiografía de Groucho Marx sería tan absurdo como leer una autobiografía de Groucho Marx. Resulta tan imposible de pasarlo al papel como sacar a Lawrence de Arabia, vestido con su albornoz y su turbante, de las ardientes arenas del Oriente Medio y ponerlo en simples letras de molde.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;Por increíble que pueda parecer, estos dos personajes tienen mucho en común. Ambos poseen un poderoso carácter místico. Lawrence era meláncolico y caviloso, taciturno y reticente. Groucho tiene unos ojos penetrantes y anda de un modo un tanto desgarbado. Los dos, en menos tiempo del que cuesta decirlo, han cautivado la imaginación de millones de fanáticos seguidores…&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;i&gt;A esta clase de hombres hay que concederles una pausa...&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-1997891722632539886?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1997891722632539886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1997891722632539886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/11/memorias-de-un-amante-sarnoso-de.html' title='MEMORIAS DE UN AMANTE SARNOSO de Groucho Marx'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TNhniBhlqNI/AAAAAAAAAdU/up6ocouGhQg/s72-c/GROUCHO+MARX.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-4989753418407974382</id><published>2010-10-18T20:51:00.001+02:00</published><updated>2010-10-19T07:31:30.466+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>LA CONJURA DE LOS NECIOS de John Kennedy Toole</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TLyV5uf34PI/AAAAAAAAAc8/y5dFF835W54/s1600/images.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TLyV5uf34PI/AAAAAAAAAc8/y5dFF835W54/s400/images.jpg" width="256" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a conjurarnos contra los necios; a compartir la vida con Ignatius J. Reilly y anunciar que somos inteligentes y que por ello nos convertimos en subversivos para la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Lo cierto es que tengo amigos geniales, quijotes que cabalgan a lomos de la incomprensión. Verdaderos duendes de la mente, capaces, libres, emprendedores, apasionados, valientes, creativos, agudos, sensibles, tiernos, solidarios, divertidos y pragmáticos. Que son acosados por la maldad, por los difamadores y por los fariseos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a una copa de esperpento con  “La Conjura de los necios” una de las  mejores obras literarias de nuestro tiempo.  Escrita por John Kennedy Toole ( Estados Unidos, 1937-1969 )&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Su humor corrosivo, sin perdón, ataca a  quemarropa lo más profundo de una sociedad estática, y de un mundo en donde la vida no es posible, porque la libertad es una quimera repleta de fingidos convencionalismos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Esta invitación está reservada  a los que son “Alonsos Quijano” y que sufren las torturas de la inquisición de nuestro mundo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Brindemos por "La conjura de los necios"! &amp;nbsp;porque ¡es un signo indiscutible de que somos geniales!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“...Ignatius Really. Un tipo raro, con gorra de cazador verde con orejeras, con grasa desbordante, con rebeldía anti-todo :homosexuales, pero también heterosexuales; instruidos e incultos; hombre y mujeres; protestantes y católicos; la introducción del libro le describirá mejor que yo: "...una especie de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso; fundidos en uno..."&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En New Orleans allí vive el gran Ignatius. El más adiposo, vago, glotón, gorrón, lascivo, onanista y rebelde, especialista en historia medieval que ha existido y existirá. Su vida como un mueble en casa acaba cuando su madre le exige que busque un empleo; sobre New Orleans caerá el mayor castigo divino que haya podido pensar el mejor y más cristiano compositor de soul, espirituales o gospel de la ciudad. La imperfección del mundo está contra él; "la geometría y la teología" del mundo moderno se rompen a menudo en su delicada visión del mismo, y ello le provoca flatos, gases y enormes problemas pilóricos e intestinales.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;¿El mundo está en contra o sólo es que se quiere defender de él?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;¿Quién se adaptará a quien?...”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-4989753418407974382?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4989753418407974382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4989753418407974382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/10/la-conjura-de-los-necios-de-john.html' title='LA CONJURA DE LOS NECIOS de John Kennedy Toole'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TLyV5uf34PI/AAAAAAAAAc8/y5dFF835W54/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-7802443678450100777</id><published>2010-10-08T21:21:00.010+02:00</published><updated>2010-10-09T01:47:26.218+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>ESTUPOR Y TEMBLORES de  Amélie Nothomb</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TK9t-GuMLjI/AAAAAAAAAc0/DfVPa0oVKuc/s1600/ESTUPOR+Y+TEMBLORES.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TK9t-GuMLjI/AAAAAAAAAc0/DfVPa0oVKuc/s400/ESTUPOR+Y+TEMBLORES.jpg" width="253" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a una novela de Amélie Nothomb (Japón, 1967).  Nothomb es de familia Belga, nació en Oriente por esas casualidades que nos otorga el destino que, es quien, finalmente designa el lugar de residencia de nuestra madre, cuando se pone de parto. Esta escritora llegó a mi vida a través del “anaritmetismo”; sí, somos aquellos que vemos un mundo sin números. Una estirpe de analfabetos de las doctrinas del excelente Euclides. Nothomb, no nos deja indiferente en ninguna de sus obras. He elegido  “Estupor y temblores” -publicada en el año 2000-  porque los internautas amaron esta historia- Premio Internet- al tiempo que fue declarada Gran Premio de la Academia Francesa, una conjunción que me cautivó por insólita.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En esta obra, la autora, se muestra irreverente y despiadada. Declara de manera autobiográfica y breve la gran diferencia cultural entre "el Oriente y el Occidente de la globalización”. La mentalidad recorre los siglos con la sutileza irónica de quién asume que: “el hábito no hace al monje”. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Con esta historia irrumpiremos en el carácter nipón. Y hallaremos en él dimensiones que tal vez creíamos se habían perdido en la noche de los tiempos, tales como: que la iniciativa está penalizada, la jerarquía controla los sentimientos y es indigno prodigarse en la expresión de éstos. No nos llevará demasiado tiempo leer sus "ligeras" 143 páginas. Después sufriremos un patatús reflexivo de digresión. Se trata de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&amp;nbsp;una invitación a una novela indiscreta, incisiva, cruel e incorrecta acerca de las batallas culturales.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Nos presentaremos con "estupor y temblores" (como dicta el protocolo) ante El Emperador del Imperio del Sol Naciente y seguiremos con precisión el consejo de André Maurois:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡no hablaremos demasiado mal de nosotros mismos porque podrían creernos !&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Uno de los elementos más destacados del libro es la insana relación entre Amélie y su superiora inmediata Fubuki, una mujer de gran belleza, pero amargada, pues según los cánones japoneses una mujer con más de 25 años que aún no se ha casado vive en la vergüenza. Esta relación se basa en la humillación constante de la japonesa hacia la occidental, motivada en buena parte en factores racistas. Para los japoneses los occidentales "sudan", y huelen mal, algo que también es sumamente indigno y mal visto en esa cultura. También poseen cerebros inferiores. La autora hace un paralelismo entre su caso y el de la película "Bienvenido, Mister Lawrence", que narra la relación de atracción-dominio entre un oficial japonés y un prisionero inglés durante la II Guerra Mundial”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Os cito algunos fragmentos de la novela para que, con ellos, compongáis la irredenta mezcla de humor, crueldad y certeza que desprenden sus páginas:&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“El momento no vale nada, tu vida no vale nada. Nada que dure menos de diez mil años tiene valor alguno…” ( Pág, 76)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Nunca un excusado fue el teatro de un debate ideológico en el que lo que se ventilaba fuera tan especial…” (Pág. 114)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Analizaba la naturaleza de mi imbecilidad, amplio tema de meditación donde los haya…”&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;( Pág, 97) &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Si nuestra inteligencia no interviene, nuestro cerebro se duerme…”&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;( Pág, 53)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" En realidad, vale más evitar el placer porque hace sudar. Y no existe nada más vergonzoso que el sudor...(...) Entre el suicidio y la transpiración, no lo dudes"... ( Pág, 78)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;" Por supuesto, cumplí con la norma máxima: no quejarme..." ( Pág, 126)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;" Japón es un país que sabe lo que significa "volverse loco"...( Pág, 69)&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;" ¡Qué hermoso era vivir sin orgullo y sin inteligencia!.Hibernaba...( Pág, 47)&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;"¿ Y fuera de la empresa, qué les esperaba a aquellos contables de cerebro lavado por los números?. La cerveza obligatoria con colegas tan trepanados como ellos, horas de metro abarrotado, una esposa que ya duerme, el sueño que te aspira como el desagüe de un lavabo que se vacía, las escasas vacaciones en las que nadie sabe qué hacer: nada que merezca el nombre de vida.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Y lo peor es pensar que a escala mundial esta gente son privilegiados...&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;( Pág, 125 )&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-7802443678450100777?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7802443678450100777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7802443678450100777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/10/estupor-y-temblores-de-amelie-nothomb.html' title='ESTUPOR Y TEMBLORES de  Amélie Nothomb'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TK9t-GuMLjI/AAAAAAAAAc0/DfVPa0oVKuc/s72-c/ESTUPOR+Y+TEMBLORES.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-4491735247801133655</id><published>2010-09-29T01:16:00.010+02:00</published><updated>2010-09-30T20:25:48.443+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>LA ORDEN DEL PAPIRO DE ÁMBAR de José Juan Mújica Villegas</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TKJzar0eHKI/AAAAAAAAAck/y_igezbaR5A/s1600/PORT.+LIBRO+La+Orden+del+Papiro.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TKJzar0eHKI/AAAAAAAAAck/y_igezbaR5A/s400/PORT.+LIBRO+La+Orden+del+Papiro.jpg" width="252" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a una peregrinación hacia lo paradójico, hacia la futilidad y sus absurdos; y lo hago con Mújica Villegas (Las Palmas de Gran Canaria, 1949) a través de su novela: “La Orden del Papiro de Ámbar”.  El autor, que me dedicó la novela sin rubrica, es un Groucho Marx en sepia: mucho más triste, patético, sagaz, irónico y surrealista de lo que nos resultará su inteligente historia.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Así que pensé: ¿qué tal un manifiesto de humor inteligente a “lo Mújica Villegas”?  Y aquí os lo he traído. ¿Peregrinamos hacia el absurdo? Ya lo hicieron otros y, en modo alguno, resultaron ilesos&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Adelante valientes! la aventura es nuestra...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;No existe en el panorama literario actual nada comparable. Es único. Fusiona magistralmente la pedantería en clave de: “trágate el rollo”, la culturilla en clave de: “hay que aparentar”, la intriga en clave de: “esto vende”, las frases poéticas en clave de: “que no falte de nada”, los fragmentos rápidos y  periodísticos en clave de: “es la moda”  Y todo lo procesa y lo teje con una soberbia espontaneidad bufa.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Con Mújica Villegas no sabremos si nos reímos con él, de él, él de nosotros o simplemente nos reímos de nosotros mismos. Tampoco sabremos si su imaginación portentosa desea que abandonemos la novela, por aburrimiento, porque él sabe que nos atrapa sin ansiedades por conquistar finales imprevistos. La trama es tan absurda y manida: ”robar cuadros”, que nos costará pensar que no nos está “tomando el pelo” y nos reiremos, una vez más, de nosotros mismos y de nuestras pretensiones de "intelectualidad" libresca.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Mújica Villegas construye personajes más allá de lo ingenioso, su faceta de actor lo convierte en el arquitecto de la vida más disparatada, otorgándonos una visión de la realidad ridículamente artificiosa en la que somos capaces de “mantener el tipo” y además creérnoslo. El lenguaje, con "tics" absolutamente premeditados, es una promiscuidad de desatinos  que, de forma intencionada, el autor nos  prepara en un brindis de irreverencias. Asimismo, en un contexto inglés de finales del siglo XIX, rígido y metódico, la “hora del té” será la gran parodia de lo distinguido. También, la edición, nos regala algunas imágenes al carboncillo “por si la cuestión no queda clara”. Todo un compendio de “mala intención” divertida y transgresora hasta limites  impensados.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Os deseo en este peregrinaje un “asalto filibustero” al sarcasmo inteligente de  Mújica Villegas!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El guión que el editor propone al lector en “ La Orden del Papiro de Ámbar”( 2007) concluye con este fragmento que, en mi opinión, describe con agudeza el original contenido de una narración repleta de "tics" sorprendentes que, de forma constante, están admirando y asombrando al lector: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Una divertidísima narración repleta de personajes ingeniosos y situaciones absurdas; un hipotético cóctel explosivo en el que tendrían cabida ideas tan dispares como las que se les pudiesen antojar a Conan Doyle o Groucho Marx; una novela de suspense para aquellos que creen que la intriga y el humor no tienen por qué estar reñidos”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Mújica Villegas, nos instala en los años que cierran las puertas del siglo XIX y en un “anfiteatro” ideado para esa época: en un Londres proclive a la seducción y &amp;nbsp;en medio de su constante bruma, nos evoca un elenco variopinto de plumas sobre páginas de novelas de misterio.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En la historia que nos relata acontece sobre la capital inglesa "una maldición", que, a su vez, se cierne en torno a una enigmática amenaza. Ésta augura expectativas lúgubres y siniestras. Un "ente" anónimo y perverso, con enorme poder y con una fisiología delincuente y sólida, estructurada a su servicio, puede convertirse en el "mal" más poderoso que haya conocido nunca esa ciudad. A partir de ahí y desde un plan tan ambicioso como maligno se irá desarrollando una fábula en la que aparecerán los personajes más insospechados, a través de los cuales se enhebra toda una leyenda disparatada, hilarante y enigmática. Cada rincón de Londres esconde un sobresalto y cada uno de los actores irá vestido con una máscara imprevisible, peculiar y divertida. Robos de obras de arte, asesinatos paradójicos, raptos y escenas tragicómicas ponen de manifiesto una lucidez atrevida que crea un relato ameno y sencillo de leer. Sin embargo, cada página está impregnada de un deleite exquisito por la ironía, por el sarcasmo, por el humor y por la intriga; todo ello aderezado con unas sutiles moléculas de surrealismo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&amp;nbsp;El autor nos rodea de personajes únicos, así como de escenas sorpresivas y alarmantes que completan la realidad de un libro inspiradamente extraño.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;He elegido algunos fragmentos de la novela de Mújica Villegas. Espero que ellos sean delatores del contenido excéntrico de “La Orden del Papiro de Ámbar”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Una mujer madura que había sacado a dar una vuelta a su perro, a sus dos gatos, a su vaca lechera y a sus dos hermanas viudas, pasó casualmente delante de ellos y les informó sin haber sido preguntada:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-No se molesten, no está en casa. Cuando se ausenta, abre las ventanas. Dice que lo hace para evitar que entren ladrones.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Las otras dos hermanas asintieron, a pesar de ser, como se ha dicho, viudas. También confirmaron con sus cabezas los dos gatos y el perro. La vaca, sin embargo, mugió con elegancia.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Es Hortensia, les da las buenas tardes –dijo la mujer.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Buenas tardes, Hortensia –saludó Papermate en nombre de los tres-. Tiene usted unas ubres preciosas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Todos hicieron una cortés reverencia y la señora reanudó su paseo en compañía de sus allegados. Se dieron cuenta enseguida de que se trataba de un animal muy sensible a las cortesías, puesto que podía advertirse a la legua que, tras el piropo del cirujano, una de las mamas se le había ruborizado.”   (Pág. 230)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“-¿Qué ha sucedido agente, algo grave? –preguntó una anciana que iba colgada del brazo de su difunto marido, quien a pesar de haber muerto años atrás, no había perdido el hábito de acompañarla en los paseos matutinos.”   (Pág. 377)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Entre tanto, un molesto moscardón comenzó a dar vueltas  por el escritorio y distrajo la atención de los fumadores, obligándoles de cuando en cuando a seguir, sin desearlo, su desconcertado itinerario. Smiles, incómodo y enojado por la circunstancia, miró a un lado de la mesa y extrajo de un paragüero una cerbatana amazónica y, tras introducirle una flecha envenenada con curare se la llevó a la boca y comenzó a seguir con ella los delirantes movimientos del insecto.”   (Pág. 72)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“-¿Roba usted carruajes? –preguntó la moza, asombrada.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Sí, es mi profesión.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Debe ser un trabajo apasionante.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Lo es.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Cómo le envidio!&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¿Le gusta?  Un día la invitaré a robar uno. ¿Le apetece?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Me encantaría!&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Será un placer hacerlo con usted.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Para mí, también.”       (Pág.291)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“-¿Y usted, Sniffer, ¿qué opina del asunto? –preguntó el más interesado en las respuestas que pudiese ofrecer cada uno.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El aludido dejó por un instante de marcar un as de corazones y respondió con gran solemnidad y elocuencia:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Me la reflanflinfla.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;O´Leary, sin inmutarse, insistió en preguntarle con excepcional agudeza.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Sí, muy bien, de acuerdo. Pero me gustaría saber si esa reflanflinflez que manifiesta contiene inquietud por el tema o pasa usted del asunto.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Sniffer miró con desgana al policía y le mandó a freír monas…”   (Pág. 325)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“-¡Pistas, pistas, pistas! Lo que menos necesito yo ahora son pistas. Lo que mejor me vendría sería un centro de reposo o un precipicio que tuviera acantilados cincuenta metros más abajo –dijo gimoteando como un imberbe.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Tal vez por esa razón, su ayudante insistió en consolarle.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Vamos, no sea usted imberbe, mi teniente.”   (Pág. 380)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Advertida esta circunstancia por los malhechores, propició que un individuo pequeño de rasgos orientales, de cabeza rapada a excepción de una coleta, y vestido con un kimono sedoso de color azul, saliese debajo de una de las piezas de artillería. Hizo cargar los cañones de ese lado y dio una serie de órdenes apresuradas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Calgad, calgad! ¡Plonto, plonto!&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡El chino! ¡Frene, John, frene! –gritaban desesperados tío y sobrino al conductor de su diligencia, viendo aquella pareja de cañones dispuesta a dispararles a tan sólo un metro de distancia.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Lecueldos a San Pedlo! ¡Ji,ji,ji…!&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El chino estiró la cara, cerró con fuerza sus pequeñísimos ojos, se tapó los oídos y dibujando su irónica risita, ordenó:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Dispalal! ¡Matal!”    (Pág. 349)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“La oscuridad de la noche era perceptible porque no se veía nada. La densidad de la niebla resultaba palpable, aunque hasta cierto punto no se advertía su abundancia por la falta de visibilidad. La luna, oculta por densas capas de nubes ayudadas por la complicidad de la neblina, era incapaz de romper un solo ápice de negrura, estando además en las últimas horas de su ciclo menguante, al límite de sus vigores luminosos. Quedaba clarísimo que todo estaba muy oscuro.”  (Pág. 437)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“-A ver, Taxidriver. ¿Qué sucede para que entre usted tan aprisa? –preguntó el superior mirando con resignación el minúsculo depósito de papeles inservibles.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Una mala noticia, señor. Viene en todos los periódicos. Se ha inventado el teléfono.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El rostro del teniente quedó desencajado. Saltó del asiento y comenzó a dar vueltas como un león enjaulado.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Rayos! –exclamó- ¡Ya me han vuelto a pisar otro invento! –y propinó a la papelera un furibundo puntapié que la hizo saltar por los aires vomitando todo su contenido.”    (Pág.170)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“El señor Arcadius Zebulolum, nacido en Australia, que había amasado una gran fortuna exportando a Inglaterra pieles de canguro destinadas a la confección industrial de pitilleras saltarinas, extrajo del interior de su batín un pulido bumerán, instrumento del que era considerado el más hábil y certero disparador del círculo, y sugirió:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¿Qué les parece, señores, si usamos esto? –e hizo unas caricias al palo como si tratase de tranquilizar a una fiera.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Ni soñarlo! –volvió a aparecer la rotunda negativa de Butterfly, poniéndosele la cara azul como un pimiento.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La sangre que corría por las venas de aquel genial músico debía ser de ese color y tal vez esa era la causa por la que, cuando se enojaba, la cara le azulease en lugar de enrojecer, como le sucede a la gente menos aristocrática y menos melódica” (Pág. 246)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Blackisblack, ahora, si hubiese sido sustraído del tizne, era ya la misma persona de siempre. Seguro que las múltiples bendiciones que el especialista le había dispensado consiguieron con una celeridad inexplicable un exorcismo veloz del inmundo zorro que aquella noche, lo mismo que otras, se había deslizado hasta el interior del cuerpo de tan hospitalaria persona.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Pasad, hijos míos –invitó el cura a todos a acercarse, al tiempo que gesticulaba unas cuantas bendiciones-. No ha sucedido nada. Sólo que Faithfully, que es sonámbulo, trató en sueños de ascender por la chimenea –dijo eso y se quedó tan pancho.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Faithfully Blackisblack quiso decir algo a sus invitados pero le resultó imposible articular una frase. Volvió a intentarlo, pero de su garganta no salió una sola palabra inteligible.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Guau! –fue cuanto pudo decir antes de quedar profundamente dormido.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Vaya, ahora tiene hipo. Dejémosle descansar y hagamos nosotros lo mismo –dijo el cura abandonando el sofá que ocupaba junto al licántropo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¿Ladrar? –preguntó uno que de niño había sido el más tonto de la clase.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Descansar, hijo mío idiota -respondió el canónigo.” (Pág. 252)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Antes de que pudiese reaccionar, dos cañones amenazantes oprimidos contra el estómago obligaban al ciego a levantar las manos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Hola, miserable! -le apostrofó el que respondía al nombre de Alfred.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡No, en el estómago no, por favor, que he comido gambas! –suplicó el de las gafas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;De inmediato, las armas de fuego fueron a posarse a la altura del corazón.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡No, por favor, ahí no, que estoy enamorado de la señorita que está dando la conferencia! –rogó nuevamente el interfecto.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Los cañones, complacientes, ascendieron hasta ambos lados de la cara.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡No, no, no, eso menos –volvió a defenderse el ladrón de carros sin bajar los brazos-, que hace sólo dos días que me han hecho cuatro empastes!&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Los orificios metálicos ascendieron más aún y se posaron a ambos lados de su cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡No, ni se les ocurra, cerca de las orejas no, que a ver entonces donde me cuelgo las gafas! –dijo señalando las patas de estas" ( Pág. 276 )&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-4491735247801133655?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4491735247801133655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4491735247801133655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/09/la-orden-del-papiro-de-ambar-de-jose.html' title='LA ORDEN DEL PAPIRO DE ÁMBAR de José Juan Mújica Villegas'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TKJzar0eHKI/AAAAAAAAAck/y_igezbaR5A/s72-c/PORT.+LIBRO+La+Orden+del+Papiro.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-1976519088372281762</id><published>2010-09-15T23:03:00.008+02:00</published><updated>2010-09-18T21:38:49.775+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL PRIMER DÍA de Marc Levy</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TJEz4ayElXI/AAAAAAAAAcI/ApFbrE3c-Cw/s1600/Imagen+El+Primer+D%C3%ADa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TJEz4ayElXI/AAAAAAAAAcI/ApFbrE3c-Cw/s400/Imagen+El+Primer+D%C3%ADa.jpg" width="255" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Marc Levy (Francia, 1961) llegó a mi vida una tarde del mes de Junio. Un amigo me invitó a esta novela titulada “El primer día” y me escribió la siguiente dedicatoria: “Para Juana, soñadora”. Este amigo, mantiene con los Libros una relación exclusivamente de "cortesía", porque dice de él mismo: que es demasiado práctico para comprometerse con historias tan distantes de la realidad. Sin embargo, no es del todo cierta la opinión que se ha construido acerca de su relación con los Libros, ya que él es un creador, con mayúsculas, que posee una exquisita sensibilidad; privativa solamente de las almas soñadoras. ¿Tal vez, este amigo, represente al editor ideal que todo escritor desea encontrar? Un editor capaz de advertir las bondades de la visión narrativa y proyectarla para que sea leída por el mayor número de personas. De este modo, si lo pensamos detenidamente, el supuesto "editor-ideal" haría posible que el sueño del autor se posara en la realidad y la realidad en el sueño de lo escrito. Creo que es esa la pericia de los buenos editores y, Marc Levy  llegó a mí  a través de esa idea: sin prejuicios y sin miedos a que fuera una obra leída por el gran público:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;un "best seller"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a recorrer el mundo en busca de una respuesta. Os invito a convertirnos en “buscadores de tesoros”.  Será “un camino largo y feliz”. Hoy la invitación que os propongo es la de reparar en la relación que se establece con este tipo de literatura, de alguna manera competente, por el hecho de atrapar a 20 millones de personas en el mundo. Os invito a recordar lo que en Marc Levy existe de Julio Verne. También invito a nuestra memoria sensitiva, a nuestra ternura y a nuestra inteligencia emocional a recorrer el mundo, junto a Marc Levy, para hallar la respuesta a la pregunta:" ¿dónde empieza el alba?"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Es una invitación a la aventura, en donde espero que lleguemos a sentirnos “solos en medio de ninguna parte”. Espero que escuchemos “las confidencias sutiles que la vida nos ofrece en silencio”. Deseo que en la “deformación del tiempo y del espacio” hallemos una finitud menos dramática. Que no esperemos a tener corazonadas para sentir el corazón; que de un “golpe de vista” reconozcamos a los amigos de verdad; que contemplemos el “oro azul” como una solución y no hagamos de él un problema innecesario.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En esta aventura, y sabiendo que la “memoria es tan perezosa como hipócrita”, hemos de evitar retener sólo los recuerdos extremos. Sin “miedo a la torpeza” el anhelo se impondrá al riesgo. Tendremos “días de nimiedades que nos llenaran el alma de melancolía, momentos de soledad que recordaremos durante mucho, mucho tiempo”. Y constataremos que “no se venden las flores cuando están marchitas”, nos asombraremos de “la conjunción de las pequeñas cosas” que deciden el curso de nuestras vidas.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;A sabiendas de que “son escasos los que están lo suficientemente locos como para llevar a cabo sus sueños, porque la sociedad, timorata y envidiosa, les suele hacer pagar su originalidad” Nosotros, para contrarrestar el precio de nuestra aventura, llevaremos como guión un aforismo de Einstein: “hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana ( de ésta última decía tener absoluta certeza)”. Es por ello que “los hombres de paz tienen muchos enemigos” porque saben que “la inteligencia es el amor” y nosotros estamos de su parte en esta aventura que es: ¡vivir! No temáis “perder a alguien que hayáis amado (aunque es terrible) pensad  que lo peor sería no haberlo encontrado” y proseguid con la aventura de vivir…  &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Os deseo un buen recorrido por el azar…! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&amp;nbsp;La novela a la que hoy os invito, sin duda se trata del “fenómeno Marc Levy". Traducido a más de 40 idiomas; Marc Levy  combina magistralmente la aventura, los viajes, el amor, la ternura, la espiritualidad y el misterio en torno a la Ciencia. El autor reconoce la influencia de Julio Verne en su obra.  “Y explicó en la presentación de esta novela que su libro es una "mezcla de géneros", pero al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en las novelas de Dan Brown, aquí los misterios no se sitúan alrededor de la religión y lo esotérico, sino que permanecen en el campo científico”. En la novela, el personaje de Keira trabaja buscando al primer homínido en Etiopía, mientras que Adrián, el otro personaje que procura la luz del amor entre ambos, intenta averiguar cómo nació el universo desde un observatorio en el desierto de Atacama. Sus destinos se cruzan a través de un objeto indescifrable que les llevará a recorrer gran parte del mundo en busca de una respuesta. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Con algunos trazos a lo "Indiana Jones", la novela está planteada también como un libro de viajes; los protagonistas de 'El primer día' recorren "más de 100.000 kilómetros" y van de América a África, pasando por Amsterdam, Italia, España y Rusia hasta llegar a un apartado monasterio budista en la remota China. El planteamiento de los viajes, según el autor, es debido a una frase que le dijo de pequeño un profesor en la escuela y, que él la acuñó en su mente: "Un día, el hombre se echó al mar y avanzó hacia el horizonte, pero el horizonte retrocedía", una cita para explicar la redondez de la Tierra que el escritor reinterpretó así: "Cuando un hombre avanza hacia el conocimiento, el miedo retrocede".&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;A “El primer día” le seguirá una segunda parte: “La primera noche”, que en España se publicará a principios de 2011. Por ahora, en Francia se lee “El ladrón de sombras”,  que intenta dar respuesta a la siguiente pregunta: "Si el niño que fuiste se encontrase con el adulto que eres, ¿se llevarían bien?"&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Yo respondo con el título de su novela más conocida:¡ “Ojalá fuera cierto”!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-1976519088372281762?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1976519088372281762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1976519088372281762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/09/el-primer-dia-de-marc-levy.html' title='EL PRIMER DÍA de Marc Levy'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TJEz4ayElXI/AAAAAAAAAcI/ApFbrE3c-Cw/s72-c/Imagen+El+Primer+D%C3%ADa.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-8782989734443671227</id><published>2010-09-11T20:34:00.015+02:00</published><updated>2010-09-18T21:21:52.032+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>BOMARZO de Manuel Mújica Lainez</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TIvQJ8-DX2I/AAAAAAAAAbo/K3LoPkWAeIk/s1600/IMAGEN+BOMARZO+II.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TIvQJ8-DX2I/AAAAAAAAAbo/K3LoPkWAeIk/s400/IMAGEN+BOMARZO+II.jpg" width="294" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;El 11 de septiembre, a veces, también nos trae buenas noticias! Tal día como hoy en 1910 nació &amp;nbsp;en Argentina Manuel Mújica Lainez. Él es el autor de los relatos que llenaron de fantasía y de &amp;nbsp;detalles a la novela histórica. Me invitaron a conocer al autor de "Bomarzo" las palabras pronunciadas por un querido y admirado profesor durante una de sus disertaciones en la asignatura: Historia del Arte del Renacimiento. Eran aquellos tiempos de juventud, tiempos de mi condición de estudiante universitaria en donde tuve la fortuna de beber de la sabiduría de un reducido grupo de eruditos; eruditos, sin más pretensión que la de sentir el placer del conocimiento y contaminar a sus alumnos de esa enfermedad : la &amp;nbsp;pasión.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¿Qué os parece si damos un paseo por el Bosque de Bomarzo? ¿Al atardecer? ¡Fantástico! ¡Nos convertiremos en lémures entre la huída del día y el imperio de la noche! Allí continúa, viendo pasar los siglos, el Palacio de los Orsini; es una invitación que sé que os agrada. Al norte de Roma, en la región del Lazio, un noble de la familia Orsini creó un lugar casi ‘sagrado’, dedicado a su mujer, Guilia. El parque de los monstruos es un lugar mitológico, extraño, e imaginativo. Sus misterios aún no han sido del todo revelados. Pero esta invitación incluye, de manera ineludible, llevar en el baúl  de nuestras vidas el gran relato de Mújica Lainez inspirado en esta familia. En absoluto somos turistas; somos habitantes de las entrañas de esta historia. La viviremos. Os invito a “Bomarzo”, página a página, disfrutad de la lujuria majestuosa de su lenguaje. Gozad de la contemplación del Renacimiento a través de una aventura en el sentido que nos propone Unamuno: “la novela es quizá la más veraz de la historias”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os propongo que nos dejemos hechizar por la visión poliédrica y ornamentada de su narrador: Pier Francesco Orsini- Duque de Bomarzo- y que nos abandonemos a la seducción de su personalidad contrahecha, hemos de abandonarnos allí donde residen sus negruras y sus resplandores.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Ya declina el día en el Bosque Sagrado de los Monstruos y comienza nuestra hazaña. La luna se oculta tras un tapiz de intrigas. Todo está dispuesto para que traspasemos el “túnel del tiempo”. Tan sólo con un cambio de indumentaria y algunos artefactos técnicos que hemos de olvidar nos podremos acomodar en el siglo XVI y en la Biblioteca del Palacio… &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Os deseo una feliz estancia entre los Orsini!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Mújica Lainez (Argentina, 1910-1984 ) es un esteta del&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;lenguaje un consagrado sabedor de las claves de la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;erudición. "Bomarzo" es una historia sobre el Renacimiento italiano narrada por un muerto: Pier Francesco Orsini, el noble jorobado que dio nombre a los famosos y extravagantes jardines italianos de Bomarzo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Bomarzo", la obra cumbre de Manuel Mújica Lainez, recrea la vida de un noble italiano del siglo XVI: el duque Pier Francesco Orsini, el "contrahecho, cínico e intrigante". Su drama se desarrolla en el ambiente trágico y sensual del Palacio Orsini y el célebre bosque de los monstruos de Bomarzo, próximos a la ciudad de Viterbo. Los numerosos personajes históricos, evocados por las confesiones del duque, componen un excelente fresco del Renacimiento italiano.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Con "Bomarzo", Mújica Lainez emprende una nueva etapa de obras eruditas insertadas en el mundo de lo fantástico y siguiendo las pautas estrictas de la novela histórica. Es una novela escrita, pensada y sentida de un modo manierista.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Hoy mismo, se inaugura en Buenos Aires, con motivo del centenario de su nacimiento,  la muestra "Manuel Mújica Lainez. Bajo la lupa 1910-2010" " en ella se exhibirán retratos y fotos del escritor con reconocidos colegas como Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Gabriela Mistral y Bioy Casares, e imágenes de su casa en las sierras argentinas de Córdoba, &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Algunos de los libros que escribieron renombrados autores con dedicatorias para Mujica Lainez (1910-1984) también formarán parte de la muestra en homenaje al novelista que permanecerá hasta el próximo 18 de octubre en el Museo de Arte Español "Enrique Larreta" en la capital argentina.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Los objetos que se exhibirán en la muestra pertenecen a la "Fundación Manuel Mújica Lainez", que tiene su sede en la casa-museo del escritor, una mansión de estilo español situada a cien kilómetros de la ciudad de Córdoba.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En "El Paraíso", Mújica Lainez pasó los últimos quince años de su vida y atesoró miles de objetos, en los que, según decía, confiaba más que en las personas."Bomarzo",  inspiró una opera al argentino Alberto Ginastera". Que se estrenó en Estados Unidos ya que fue prohibida por la dictadura argentina.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;¡ "La muestra", con motivo del centenario del nacimiento del autor de la novela, a la que hoy os invito, es una deliciosa excusa( para aquellos que necesitan excusas) para viajar a Buenos Aires! Es una hermosa oportunidad para convertir unos días de nuestra vida en tango y hacernos con una barra de buenos amigos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Asimismo, y tras notificaros este evento, &amp;nbsp;he seleccionado algunos fragmento de novela con los que espero que vuestra estancia entre los Orsini sea inolvidable.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Vine al mundo en tiempos de violencia. Ese año de 1512, el viejo Julio II,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;el papa terrible, infatigable…( Pág, 6 )&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;No le importaba ( a mi  padre ) que yo hubiera nacido el mismo día que Miguel Ángel Buonarotti; que mi horóscopo fuera más extraño que el del maestro; más extraño y rico también que los del emperador Augusto, Carlos Quinto y el futuro gran duque Cosme, quienes contaban con la singularidad del Capricornio ascendente, muy apreciada por los especialistas…( Pág, 6)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;No hay que olvidar, por supuesto —me gustaría vindicar a mi adorada abuela—,que las bases sobre las cuales se asentaba la conducta en aquella época eran muy distintas de las de hoy, y que lo que hoy es condenable no lo era en el siglo XVI. Así, por ejemplo, mi padre, mis abuelos y mis bisabuelos habían sido condottieri. Los condottieri comerciaban con la guerra como otros comercian con el trigo… (…)Los cuentos de mi abuela Diana que me fascinaban más hondamente eran los que aludían a los orígenes de mi clan…&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;( Pág, 11)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Creo que ha llegado el momento de que aborde el tema que hasta ahora he&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;eludido y que por principal debí tratar al comienzo de estas memorias. Me&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;refiero al tema de mi físico. Lo revelaré en seguida, de un golpe, sin perífrasis,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;aunque me cueste, me duela hacerlo. Allá va: cuando nací, el Esculapio&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;hogareño que tuvo a su cargo la tarea de facilitar mi ingreso en el mundo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;destacó una anomalía en mi espalda, provocada por la corvadura y desviación&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;de mi columna vertebral hacia el lado izquierdo. Luego, al crecer y definirse&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;mi cuerpo, se tuvo la certidumbre de que aquello era una giba, corcova, joroba,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;llámesela como se la quiera llamar —ya lo he dicho, ya lo he dicho—,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;deformación a la cual se sumó otra, en la pierna derecha, que me obligó a&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;arrastrarla levemente y que el Esculapio en cuestión no pudo advertir en el&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;primer instante.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Quienes han escrito sobre mí, con áulica retórica, silenciaron esos defectos&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;prudentemente. Si los detallo es porque ellos contribuyen a explicar mi carácter&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;y porque se trata de algo para mí esencialísimo …( Pág, 14)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En los sentimientos que evoco hay que rastrear las raíces de mi entusiasmo,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;compartido con tanta gente de la época, por los testimonios de la antigüedad&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;clásica. En esos sentimientos también, como aclararé más tarde, se afirma la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;paradoja del Sacro Bosque de los Monstruos que inventé en Bomarzo. Mis&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;contemporáneos del Renacimiento fueron hacia los nobles vestigios de las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;culturas anteriores, movidos por el mimetismo helénico e imperial que&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;caracterizó a aquel tiempo; por el afán de saber y de establecer los cánones de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;la exacta hermosura formal que difundieron griegos y romanos; o simplemente&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;por la ambición aristocrática de poseer obras únicas y codiciadas. Yo lo hice&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;por razones más complejas…( Pág, 15)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El desdén que mi padre evidenció hacia mí, desde que se convenció de su&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;impotencia para corregir mi cuerpo contrahecho, fue tan vehemente como el&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;amor que me demostró mi abuela. Gian Corrado Orsini no se resignaba a tener&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;un hijo jorobado, y en lugar de contribuir a que yo olvidara mis imperfecciones, o por lo menos a que las tuviera menos presentes y sacudiera mi pesadilla, no cesaba de recordármelas y enrostrármelas, despiadadamente, con una mueca, con un rápido parpadeo, con un disgustado encoger de hombros, cuando la casualidad nos enfrentaba en uno de los salones de Bomarzo o de Roma. Por eso yo lo rehuía, por eso me alegraba tanto cuando escuchaba, en los patios de una de nuestras casas, los rumores de apresto que preludiaban su partida para una expedición guerrera. Decepcionado, irritado,ese hombre agresivo de quien se cuchicheaban en Bomarzo tantas ferocidades y sinrazones, proclamaba constantemente que él no tenía más que dos hijos:Girolamo, el futuro duque, y Maerbale, a quien pensaba dedicar a la Iglesia, con ayuda de su suegro, el cardenal…( Pág, 16 )&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Un día, oculto detrás de un tapiz, lo oí debatir con mi abuelo el&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;problema que mi presencia avivaba a cada instante. Gritaban como poseídos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Enrostraban la responsabilidad decadente de mi hechura a las respectivas ramas de los Orsini a las cuales pertenecían. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Gian Corrado barbotó, mesándose la barba:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;—Nosotros jamás hemos traído al mundo engendros como ése. Parece cosa&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;del Demonio. O de la puerca infidelidad. Si no fuera por la veneración que&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;merece la memoria de Clarice, pensaría que la madre de Pier Francesco me fue desleal, quien sabe con quién... con uno de esos desgraciados Gonzaga, &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;jorobados de padre en hijo, que espantaron a Mantua con su horror de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;esperpentos...(Pág, 19 )&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Lo más doloroso de todo lo que voy exponiendo como una materia vergonzosa y vil, es que yo los hubiera querido, yo los hubiera adorado a Maerbale y a Girolamo, como adoré a mi abuela. Hubiera adorado al cardenal y al condottiero. Los necesitaba; los necesitaba terriblemente, como necesitaba&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;de los osos invisibles que me protegían en Bomarzo durante mis caminatas&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;nocturnas. Pero me rechazaron, me humillaron. Y el resentimiento creció&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;dentro de mí como una planta negra nutrida con hiel. Gerolamo Cardano apunta en las páginas de De Subtilitate, que los jorobados son los más viciosos de los hombres, porque el error de la naturaleza envuelve su corazón. No es cierto. A mí me atacaron y me defendí. Me odiaron y odié. Pero ansié delirantemente hasta las lágrimas, que me amaran…( Pág, 21)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;No es difícil, dado su carácter, que mi padre lo incorporara a sus&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;preciosos escritos, por burla. El miniado diseño era muy hermoso. Las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;imágenes alegóricas de Marte, de Venus y de Saturno se entrelazaban con las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;líneas que correlacionaban las influencias de los astros, sobre letras hebreas. A&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;un lado, mi padre había escrito: “Los monstruos no mueren.”&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Permanecí largo tiempo, tal vez horas, delante de los pliegos. El duque&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;anterior se había propuesto desheredarme por indigno, recurriendo para ello a&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;la autoridad del Sumo Pontífice, que nuestra tradición güelfa acataba como&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;infalible, lo mismo en lo material que en lo espiritual. ¿Por qué, entonces, no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;había regresado a Bomarzo, después de la muerte de Girolamo? ¿Se habría&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;arrepentido? ¿Habría postergado, semana a semana, la vuelta que acarrearía mi destrucción? En lugar de desesperarme, me alegró esa prueba final de su odio,que refirmaba tantos indicios anteriores. Ni el fantasma de Girolamo ahogado&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;en el Tíber, ni el de mi padre, vagando sin rostro por las cuadras del castillo,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;podían inquietarme ya. Al contrario, aquellas dos cartas me infundían ánimos&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;para cumplir algo tan único que borraría sus memorias y que mostraría a los&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;hombres sorprendidos de qué era capaz Pier Francesco Orsini. Encendí fuego&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;en la chimenea y quemé los documentos. ¿Qué me importaba la docena de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;rústicos que Gian Corrado me había dado por hermanos adulterinos?, ¿qué me&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;importaban las cartas con las cuales se había pretendido despojarme de lo mío,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;de ese Bomarzo que era más mío que de ningún otro? La fogata creció,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;devorando miserias. Corté cuidadosamente la inscripción que mi padre había&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;añadido al horóscopo y la arroje al fuego…( Pág, 152-153 )&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-8782989734443671227?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8782989734443671227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8782989734443671227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/09/bomarzo-de-manuel-mujica-lainez.html' title='BOMARZO de Manuel Mújica Lainez'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TIvQJ8-DX2I/AAAAAAAAAbo/K3LoPkWAeIk/s72-c/IMAGEN+BOMARZO+II.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-1718495226054204478</id><published>2010-08-29T21:34:00.008+02:00</published><updated>2012-01-19T03:11:49.325+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>MEMORIAS DE ADRIANO de Marguerite Yourcernar</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/THq18NwQEHI/AAAAAAAAAYo/GDBbOzg5SaM/s1600/IMAGEN.+MEMORIAS+DE+ADRIANO.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/THq18NwQEHI/AAAAAAAAAYo/GDBbOzg5SaM/s400/IMAGEN.+MEMORIAS+DE+ADRIANO.jpg" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy os invito a cenar con Marguerite Yourcernar, ella  nació en Bruselas en 1903. Huérfana de madre, desde su nacimiento, su padre le proporcionó  una educación exquisita. Marguerite,  murió con “los ojos abiertos” en  Estados Unidos en 1987.  La obra de esta autora se merecía una cena, ya que no hubiera sido suficiente con una tertulia de café. Llegó a mí, hace años, de la mano de un amigo y nunca me he desprendido de ella. Es sublime, cercana, profunda y su inteligencia emocional te hace venerarla, inevitablemente, en todos y cada uno de sus escritos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En esta cena  “tan exclusiva” vamos a saborear una de sus obras, tal vez la más querida por ella: &amp;nbsp;"Memorias de Adriano”, el paradigma de la novela histórica. No un es sucedáneo ni, en modo alguno, una aventura irreflexiva de cotidianos o tópicos sabores. Acudid a esta cena con el alma vestida para la ocasión. Preparad el paladar para degustar los excepcionales condimentos y la estética de una cocina elaborada, imaginativa, delicada y sofisticada; regada con los mejores caldos. Os anuncio que lo que os hará sentir esta “delicatessen literaria” tiene que ver con las grandezas y las miserias de los hombres de todos los tiempos, y con los tiempos de todos los hombres. Nada os resultará ajeno. Hallaréis en cada plato un placer reconfortante que reconoceréis como exquisito.  &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Para Yourcernar, nuestra anfitriona,  escribir esta novela fue una intención recurrente, a lo largo de toda su vida, basada en   la frase inolvidable de Flaubert: «Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre». “Gran parte de mi vida- nos confiesa la escritora- transcurriría en el intento de definir, después de retratar, a este hombre solo y al mismo tiempo vinculado con todo”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Adriano es un hombre de su tiempo y también un hombre erudito y pragmático cuando es necesario; se toma un tiempo para meditar sobre la Historia y el porvenir del Imperio, que expandió como estratega militar, o recuperó del poder de los insurgentes. Se dio tiempo para conocer el Cristianismo, aunque no lo practicó ni tampoco lo proscribió. Un hombre que será un contertulio de excelencia, en esta singular cena, a través de la acreditada voz de Marguerite Yourcenar.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Disfrutad de los placeres que nos regala  la inteligencia, la sensibilidad  y la vida plena, del que fuera el emperador más poderoso de su tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Os invito a que viváis intensamente  este&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&amp;nbsp;“momento único”, como nos indica Flaubert, ya que en la vida como en la Historia existen pocos momentos únicos!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Bon appetit!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Memorias de Adriano” transcurre en ese momento histórico, marcado por Flaubert, en el siglo II de nuestra Era. Como emperador, Adriano, estaba considerado un semidios. Fue una persona instruida, capaz de escribir y filosofar y que tenía un gran fervor por la Grecia clásica ya que fue la base de su formación humana, filosófica y literaria. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Desde el primer momento, &amp;nbsp;en la novela, se nos presenta a un emperador a punto de morir, un alma abandonada por su cuerpo, y que no por ello ha perdido la serenidad. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Adriano medita y recuerda, anhelando que sus memorias sirvan de guía para vivir al hombre de todos los tiempos, pero también para morir de una manera conciliadora: "Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos..."&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Marguerite Yourcenar reconstruye no sólo la vida de un hombre y una etapa de la Historia, sino que se recrea en su mente, en su cosmovisión; Adriano narra su propia biografía y paulatinamente el Emperador va dejando asomar al hombre.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Memorias de Adriano” es una obra acerca del ser humano, un ser humano especial ya que se trata de un emperador romano en el que, como era habitual en su mentalidad, en ellos lo humano acariciaba lo divino. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Adriano en su lecho de muerte se dirige a Marco Aurelio, su sucesor, a través de una epístola. Lo que en un principio se nos presentan como las divagaciones de un moribundo rápidamente  comienza a tomar forma y nos vemos apresados por la prodigiosa mente de esta persona; por sus pasiones, sus odios y sus ideas; en definitiva por la manera de  ser y estar en el mundo  en el que vivió. Adriano, estaba esencialmente influenciado por Grecia y su cultura: y ese fue su ideal del mundo. Su gran pasión no la encontró entre las mujeres, ni tan siquiera en la mujer con la que estuvo casado. Su gran pasión fue el joven Antinoo, al que conoció en Egipto. Este joven representaba para Adriano el canon de belleza. Antinoo se suicidó, tal vez por despecho o tal vez por un sacrificio ritual  en honor a su amado. Ya que Adriano era muy aficionado al oscurantismo y a la astrología. Antinoo se suicidó de la forma más poética y romántica que pudiera imaginarse entonces: ahogándose en el Nilo.  Sin embargo, Adriano confiesa que si Antinoo esperaba protegerlo con su suicidio, él debía asumir, con tristeza, que el amor que le profesaba era frágil  ya, que no advirtió que el peor de los males que podía padecer era perderlo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;He elegido algunos fragmentos de esta novela porque  creo que con ellos os llegará su grandeza.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera…"( Pág, 12)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros…"( Pág, 17)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Pasamos toda una noche discutiendo el mandamiento que exige amar al prójimo como a uno mismo; yo lo encontraba demasiado opuesto a la naturaleza humana como para que fuese obedecido por el vulgo, que nunca amará a otro que a sí mismo, y tampoco se aplicaba al sabio, que está lejos de amarse a sí mismo. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Por lo demás el pensamiento de nuestros filósofos me parecía igualmente limitado, confuso o estéril. Tres cuartas partes de nuestros ejercicios intelectuales no pasan de bordados en el vacío; me preguntaba si esa creciente vacuidad se debería a una disminución de la inteligencia o a una decadencia del carácter; sea como fuere, la mediocridad espiritual aparecía acompañada en casi todas partes por una asombrosa bajeza del alma…" ( Pág, 122)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Pero los pedantes se irritan siempre de que conozcamos tan bien como ellos su mezquino oficio. Todo servia de pretexto a sus malignas observaciones. Había hecho yo incluir en los programas escolares las obras demasiado olvidadas de Hesíodo y de Ennio; los espíritus rutinarios me atribuyeron inmediatamente el deseo de destronar a Homero y al límpido Virgilio, a quien sin embargo citaban sin cesar. Con gentes así no se podía hacer nada …"( Pág, 122)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Un nuevo proyecto me absorbió largamente, y aún me preocupa: el Odeón, biblioteca modelo, provista de salas de clase y de conferencias, que constituiría un centro de cultura griega en Roma. Le di menos esplendor que a la nueva biblioteca de Éfeso, construida tres o cuatro años atrás, y menos elegancia amable que a la de Atenas. Quería hacer de esta fundación una émula, ya que no la igual del Museo de Alejandría; su desarrollo futuro será de tu incumbencia. Mientras me ocupo de ella, suelo pensar en la hermosa inscripción que Plotina había hecho grabar en el umbral de la biblioteca creada por sus afanes en pleno foro de Trajano: Hospital del alma…"(Pág,125)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Y pensaba que sólo dos asuntos importantes me esperaban en Roma. Uno era la elección de mi sucesor, que concernía al imperio entero; la otra era mi muerte, que sólo me concernía a mí. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Roma me había preparado un triunfo, que esta vez acepté. Ya no luchaba contra costumbres al mismo tiempo venerables y vanas; todo lo que saca la luz el esfuerzo del hombre, aunque sea por un día, me parece saludable en un mundo tan dispuesto al olvido…" ( Pág, 139)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"No tengo hijos, y no lo lamento. Verdad es que en esas horas de cansancio y debilidad en que uno reniega de sí mismo, me he reprochado a veces no haberme tomado el trabajo de engendrar un hijo que me hubiera sucedido. Pero esa vana nostalgia descansa en dos hipótesis igualmente dudosas: la de que un hijo nos sucede necesariamente y la de que esa extraña mezcla de bien y de mal, esa masa de particularidades ínfimas y extrañas que constituyen una persona, merezca tener sucesión. He empleado lo mejor posible mis virtudes, he sacado partido de mis vicios, pero no tengo especial interés en legarme a alguien… (…) Afortunadamente, en la medida en que nuestro Estado ha sabido crearse una regla para la sucesión imperial, ésta se determina por la adopción; reconozco en ella la sabiduría de Roma… (…)Conozco los peligros de la elección y sus posibles errores; no ignoro que la ceguera no es privativa de los afectos paternales; pero una decisión presidida por la inteligencia, o en la cual ésta toma por lo menos parte, me parecerá siempre infinitamente superior a las oscuras voluntades del azar y de la ciega naturaleza. El imperio debe pasar al más digno; bello es que un hombre que ha probado su competencia en el manejo de los negocios mundiales elija su reemplazante, y que una decisión de tan profundas consecuencias sea al mismo tiempo su último privilegio y su último servicio al Estado" ( Pág, 140-141)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Lo miraba vivir. Mi opinión sobre él se modificaba de continuo, cosa que sólo sucede con aquellos seres que nos tocan de cerca; a los demás nos contentamos con juzgarlos en general y de una vez por todas…"( Pág, 143)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"Puede ser después de todo que tengan razón, y que la muerte esté hecha de la misma materia fugitiva y confusa que la vida. Pero desconfío de todas las teorías de la inmortalidad; el sistema de retribuciones y de penas deja frío a un juez que conoce la dificultad de juzgar. Por otra parte también me sucede encontrar demasiado simple la solución contraria, la nada, el hueco vacío donde resuena la risa de Epicuro… (…)Soy el que era; muero sin cambiar…" ( Pág, 160 )&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;"No todos nuestros libros perecerán; nuestras estatuas mutiladas serán rehechas, y otras cúpulas y frontones nacerán de nuestros frontones y nuestras cúpulas; algunos hombres pensarán, trabajarán y sentirán como nosotros; me atrevo a contar con esos continuadores nacidos a intervalos irregulares a lo largo de los siglos, con esa intermitente inmortalidad… (…) Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver... Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos..." &amp;nbsp;( Pág, 163)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-1718495226054204478?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1718495226054204478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1718495226054204478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/08/las-memorias-de-adriano-de-marguerite.html' title='MEMORIAS DE ADRIANO de Marguerite Yourcernar'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/THq18NwQEHI/AAAAAAAAAYo/GDBbOzg5SaM/s72-c/IMAGEN.+MEMORIAS+DE+ADRIANO.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-4976495011212115988</id><published>2010-08-19T00:17:00.009+02:00</published><updated>2010-08-19T12:50:02.087+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>LA SONRISA ETRUSCA de José Luis Sampedro</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TG0DL20I5UI/AAAAAAAAAWo/eE6q1e6UyDg/s1600/LA+SONRISA+ETRUSCA+III.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TG0DL20I5UI/AAAAAAAAAWo/eE6q1e6UyDg/s400/LA+SONRISA+ETRUSCA+III.jpg" width="251" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Conocí, como novelista, a José Luis Sampedro (Barcelona, 1917),  gracias al título de su excelente relato: “La sonrisa etrusca”, cuando daba mi paseo habitual por la librería de Diego Marín: gran amigo y  también un adicto a los libros. La razón es sencilla: entre otras aficiones y devociones académicas y profesionales, en mi época de estudiante universitaria, me había decidido por la Historia del Arte. Cuando se publica el libro en 1985 yo, aún recordaba con precisión  lo que el Arte Etrusco había significado a finales del Siglo VI a. C., &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Con frecuencia una obra artística nace de una imagen que obsesiona a su autor. En el caso de Sampedro con “La Sonrisa Etrusca”, esta imagen es la de un anciano que contempla embelesado el conjunto escultórico colocado sobre el sarcófago etrusco conocido como "Los Esposos" en el museo de Villa Giulia en Roma. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En principio la idea era muy atractiva. El autor y yo teníamos en común la admiración por la misma obra de arte y por esa “sonrisa” particular del arte etrusco que Sampedro describe como: “sabia y enigmática, serena y voluptuosa” &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Sin embargo, aún hubo más: la novela me fascinó. ¡Era el amor en estado puro!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Disfruté de su lectura y me invitó a sentir y sobre todo a dejarme sentir, como pocos libros lo habían hecho antes. Es la obra que hay que leer forzosamente. Compartirla con vosotros me colma de felicidad. Sus páginas, están teñidas de caricias con promesas en cada reflexión, en cada párrafo; son páginas repletas de ternura y amor, en definitiva: de vida.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Existe en la novela la realidad con esperanza. La realidad del anhelo que ofrecen las certezas. Se hallan en ella las convicciones que hacen de la espera un jardín donde se goza.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En esta ocasión os invito &amp;nbsp;a un manjar &amp;nbsp;que sólo los buenos "gourmets" saben degustar con placer.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Es un libro escrito “enamoradamente”. Es una obra singular y única.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Si necesitáis saber del amor: deletreadla. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Si necesitáis revivir: declamadla. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Si queréis saber lo que se disfruta leyendo: leedla.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;“¡Todo es posible cuando sopla el buen viento de la suerte!”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Es posible, con el buen viento de la suerte, estrenar besos, ternuras, deseos, emociones, pasiones, amores. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&amp;nbsp;Sin embargo, detened el tiempo cuando se fragüe, en vuestras vidas, ese prodigio mágico, único, milagroso, irrepetible y sublime en el cual: &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Dos corazones se  besan!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La trama se teje en una situación cotidiana sin aspavientos artificiales. Un viejo campesino calabrés- Salvatore Roncone, alias Bruno- partisano de Roccasera (Calabria) llega a casa de sus hijos en Milán para someterse a una revisión médica. En el camino, mientras Renato- su hijo- realiza algunas averiguaciones con la administración del museo, Salvatore descubre la sonrisa indescriptible, sabia, enigmática, serena y voluptuosa del etrusco representado en la escultura, que con ternura abraza a su esposa. Ambos están recostados sobre un canapé en la presencia eterna que les da la piedra y con el enigma del misterio de un pueblo del que poco se conoce. Y en esa sonrisa del hombre etrusco, Salvatore se reconoce, con ella se identifica.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En su nuevo “hogar” de ciudad, la ciudad no es de su agrado, descubre su último afecto, una criatura en la que volcar toda su ternura: su nieto, que se llama Bruno, como a él le llaman sus camaradas partisanos. Y vive también su última pasión: el amor de una mujer- Hortensia- con la que descubrirá la parte del amor que nunca ha disfrutado y que ignoraba que pudiera existir.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;He elegido algunos fragmentos de la novela, porque  confío en que ellos os harán  empatizar con la vida “sampedrianamente”. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Aunque me mientas, dime que me quieres.” Yo se lo repetía, y muchas cosas dulces…(…) &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Seguramente era feliz, sí, seguramente... Era bonito, ¿sabes?; hacer feliz es bonito...” (Pág, 156) &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“¡Hasta con ellas, pasado el goce, me quedaba solo!... Hay&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;algo más, Hortensia, para no estar solo; hay algo más...” (Pág, 157)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“-Cierto, te comprendo. Yo le enseñaré cómo deseamos al hombre las mujeres –traduce Hortensia.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Eso era! ¿Lo ves? ¡Siempre me aciertas!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Aunque nunca lo digamos, porque quisiéramos ser adivinadas; pero no sois capaces...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Sí, le enseñaré cómo adivinarnos los deseos. Y así será más hombre, mucho más hombre.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-¡Ay, Hortensia, Hortensia! ¿Por qué no tendría yo la suerte de que me enseñaras a mí?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Pero Hortensia se recuerda muy bien a sí misma cuando era joven.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Entonces yo tampoco sabía... No nos quejemos, Bruno. Si nos hubiésemos encontrado antes no hubiéramos estado maduros el uno para el otro... ¿Te parece poco lo que tenemos?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Pues casi nadie lo consigue en esta vida. Ni a nuestros años ni en la juventud...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Casi nadie.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Si acaso le parecía poco, esas palabras dichas con tanta verdad -«el uno para el otro»-le saben a plenitud, porque también las entiende como «el uno al lado del otro»: no enfrente de la mujer, como él se situó siempre, sino a su lado... «¡La pareja etrusca!» …” (Pág, 167-168)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Ya está dado el paso definitivo, ya el recuerdo deja de ser nostalgia para ser liberación…” (Pág, 169)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Todos dirán “ahí va zío Roncone con su nieto el Brunettino... Pues pisa bien el mozo, levanta la cabeza, tan pequeñito y mírale: sale al&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;abuelo...”. Te liarán fiestas todos. Unos porque me quieren y otros porque me temen, sí…” ( Pág,180)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“No es difícil, yo te enseñaré.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Cuestión de olfato, ¿sabes?, y tú tienes mucho de eso, niño mío. Olfato para tratar a los hombres, ya aprenderás a mi lado.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Y a las mujeres, tratar a las mujeres. Eso vendrá después, es más difícil. Yo me creía un maestro y que con darles gusto iban ya bien despachadas. Eso no cuesta nada, al contrario,pero resulta que no... ¡Me hubiesen dado mucho más si yo hubiera sabido! La misma Dunka, no podrás conocerla. ¡Qué ojazos de miel con chispitas verdes, que unas veces se veían y otras no, según estaba ella...! Bueno, yo tampoco la conocí; ahora lo pienso. Pero ál fin he aprendido, con Hortensia. Es la que sabe, la que vale, más que ninguna jamás. Sus ojos claros, entre azules y violeta, no cambian nunca. ¡Qué seguridad!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Como la que a ti te dan mis brazos. ¡Qué amparo! Ojos que al principio no te impresionan, pero siguen mirando y te van calando, calando; te lo sacan todo. Hablas, confiesas, te rindes. ¿Y a quién mejor? Ésa de las mujeres es otra guerra, niño mío, pero una&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;guerra al revés: da gusto ser prisionero... Tú eres aún pequeñito, pero ya sabrás de unos ojos así: una puñalada clavándose despacito, para gozarla mejor, hasta tu corazón...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Ahora comprendo la vida, ahora que para ti me salen pechos. Tú también comprenderás, pero antes. Lo que yo aún no sepa te lo enseñará ella. ¡Es tan segura y tan tierna!... Tan fuerte que me llevó en brazos... Cada vez que lo pienso, ojalá hubiese tenido mis sentidos aquel día. Pero entonces me hubiera puesto en pie para cogerla yo... Mejor así; saber que ocurrió, haber estado en ella como nunca. Esa mujer no es un matorral ardiendo; sino un manantial para siempre. No hay sed que ella no apague. Y será tu maestra porque&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;¡va a venir con nosotros! ¡Me la llevo a Roccasera; va a ser tu abuela!...” (Pág, 180)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Hortensia y Brunettino iluminarán la etapa final de la vida de Salvatore concediéndole toda su plenitud. Mientras tanto “la Rusca”, como llama él a su enfermedad, se divierte, irónica, con su oficio. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Una bellísima novela, una historia universal que José  Luis Sampedro convierte en un delicado y real estudio acerca del eterno enigma del amor, abrigado por la legitimidad que le otorga el poseer un conocimiento profundo del alma humana.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-4976495011212115988?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4976495011212115988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4976495011212115988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/08/la-sonrisa-etrusca-de-jose-luis.html' title='LA SONRISA ETRUSCA de José Luis Sampedro'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TG0DL20I5UI/AAAAAAAAAWo/eE6q1e6UyDg/s72-c/LA+SONRISA+ETRUSCA+III.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-7738601075105902188</id><published>2010-08-16T13:47:00.002+02:00</published><updated>2010-08-19T11:44:49.782+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>LOS RESTOS DEL DÍA de Kazuo Ishiguro</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGkkDqM7grI/AAAAAAAAAUY/1uDvNgJUmmc/s1600/IMAGEN+LOS+RESTOS+DEL+D%C3%8DA.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGkkDqM7grI/AAAAAAAAAUY/1uDvNgJUmmc/s400/IMAGEN+LOS+RESTOS+DEL+D%C3%8DA.jpg" width="254" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Ishiguro (Japón, 1954) llegó a mí con su obra: “Los restos de día” en 1991. Fue el regalo de un amigo un tarde cualquiera. Una invitación casual a una copa de buen vino. Estas invitaciones las acepto siempre.  “Los restos del día” fue un descubrimiento que degusté con absoluta intensidad. Os confesaré que el título me fascinó. ¡Era tan evocador! La razón obedecía a que por aquellos años yo me dedicaba, casi en exclusiva, a otros asuntos relacionados con “los trabajos y los días”  en donde no había lugar para los “restos de la vida”.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;No tardé muchas horas en prendarme de la historia y de la exquisitez con la que el autor la había pensado y escrito. Había tanta contención en los sentimientos, tanta falta de espontaneidad, tanta renuncia, tanta resignación asumida como forma “digna” de vivir, tanto servilismo atento y ausente, tanta cárcel sin alma, tanto tiempo para otros y al servicio de otros y tanta decepción irremediable, que de vez en cuando tenía que “respirar” para continuar con la lectura. Pensé en una forma de esclavitud sofisticada y cruel: la que nos impone la costumbre, los prejuicios y la irreflexión. Lo cierto, es que la novela me pareció un ejercicio literario  sumamente brillante, digno sólo de un escritor genial.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Su versión cinematográfica con el título: “Lo que queda del día”, se vio respaldado por las destacadas interpretaciones de Anthony Hopkins y Emma Thompson, dirigida por el norteamericano James Ivory en 1993. Sin embargo, en mi opinión, y a pesar de ser una excelente película, no pudo superar, en modo alguno, a la novela.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Espero que  mister Stevens os conduzca, en el primer viaje  en el que dispone de “tiempo a su gusto”, por los paisajes de su vida. Viajareis desde Darlington Hall hasta miss Kenton, en Weymouth. Y espero también que en algún instante de ese viaje os sorprendáis prestándole vuestra voz a sus sentimientos. Animándolo a vivir y a no dejarse morir bajo falsos y absurdos pretextos. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Buen viaje! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;P.S: tal vez cambiéis el día por la noche.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La historia  que nos regala Ishiguro transcurre en Inglaterra en 1956. Stevens, el narrador, durante treinta años ha sido mayordomo de Darlington Hall. Lord Darlington murió hace tres años, y la propiedad pertenece ahora a un norteamericano. El mayordomo, por primera vez en su vida, hará un viaje. Su nuevo patrón regresará por unas semanas a su país, y le ha ofrecido su coche, el que fuera de Lord Darlington, para que disfrute de unas vacaciones y Stevens, en el antiguo, lento y señorial auto de sus patrones, cruzará durante días Inglaterra rumbo a Weymouth, donde vive miss Kenton, antigua ama de llaves de Darlington Hall. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Y jornada a jornada, Ishiguro extenderá ante el lector una novela perfecta repleta de claroscuros, de disfraces que apenas se deslizan para desvelar una realidad mucho más amarga que los “grandiosos” paisajes que el mayordomo va recorriendo tomándo como guía el libro de mistress Symons : “Las maravillas de Inglaterra”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La novela constituye una lúcida y triste reflexión acerca de la vacuidad e inutilidad de tantas vidas humanas, emitidas en las efemérides de un típico mayordomo inglés que, en primera persona, va recapitulando las distintas particularidades que han marcado su experiencia “profesional”, para acabar constatando cómo ha malgastado su vida neciamente y ya de un modo irreparable. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Es a la vez una sórdida historia de amor y una escalofriante perspectiva de la confabulación a favor del nazismo y de la impotencia que siente un ser humano cuando alcanza a comprender que ha renunciado a su vida a cambio de haber cumplido con lo que creía que era “su deber”, su “dignidad”, “su profesión”, “su trabajo”.  &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Mister Stevens descubre, y también el lector, que hay algo aún más infame que haber servido a un hombre indigno.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Hay dos fragmentos que no me he resignado a dejar de desvelar. Espero que sean lo suficientemente elocuentes para suscitar en vosotros el interés por ésta gran historia. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Había una historia que a mi padre le gustaba contar muy a menudo. Siendo yo niño, e incluso más tarde, en mis primeros años de lacayo bajo su supervisión, solía escucharle cuando la contaba a las visitas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Recuerdo que volvió a contarla el día que fui a verle tras obtener mi primer puesto de mayordomo, en casa de los Muggeridge, una propiedad relativamente modesta situada en Allshot, en Oxfordshire.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Evidentemente, se trataba de una historia que para él significaba mucho. La generación de mi padre no tenía costumbre de analizar y discutir todo como hace la nuestra, por eso creo que la reflexión más crítica que mi padre llegó a realizar referente a su profesión fue esta historia que no dejó nunca de contar. En este sentido, podemos decir que la anécdota representa una pista esencial para conocer las ideas de mi padre.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Al parecer, era una historia verídica sobre un mayordomo que había viajado con su señor a la India, donde le sirvió durante muchos años manteniendo entre el personal nativo el mismo nivel de perfección que había sabido imponer en Inglaterra. Una tarde, como era habitual, nuestro hombre entró en el comedor para asegurarse de que todo estaba listo para la cena, y descubrió que debajo de la mesa había un tigre moribundo. El mayordomo abandonó en silencio el comedor, se aseguró de cerrar bien la puerta y se dirigió sin prisas al salón en que su señor tomaba el té con algunos invitados. Tosiendo educadamente, llamó la atención de su patrón y, acto seguido, acercándosele al oído, susurró:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Discúlpeme, señor, pero creo que hay un tigre en el comedor. ¿Me permite que utilice el rifle?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Y según dicen, unos minutos después, el patrón y sus invitados oyeron tres disparos; cuando algo más tarde el mayordomo volvió a aparecer en el salón para rellenar las teteras, el dueño de la casa le preguntó si todo estaba en orden.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Perfectamente, señor. Gracias -fue la respuesta-. La cena será servida a la hora habitual, y me complace decirle que no quedará huella alguna de lo ocurrido.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Esta frase, «no quedará huella alguna de lo ocurrido», es la que mi padre repetía siempre con más agrado, entre risas y gestos de admiración. Nunca mencionó el nombre del mayordomo, y no le oí decir si había alguien que le hubiese conocido; sin embargo siempre insistía en que los hechos habían acontecido tal y como él los describía. En cualquier caso, lo más importante no es saber si la historia es o no cierta. Lo interesante es, naturalmente, que la historia transmite en cierto modo las ideas de mi padre, ya que cuando pienso en su trayectoria profesional me doy cuenta de que a lo largo de toda su vida se esforzó por ser el mayordomo de su historia, y, a mi juicio, en el momento cumbre de su carrera mi padre logró lo que tanto ambicionaba. Aunque tengo la certidumbre de que nunca tuvo ocasión de encontrarse con un tigre debajo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;de la mesa del comedor, puedo citar varias ocasiones en las que pudo hacer gala de esa cualidad especial que tanto admiraba en el mayordomo de su historia”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“Miss Kenton seguía esperándome en el vestíbulo, en el mismo lugar desde donde me había llamado. Al verme salir, se encaminó en silencio hacia la escalera con una expresión extrañamente serena. Acto seguido se volvió y me dijo:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Lo lamento mucho, mister Stevens. Su padre falleció hará aproximadamente unos cuatro minutos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Ya.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Se miró las manos y después, levantando de nuevo la mirada, añadió: -Lo siento mucho, mister Stevens. Quisiera poder decirle algo que le sirviera de consuelo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-No es necesario, miss Kenton.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-El doctor Meredith todavía no ha llegado. -Durante un momento mantuvo la cabeza gacha, y de pronto soltó un sollozo. Casi al instante recobró la calma y preguntó con voz templada-: ¿Quiere subir a verle?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Ahora estoy muy ocupado, miss Kenton. Quizá suba dentro de un rato.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-En ese caso, permítame que sea yo quien le cierre los ojos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Se lo agradecería mucho, miss Kenton.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Empezó a subir la escalera, pero la detuve y le dije:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Miss Kenton, no me juzgue mal si no subo a ver a mi padre en el estado en que se encuentra, se lo ruego.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Estoy seguro de que a él le gustaría que siguiera con mi trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Claro, mister Stevens.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Si obrara de otro modo, creo que le decepcionaría.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;-Claro, mister Stevens.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Me volví con la botella de oporto aún en mi bandeja y entré de nuevo en la sala de fumar. Ésta,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;relativamente pequeña, parecía una selva de trajes de etiqueta, cabellos grises puros humeantes. Busqué copas vacías para volverlas a llenar, sorteando a numerosos caballeros”&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-7738601075105902188?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7738601075105902188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7738601075105902188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/08/los-restos-del-dia-de-kazuo-ishiguro.html' title='LOS RESTOS DEL DÍA de Kazuo Ishiguro'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGkkDqM7grI/AAAAAAAAAUY/1uDvNgJUmmc/s72-c/IMAGEN+LOS+RESTOS+DEL+D%C3%8DA.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-1998359850674624952</id><published>2010-08-12T12:52:00.007+02:00</published><updated>2010-08-19T11:56:26.043+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>IACOBUS de Matilde Asensi</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGPSWeNewwI/AAAAAAAAATo/PiiQgKfqbzc/s1600/IMAGEN.+IACOBUS..jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGPSWeNewwI/AAAAAAAAATo/PiiQgKfqbzc/s400/IMAGEN.+IACOBUS..jpg" width="299" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Iacobus”, de Matilde Asensi (Alicante, 1962) es una dedicatoria persuasiva  para iniciar el Camino de Santiago. No deja de ser una novela de “consumo rápido” y contiene todo lo que uno desea encontrar en este tipo de libros; sin más exigencias ni pretensiones. Sin duda,  es un imperativo, para iniciarnos en nuestro peregrinaje, intimar con el majestuoso “Codex Calixtinus”, también llamado “Liber Sancti Iacobi”, considerada la obra inaugural y distintiva del Xacobeo. Gracias a ella conocemos la importancia del Camino de Santiago y en ella, encontramos la justificación de este movimiento medieval denominado: “La Europa de las peregrinaciones”. Asimismo, es necesario recordar que existen otros libros, inevitables, para aquellos que acostumbramos  a darnos el placer entrañable de “ver” a través de las “miradas de otros” sumándolo a lo que ven nuestros ojos . Señalo algunos de estos libros: “El desvío a Santiago” de Cees Nooteboom, “El peregrino de Compostela” de Paulo Coelho, “Ultreia” de Luis Carandell, “Leyendas del Camino de Santiago” de Atienza, “El Camino secreto de Santiago” de Rafael Lema o “El alma de las piedras” de Sánchez- Garnica y tantos y tantos otros…   &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;A “Iacubus” me invité a mí misma; del mismo modo que te invitas a un café en la cafetería más próxima en medio de las obligaciones cotidianas.  Es costumbre muy arraigada en mí la de  convidarme a un libro sin motivo aparente alguno y, lo cierto es que, lo hago con una frecuencia asombrosa.  “Iacobus”, se había publicado ese mismo año de 2000, trataba del Camino de Santiago  y, por tanto, me interesaba. También más tarde lo completé con una bella edición de “Peregrinatio”  Lo leí mucho tiempo antes de tomar la decisión de convertirme en peregrina.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Tenía que llegar el momento de iniciar la peregrinación, había soñado con ella durante mucho tiempo, y ese momento llegó sin pedir permiso y me regaló más de lo que yo  había imaginado. En la mochila llevaba muchas certezas que fui  desterrando y otras que, durante el Camino, fui  incorporando y que se han quedado en mi vida para siempre.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Me uní a los peregrinos de todos los tiempos y a los tiempos de cada peregrino. Galcerán de Born, el novicio Jonás, Sara, la hechicera de París, y las huellas templarias que jalonaban el Camino eran una referencia pero, en modo alguno, la única. No podía evitar codearme con la Historia ni con la arquitectura y su verdad.  Sabía perfectamente que aquella “perigrinatio” tenía lecturas infinitamente más fecundas que las estrictamente habituales. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Sin embargo, en modo alguno, ese conocimiento impidió que reparara en lo esencial  y en lo mágico que la ruta secular me ofrecía: sus paisajes, sus encrucijadas, su sed, su cansancio, su silencio, su belleza y sus enigmas. Matices que dan para toda una vida. El Camino es, ineludiblemente, el inicio de una esperanza nunca el final.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Allí hallé la paz,  sencilla y prodigiosa, que sólo parece encontrarse en los sueños. Allí tuvieron lugar las nupcias con la otra parte de mi alma. Esa mitad que buscamos incansablemente y que creemos que no encontraremos jamás.  Esa otra mitad que nos complementa y nos hace únicos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Os invito a que iniciéis esta peregrinación repleta de misterios. Llegad hasta el “Finisterre” de vuestras sombras y disfrutad de la belleza de lo que en verdad sois.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Buen Camino, peregrino! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;La novela de Matilde Asensi: “Iacobus” es un thriller histórico y de aventuras, está narrada en primera persona a modo de testimonio por el personaje: Galceran de Born. “Iacobus” está concebida como una larga misiva datada a principios del siglo XIV. En ella, Galcerán de Born, médico, conocido como el “persequitore” y antiguo monje de la Orden Hospitalaria de San Juan encuentra a  Jonás (su hijo natural)  en  el convento de Ponç de Riba. Consigue hacerlo regresar a Portugal, pero a través del Camino de Santiago, de acuerdo a una serie de perfiladas indicaciones que le sirven de guía para convertirse en caballero y peregrino de acuerdo a su linaje. De esta manera, Jonás de Born será “iniciado” por su padre en los secretos que jalonan el Camino y la verdad de su nacimiento. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;A Galcerán de Born le precede la fama de monje guerrero  con una extraordinaria capacidad para resolver enigmas por lo que el Papa Juan XXII decide confiarle una misión: descubrir a los culpables de las muertes del Papa Clemente, del rey Felipe y de Guillermo de Nogaret.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Con la ayuda de Jonás, su hijo, que tardará en descubrir que Galceran es su padre, y de Sara de París, la hechicera judía de pelo blanco; consiguen la prueba definitiva que implica a los templarios en los asesinatos, como venganza por haber quemado en la hoguera al Gran Maestre del Temple.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Además, descubrieron en un pergamino, que el oro que los templarios tenían cuando fueron abolidos por el anterior Papa, había sido escondido a lo largo del Camino de Santiago en lugares señalados con la cruz de oro: la Tau. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;El interés de Juan XXII por destruir a los Templarios y a sus “riquezas influyentes” hace que, de nuevo, le encomienda a Galcerán una nueva misión: hacerse pasar por un peregrino y descubrir los refugios secretos del tesoro templario y que les llevará a los confines de la Tierra: Finisterre. En Las Médulas, un laberinto bajo tierra, encontraron uno de los mayores secretos de la Historia: el Arca de la Alianza.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;De este modo, el Camino de Santiago, instalado en el medioevo, se nos presenta como un hervidero por el que discurren médicos musulmanes, monjes guerreros y sabios judíos en busca de oscuras claves cabalísticas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&amp;nbsp;Como es habitual en sus novelas, existe en el relato de Asensi un transfondo de amor " imposible" que concluye en que una vez descubiertos gran parte de los tesoros, y al hallarse cada vez más atrapado&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&amp;nbsp;entre la codicia de la Iglesia y la persecución de los templarios, Galcerán de Born ( que a lo largo de todo el relato nos evoca a Guillermo de Baskerville) decida establecer un pacto con los caballeros templarios y, tras cambiar de identidad, huir con Sara, de la que se había enamorado, y con su hijo a la localidad de Serra d'el Rei, y es desde allí desde donde nos &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;narra las vicisitudes de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-1998359850674624952?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1998359850674624952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/1998359850674624952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/08/iacobus-de-matilde-asensi.html' title='IACOBUS de Matilde Asensi'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGPSWeNewwI/AAAAAAAAATo/PiiQgKfqbzc/s72-c/IMAGEN.+IACOBUS..jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-4415744622514640001</id><published>2010-08-10T12:48:00.015+02:00</published><updated>2012-01-15T03:38:14.998+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL PRINCIPITO de Antoine de Saint-Exúpery</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGEuEfffuZI/AAAAAAAAAS4/JtdnwS7Aclo/s1600/IMAGEN+PRICIPITO.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGEuEfffuZI/AAAAAAAAAS4/JtdnwS7Aclo/s400/IMAGEN+PRICIPITO.jpg" width="252" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;“El Principito” de Antoine de Saint- Exupéry ( Francia,1900-1944) es el libro al que he invitado a todos mis amigos ¡Ellos, bien lo saben! Imposible olvidar a la persona que me convidó a un manjar tan exquisito. Fue un adulto. Recuerdo que la primera vez que lo leí, era una niña, me detenía en las ilustraciones y, desde luego, como estaba dedicado a un niño- al niño que fue Leon Werth- me sentía absolutamente identificada con los argumentos del autor ¡Me parecía fantástico que un adulto- al que podía considerar como uno más  de la familia- escribiera cosas tan interesantes y ciertas! Y sobre todo, lo que más me cautivó  es que esas cosas no estuvieran escritas con los pretextos y las fábulas que exponían los autores de los “cuentos clásicos”, que ya habían empezado a cansarme.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;Recuerdo especialmente la frase: "Era una vez un Principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un amigo…"  &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;No sé si porque tuve una infancia rodeada de adultos o si porque los adultos que me rodeaban estaban, a su vez, siempre muy ocupados en sus vidas interesantes y si porque además, vivíamos apartados del “mundanal ruido”. Lo cierto, es que yo siempre necesité un amigo, no un príncipe. &amp;nbsp;Naturalmente, los amigos no se pueden comprar en una tienda. Ni era algo que los adultos pudieran regalarme por Navidad. Un amigo es un asunto muy serio. Es algo personal e intransferible. Es algo esencial y nada esencial se puede comprar. Para tener un amigo debes "crear vínculos"y sólo Saint- Exúpery en boca de uno de sus personajes: el zorro, me dijo con absoluta claridad en qué consistía.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;Mi infancia fue una maravillosa aventura de la que creo no he querido salir nunca. Naturalmente esta cuestión ha tenido sus inconvenientes y, algunas secretas ventajas para mi alma.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;Sólo “El Principito” me ha comprendido y me ha dado las claves para manejarme en el mundo de los adultos.  Sin embargo, todavía no sé muy bien interpretar su jerga; por lo que su lectura me sigue siendo sumamente necesaria. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;La sonrisa del Principito está en las estrellas cuando las miro. Su sonrisa me gusta mucho. Pienso mucho en ella.  Como le ocurre al personaje del  aviador.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;Os invito a leer la historia en dónde, para gozar del juego de la vida, los adultos deben conservar alma de niños y en donde los niños han de disponerse para aprender a conseguir lo que no se vende.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;¡Feliz reencuentro con el habitante del Asteroide B-612!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;P.S: Por favor, decidme como se encuentra. Yo así me sentiré menos triste.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;A lo largo de la fábula que nos propone Saint-Exupéry en  “El principito” se advierte su delicada sensibilidad y una forma única de enjuiciar los comportamientos convencionales.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Existe en el libro un basamento autobiográfico- el autor, en 1935 tuvo un aterrizaje forzoso en el desierto del Sahara a bordo de un Candrón C-630 cuando trataba de hacer París-Saigón en un tiempo record, fue salvado por un beduino pero ya habían transcurrido tres días desde el accidente, por lo que sufrió  los estragos de la deshidratación y padeció alucinaciones tanto visuales como auditivas- todo parecía presagiar su final de leyenda-. Saint-Exupéry desapareció junto con su nave Lightrning P-38, en Julio de 1944, durante una misión de reconocimiento destinada a preparar el desembarco en Provenza.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“El Principito” lo escribió en 1943, en la habitación de un hotel de Nueva York y fue en Estados Unidos donde primero se publicó. Traducido a más de ciento ochenta lenguas y dialectos está considerado como uno de los libros más leídos del mundo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Los personajes y el argumento nos llevan a la consideración de la amistad, del amor y de una forma de vivir y de estar en el mundo desde un prisma singular. Es aparentemente fácil su comprensión, pero sólo es una apariencia. “El Principito” tiene un gran calado y es una crítica sin parangón a los prejuicios que transmitimos a los niños y que ejercen, sin cuestionarse, cuando son adultos. La cita  del libro, que he elegido, y que os reproduzco es, sin duda, más elocuente que todas  las consideraciones que yo pueda esgrimir:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Tengo poderosas razones para creer que el planeta del cual venía el principito era el asteroide B-612. Este asteroide ha sido visto sólo una vez con el telescopio en 1909, por un astrónomo turco. Este astrónomo hizo una gran demostración de su descubrimiento en un congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó a causa de su manera de vestir. Las personas mayores son así.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Felizmente para la reputación del asteroide B- 612, un dictador turco impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, el vestido a la europea. Entonces el astrónomo volvió a dar cuenta de su descubrimiento en 1920 y como lucía un traje muy elegante, todo el mundo aceptó su demostración.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Si les he contado todos estos detalles sobre el asteroide B- 612 y hasta les he confiado su número, es por consideración a las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;"¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?"Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman  entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;La galería de personajes en los planetas que visita “El Principito”: el rey, el borracho, el vanidoso, el hombre de negocios, el farero y el geógrafo  ; conforman un viaje por las actitudes y las formas de estar en el mundo, y de sentir la vida.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Ya cuando el Principito llega al séptimo planeta: la Tierra , siempre releo la conversación con el zorro, porque es la que me enseñó a "crear vínculos", y que os cito textualmente:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“Y luego continuó diciéndose: "Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que apenas me llegan a la rodilla y uno de los cuales acaso esté extinguido para siempre. Realmente no soy un gran príncipe... "Y echándose sobre la hierba, el principito lloró.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Entonces apareció el zorro:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Buenos días! —dijo el zorro.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Soy un zorro —dijo el zorro.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Ah, perdón! —dijo el principito.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Pero después de una breve reflexión, añadió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¿Qué significa "domesticar"?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa "domesticar"?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;principito.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¿Crear vínculos?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;mundo...&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;domesticado...&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Es posible —concedió el zorro—, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Oh, no es en la Tierra! —exclamó el principito.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;El zorro pareció intrigado:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¿En otro planeta?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Sí.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¿Hay cazadores en ese planeta?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—No.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Qué interesante! ¿Y gallinas?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—No.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Nada es perfecto —suspiró el zorro.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Y después volviendo a su idea:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;El zorro se calló y miró un buen rato al principito:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Por favor... domestícame —le dijo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;El principito volvió al día siguiente.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¿Qué es un rito? —inquirió el principito.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;no tendría vacaciones.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Ciertamente —dijo el zorro.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—¡Seguro!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—No ganas nada.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Y luego añadió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa…&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Y volvió con el zorro.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Adiós —le dijo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Adiós —dijo el zorro—.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para recordarlo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has dedicado a ella.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Es el tiempo que yo he dedicado a ella... —repitió el principito para recordarlo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;—Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito a fin de recordarlo”&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-4415744622514640001?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4415744622514640001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/4415744622514640001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/08/el-principito-de-saint-exupery.html' title='EL PRINCIPITO de Antoine de Saint-Exúpery'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TGEuEfffuZI/AAAAAAAAAS4/JtdnwS7Aclo/s72-c/IMAGEN+PRICIPITO.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-2687193307083527036</id><published>2010-08-04T21:58:00.002+02:00</published><updated>2010-08-05T00:42:51.172+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>LA TREGUA de Mario Benedetti</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFnFppsfCJI/AAAAAAAAASI/nR18SOl9A-M/s1600/La-Tregua.-Mario-Benedetti+IMAGEN.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFnFppsfCJI/AAAAAAAAASI/nR18SOl9A-M/s400/La-Tregua.-Mario-Benedetti+IMAGEN.jpg" width="237" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Mario Benedetti (Uruguay, 1920-2009) es uno de mis poetas, el que glosa la realidad, el que construye amores y vidas sobre metáforas urbanas; dotándolas de  conciencia y  de justicia social. Todo en él es de carne y hueso. Si bien, su prolífica obra literaria incluye: cuentos, novelas, teatro y ensayo. Para mí es: “mi poeta”. A Benedetti lo he perseguido siempre, caminando tras sus pasos, con la necesidad de agua que posee un  sediento en el desierto.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Pero cuando lo amé, cuando me estremecí con las caricias de sus palabras, fue en Montevideo releyendo “La tregua”. Allí lo conocí. Conocí su gris, su lluvia, su espera parsimoniosa, su rebeldía pausada y, a la vez, repleta de tenacidad. Conocí: “Que el Sur también existe” &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;Hoy, os invito a vivir “La tregua”; -publicada en 1960 y candidata en su versión cinematográfica  a los Premios Óscar, mejor película extranjera- con ella  os hospedaréis en el diario de un hombre que ya está en vísperas de su jubilación. No obstante, la forma narrativa,  a modo de diario, es sólo una herramienta que, el autor utiliza, para trasladar a las conciencias de los lectores una profunda reflexión  acerca de los matices esenciales de la vida, que son comunes a todos: ya se viva en Montevideo, en Madrid, en París o en Londres. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;En “La tregua” hallaréis los elementos para ser un poco más sabios. Y estaréis seguros de que todo está en los libros y todo está en la vida. De que los unos y la otra se complementan."La tregua" es el paradigma de la exquisitez de la vida  que hay en los libros y, también, de la inquietud que existe en los libros que nos hablan de la vida. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;¡Os deseo una lectura que os llene de vida!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“La tregua” nos va informando de los acontecimientos a través de las entradas del diario del protagonista: Martín Santomé. “Un triste con vocación de alegre” que él atribuye, como rasgo definitorio del carácter de su hija  Blanca. Viudo y padre de tres hijos ya con “sus vidas en marcha” y, naturalmente, cada uno con una relación con su padre y de éste con ellos muy singular y en absoluto exenta de contrariedades.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;“La tregua” es una negociación entre la vida y  el protagonista, cuando éste ve aproximarse ese día indeterminado en donde se hace presente el absurdo de las componendas vitales. Es entonces cuando la vida le brinda una tregua para descubrir el verdadero amor en la joven oficinista Laura Avellaneda. Y Benedetti nos obsequia con un amor portentoso: “Ella me daba la mano y no hacía falta más... Ella me daba la mano y eso era amor”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Sin embargo, en la novela se contempla también la duda acerca de Dios y la necesidad de tener un Dios asequible y cercano al corazón. Se contemplan “las obligaciones vitales” como sedes de las cárceles más terribles. Se contempla “la rutina”, que puede llegar a sernos plácida ya que, como le ocurre a Santomé, nos autoriza a rememorar todas las decepciones. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Apostilla Benedetti, en sus reflexiones, a través de la voz de Santomé, que lo frecuente –y que por frecuente no deja de ser lúgubre - es que nos habituemos a la rutina y a su mediocridad fatídica, que arrinconemos perpetuamente lo que deseamos ser y hacer.  Tal vez, sea así. ¿Nos negamos a nosotros mismos en pro de los requerimientos de las “obligaciones vitales” y de la “rutina”, que nos procuran un falso ocio y nos impiden el placer reconfortante del verdadero contacto humano?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En “La tregua” hallaréis la corrupción- en nuestras ilusiones- que provoca el paso del tiempo. La corrupción en la política, en las personas y en los medios de comunicación. Hallaréis la muerte cuando nos visita a deshoras. Hallaréis el significado del placer con mayúsculas. Es, sin duda, el espacio literario más idóneo para replantearse la vida.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-2687193307083527036?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2687193307083527036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/2687193307083527036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/08/la-tregua-de-mario-benedetti.html' title='LA TREGUA de Mario Benedetti'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFnFppsfCJI/AAAAAAAAASI/nR18SOl9A-M/s72-c/La-Tregua.-Mario-Benedetti+IMAGEN.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-89990761509337918</id><published>2010-08-02T20:37:00.005+02:00</published><updated>2010-08-03T20:16:13.405+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL HEREJE de Miguel Delibes</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFcQL5Xk6uI/AAAAAAAAARo/d5h0A3DqqlA/s1600/IMAGEN.+EL+HEREJE..jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFcQL5Xk6uI/AAAAAAAAARo/d5h0A3DqqlA/s400/IMAGEN.+EL+HEREJE..jpg" width="263" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010) es el acompañante de toda mi vida, no recuerdo quien me lo presentó. Es de esos autores con los que pareces haber nacido. Sé  que “La sombra del ciprés es alargada” la leí en torno a los 12 años. Y que me quedé sumida en una soledad sin precedentes. Nunca supe si esa “soledad lastimera” se debió a mi edad o al personaje de la novela y a su trágica vida. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Después, exceptuando los libros dedicados a la caza (porque me superaban sus conocimientos); las novelas de Delibes pasaron por mis manos, una a una, y en todas hallaba la admiración necesaria para esperar, con impaciencia, la siguiente. “Cinco horas con Mario” la seguí hasta el teatro, con la magnífica interpretación de Lola Herrera. ¡Un monólogo insuperable!  Así ocurrió con “Los santos inocentes” o con “Las ratas”, en el cine. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Ahora pienso que Miguel Delibes me presentaba una realidad tan dura, tan innegable e inquebrantable que a mi espíritu soñador lo dotaba de equilibrio. En mi vida intento hacer lo mismo: mezclo los sueños con la realidad y procuro no agitar la mezcla. A veces, esta propuesta me ha llevado a buen puerto.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Hoy, os invito a leer “El hereje” y no me ha costado un gran esfuerzo decidirme por esta novela: la compartí con mi padre. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;“El hereje” es un himno entusiasta a la tolerancia y a la libertad de conciencia. En donde las personas luchan por permanecer en un mundo difícil, repleto de controversias; al cabo, en el mundo que les tocó vivir. Es lo que tratamos de hacer todos en el momento histórico en el que nos corresponde existir, y que, en modo alguno, elegimos. Es una novela  sobre los fanatismos del alma y los poderes que los convierten en armas mortales contra los propios hombres.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¡Os deseo un buen viaje hacia la tolerancia! &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“El hereje” es una novela contextualizada  en el Valladolid de la época de Carlos V. Por tanto nos referimos a una historia con intereses universales. Valladolid era la capital del Imperio y la Península Ibérica se convertiría- desde El Escorial, con Felipe II- en el bastión de la Contrarreforma. En 1517, Martín Lutero fijó sus noventa y cinco tesis, contra las indulgencias, en la puerta de la iglesia de Wittenberg, hecho que originaría el Cisma de la Iglesia Romana de Occidente y la Reforma protestante.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Cipriano Salcedo- el personaje que se atreve a defender sus ideales  contra lo establecido- nace ese mismo año en la villa de Valladolid. Su madre- Catalina Bustamante- muere de sobreparto y será su nodriza, Minervina, quien le de los afectos necesarios que procuran el equilibrio del alma. Su padre: Bernardo Salcedo, detesta al niño, por considerarlo culpable de la muerte de su madre, al tiempo que un obstáculo para la relación sentimental que pretende con la nodriza. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Cipriano tuvo como preceptor a Don Álvaro Cabeza de Vaca, del que aprendió actitudes ante la adversidad. Después su padre lo arrancó de la casa familiar- con un pretexto baladí - y lo ingresó en El Hospital de Niños Expósitos donde conoció la parte más oscura, pícara y real de la vida. Cuidó enfermos día y noche – en la epidemia de peste que se había declarado en la zona- y perdió a dos compañeros: Tito Alba y Gallofa. Tras la muerte de su padre, se encargó de él su tío Ignacio. Se fue a vivir a su casa y mantuvo una relación amorosa con Minervina, hasta que, descubiertos por la mujer de su tío, la nodriza- amante fue expulsada. Cipriano la buscaría durante toda su vida sin conseguir hallarla.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Con el tiempo, Cipriano Salcedo, se convierte en un hombre ilustrado- doctor en leyes- nombrado Doctor- hidalgo, y en un próspero comerciante; casado con Teodomira -mujer poco leída, con la que no tuvo hijos- y que murió de locura en un  manicomio.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;A Cipriano al que le interesan las nuevas corrientes de pensamiento introducidas en la Iglesia por Lutero y que de forma clandestina se iban estableciendo en el reino; asienta  una excelente relación con la secta protestante de Valladolid y posteriormente con las de toda España viajando hasta Alemania. Esta circunstancia hace de Cipriano Salcedo, un hombre leído, vivido, comprometido y viajado. En la secta de Valladolid encuentra a personas con sus mismas inquietudes, como Carlos Cazalla, su hermano Juan y su hermana Beatriz, don Carlos de Seso, doña Francisca de Zúñiga, el joyero Juan García, el bachiller Herrezuelo, Catalina Ortega, fray Domingo de Rojas y su sobrino Luis,  y a la que sería su gran amor: Ana Enríquez; mujer poderosa, inteligente, valiente y bella.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Concluye la novela con el enfrentamiento entre el poder establecido y la libertad de los individuos a pensar y a actuar según sus criterios. La magistral forma narrativa de Delibes hace de ésta obra una referencia para todos aquellos que, de alguna manera, pretenden vivir según lo que piensan y en coherencia con su conciencia. Aunque no sea lo imperante ni el paradigma de lo instaurado. El crecimiento a lo largo de la vida y los cambios que el conocimiento procura en las personas, &amp;nbsp;convierten al " El hereje" en una obra donde las pasiones intelectuales y carnales se dan la mano sin esfuerzo dicotómico alguno. Y en donde el fanatismo presenta su imagen más cruel. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-89990761509337918?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/89990761509337918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/89990761509337918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/08/el-hereje-de-miguel-delibes.html' title='EL HEREJE de Miguel Delibes'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFcQL5Xk6uI/AAAAAAAAARo/d5h0A3DqqlA/s72-c/IMAGEN.+EL+HEREJE..jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-8529970861327772302</id><published>2010-07-31T09:25:00.006+02:00</published><updated>2010-07-31T10:50:42.949+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL BAILE de Iréne Némirosvky</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFPPrrUtyEI/AAAAAAAAAQA/ERYMhmRUmd4/s1600/EL+BAILE.+Imagen.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFPPrrUtyEI/AAAAAAAAAQA/ERYMhmRUmd4/s400/EL+BAILE.+Imagen.jpg" width="273" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;A Iréne Némirovsky (Rusia, 1903-Auschwitz, 1942) me la presentó mi abuela en una edición francesa; yo me hallaba en plena ebullición adolescente. “EL baile” me resultó una obra rápida y fácil de leer, teniendo en cuenta mis exiguos conocimientos del idioma galo. Pero recuerdo que me impresionó, especialmente, la actitud de la  Señora Kampf- la madre de Antoinette- y su vulgaridad, imposible de disfrazar con el dinero recientemente adquirido por su marido. Esos “nuevos ricos” que el personaje adolescente: Antoinette, detestaba tanto como yo.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;Recuperé “El baile”,del baúl del pasado, cuando fue traducido al castellano y me pareció una &amp;nbsp;obra de juventud (se había publicado en 1930) en donde ya se adviertían las excelencias de una gran escritora. He seguido toda la obra de Némirovsky, y es un verdadero gozo sentir la sencillez  con la que nos presenta la psicología de sus personajes: sus conflictos, sus fracasos y sus intenciones malévolas o ingenuas.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;“Suite francesa” (una novela documental e inacabada) fue el hallazgo que la convirtió en una escritora para el gran público a título póstumo, ya en el siglo XXI. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Hoy os propongo un brindis por esta gran escritora que el dogmatismo gregario y la maldad de los hombres nos arrebató. Disfrutad de “El baile”.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;La trama de “El baile” no busca complejidad y adivinas con facilidad lo que va a ocurrir. No es intención de la autora despistar al lector con la sorpresa de un final inesperado. Es una crítica social incisiva y aguda así como un retrato excelente del laberinto de las relaciones humanas. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;El matrimonio Kampf y su única hija Antoinette, junto a la institutriz de ésta: miss Betty; conforman la galería de personajes en torno a la cual, Némirovsky, elabora la historia.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Alfred y Rosine – el matrimonio Kampf- se instalan en un lujoso piso en París y adquieren todo lo que el dinero puede comprar. Pero su soledad en ese “mundo” y sus formas, en la intimidad, delatan sus orígenes. Intentan conseguir lo más difícil- ya que no se puede comprar con dinero-: el “saber estar" y las formas "sofisticadas" de proceder; para, de este modo, introducirse en el círculo de la alta sociedad. No entienden que siendo ellos más poderosos económicamente que muchos de esos “pajarracos" &amp;nbsp;éstos sigan ignorándolos con su "exquisita amabilidad".&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;La adolescente hija: Antoinette, vive avergonzada y está cansada de los absurdos que su madre le impone- ella misma-o a través de miss Betty. Cansada, también, de las ridículas escenas que su padre y su madre representan delante de los criados.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;La idea de dar un baile, en su "magnífico" piso, e invitar a las familias más representativas de la alta sociedad de París les parece el modo más adecuado de llegar a ellas, y ser aceptados en su círculo hermético.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Encargan a Antoinette que escriba las invitaciones- los Kampf &amp;nbsp;no se habían codeado con la escritura y la lectura demasiado- ¡qué escriba las invitaciones de un baile al que ella misma no podrá asistir!. Sin embargo, la rebeldía, de la adolescente herida, le dicta una formula impulsiva de venganza- en donde el Sena toma protagonismo- y que tendrá consecuencias sorprendentes.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-8529970861327772302?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8529970861327772302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/8529970861327772302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/07/el-baile-de-irene-nemirosvky.html' title='EL BAILE de Iréne Némirosvky'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFPPrrUtyEI/AAAAAAAAAQA/ERYMhmRUmd4/s72-c/EL+BAILE.+Imagen.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-5942183383980750988</id><published>2010-07-30T11:38:00.012+02:00</published><updated>2010-08-05T12:43:42.556+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>SEDA de Alessandro Baricco</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFKXDd4dnAI/AAAAAAAAAPY/qydB5d5Y3q8/s1600/Seda+libro++de+baricco+Imagen+Reducida.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFKXDd4dnAI/AAAAAAAAAPY/qydB5d5Y3q8/s400/Seda+libro++de+baricco+Imagen+Reducida.jpg" width="268" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;Alessandro Barico (Italia 1958) es un "arquitecto de lo sublime" que en 1991 nos regala "Tierras de Cristal". Sin embargo, con Seda publicada en 1996 nos eleva, en una suerte de realidad y fábula, hacía lo más entrañable de un cuento y lo más terrenal de un relato breve. &amp;nbsp;Seda, &amp;nbsp;llega a mí una tarde en que necesitaba leer, con urgencia, algo distinto de lo que llevaba leyendo en los últimos meses. Mi liturgia de visitar las librerías no siempre resuelve mis apremiantes necesidades del alma; pero sí las mitiga.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;Aquella tarde fue inolvidable. El hallazgo de Seda lo recuerdo como algo hermoso, como un acontecimiento de vital importancia. Hoy, lo comparto con vosotros,desde este espacio virtual llamado: "Invítame a un libro".&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;¡ Os invito a Seda de Baricco como quien invita a una copa del mejor champán!&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;A través del personaje  de Hervé Joncour hacemos un recorrido de las rutinas a las pasiones. Seda, es un libro de caricias que nos hace despertar a la vida con mayúsculas. A la vida que nos pertenece. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;En él hallamos esa otra vida alejada de los sentimientos y de la libertad -que practicamos sin ser conscientes de que nos aliena- pasando por la quilla todo lo que  percibimos diferente.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Seda, nos regala la maravilla de lo inesperado. El asombro de reconocer que somos un volcán en plena actividad, es uno de sus logros más sublimes.Y la ventaja de no dejarnos morir, es su caricia más bella.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;La trama se desarrolla como pretexto, es lineal e intencionadamente reiterativa, es un himno a la cotidianidad. El contexto, establece una analogía entre los gusanos de seda, su ciclo biológico y, de nuevo, las pasiones bellas y efímeras. Del mismo modo, el comercio entre Europa y Japón en el siglo XIX invitan al protagonista a un viaje en donde resolverá llegar con un cargamento añadido.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Baricco, &amp;nbsp;construye un mundo de amor como el de los poetas y lo va perfilando como un amor entre lo imposible y lo posible, entre lo cierto y lo incierto y, en una categoría inevitable, convierte al amor en el componente inherente a la vida y al sentirse vivo, por antonomasia. La ternura de sus susurros nos hace estremecer con la lentitud, el hermetismo y la pasión &amp;nbsp;que poseen, solamente, las esperas más hermosas.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #999999; font-weight: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-5942183383980750988?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/5942183383980750988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/5942183383980750988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/07/seda-de-alessandro-baricco.html' title='SEDA de Alessandro Baricco'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFKXDd4dnAI/AAAAAAAAAPY/qydB5d5Y3q8/s72-c/Seda+libro++de+baricco+Imagen+Reducida.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-693435703085801876</id><published>2010-07-29T13:59:00.007+02:00</published><updated>2010-08-05T12:45:21.299+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL INFORME DE BRODECK  de Philippe Claudel</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFFuIhfteTI/AAAAAAAAAOg/--LFA_GdGII/s1600/FOTO+PARA+CLAUDEL.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFFuIhfteTI/AAAAAAAAAOg/--LFA_GdGII/s400/FOTO+PARA+CLAUDEL.jpg" width="248" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Philippe Claudel, nació en Francia en 1962, ya era un autor conocido para mí desde 2005 por su obra: "Almas Grises". Después en 2008 cuando se estrena la primera película escrita y dirigida por el propio Claudel: "Hace mucho que te quiero", descubro una faceta más del autor francés, como creador, que me fascina. Pero la orgía de toda su obra, el más allá de todo lo que conocía de él llega con la publicación de: "El informe de Brodeck". Hoy, lo traigo a esta Sala de Lectura para compartir con todos vosotros algunos de sus múltiples matices.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¡Os invito a una copa del mejor vino de la cosecha de Claudel!&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;L&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;a lectura de El Informe de Brodeck es tan intensa, que llega a doler. Es la reconquista de la narrativa que actúa como espejo de lo que los hombres somos capaces de soportar. Una narrativa donde la trama es el pretexto para confesar las miserias y grandezas de nuestra condición. “Hay horas en que todo es de una belleza insoportable, una belleza que parece tan inabarcable y tan dulce sólo para subrayar la fealdad de nuestra condición…” ( pág. 225)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;El andamiaje de la novela se sustenta en el silencio, la venganza, la crueldad, la soledad y el miedo. También el amor, con mayúsculas, circunda este laberinto humano. Toda una arquitectura donde Claudel cincela pensamientos sin desligarse del argumento “Qué extraña es la vida del hombre…Una vez metido en ella, a menudo te preguntas qué haces aquí. Puede que sea precisamente por eso que algunos, un poco más listos que los demás, se limitan a entreabrir la puerta, justo para echar un vistazo y, al ver lo que hay dentro, les entran ganas de cerrarla.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Puede que tengan razón…”. ( pág. 137)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;En un pueblo perdido entre montañas- un año después de la Segunda Guerra Mundial- Der Anderer, —el Otro, en alemán—, ha sido asesinado en la fonda del pueblo y todos los hombres de la localidad callan. Brodeck, el protagonista, es el único que no está presente. Pero el azar lo lleva al lugar donde se fragua el silencio del crimen y el alcalde lo obliga a elaborar un “informe” para esclarecer los hechos (que de ningún modo han de ser esclarecidos) “Mientras me lo repetía, comprendí hasta que punto era peligroso, porque, en el fondo, ser inocente entre culpables es igual que ser culpable entre inocentes…” ( pág.67)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Era el único habitante que pasó por la Universidad y por el campo de concentración, que dieron por muerto y seguía vivo. Era un extranjero, un marginado en el mismo pueblo de su infancia que le ayudó a forjarse un futuro mejor. Ahora era un condenado, un proscrito al que se castiga con un muro de silencio. “El miedo había cambiado de bando…” ( pág.105)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Todas las noches en el cobertizo teclea en su máquina de escribir- y se descubre escribiendo su propia vida -…” cuando pienso en mi vida, me parece una botella en la que han querido meter más de lo que cabía…” ( pág.178)- ( con el pretexto del “informe”) y es vigilado por todos, hasta la asfixia, que transmite al lector con sus costumbres lentas y sus reservas eternas. “Pero en este mundo es mejor no tener la razón. De lo contrario, te lo hacen pagar caro…” (pág. 245)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Cuando regresó al pueblo hombres y mujeres se convirtieron en muchedumbre. … “la muchedumbre en sí es un monstruo…” “…no hay muchedumbre feliz…” ( pág. 156)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;La novela no pierde ocasión para dar respuesta a tanto desatino, unas veces culpa a Dios y otras al hambre, que hace monstruos y confunde las mentes. Al primero, le pregunta si tiene algo que ver en la conformación maligna de la naturaleza humana. “…El creador les ha soplado la receta…” ( pág. 178). Después responde a la ignorancia.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;“… No olvides que lo que siempre triunfa es la ignorancia, Brocker, no el saber…”&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Pero Brocker, en la grandeza del personaje, es capaz de amar apasionadamente, casi al límite de la ingenuidad. Lo que le otorga una ilusión por la vida absolutamente hermosa. A su hija Poupchette a pesar de las condiciones de su paternidad. “…Te digo que eres mi suerte y mi perdón. Te digo, mi Poupchette, que eres toda mi vida…”&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;Y el ser capaz de amar y de sentir esperanza en un mundo desalmado es algo que no se perdona. Nos castigan por ello.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-693435703085801876?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/693435703085801876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/693435703085801876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/07/el-informe-de-brodeck-de-philippe.html' title='EL INFORME DE BRODECK  de Philippe Claudel'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFFuIhfteTI/AAAAAAAAAOg/--LFA_GdGII/s72-c/FOTO+PARA+CLAUDEL.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-151123294266783451</id><published>2010-07-28T20:17:00.005+02:00</published><updated>2010-08-05T12:47:12.793+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA de Dai Sijie</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFBxbkjeXiI/AAAAAAAAAOY/4R9ndGnXG_g/s1600/20080404-Balzac+y+la+joven+costurera+china-salamandra.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFBxbkjeXiI/AAAAAAAAAOY/4R9ndGnXG_g/s400/20080404-Balzac+y+la+joven+costurera+china-salamandra.jpg" width="252" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Dai Sjie, que nació en China en 1954, me fue presentado por el librero Diego Marín, gran amigo y uno de los últimos libreros que recomiendan lo que han leído.Diego Marín pertenece a esa estirpe de hombres que aman profundamente su trabajo. Hoy, comparto con vosotros una obra repleta de sensaciones en donde los libros cobran un excepcional protagonismo como fuentes de felicidad, fundamentalmente cuando la realidad nos atormenta.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¡ Os invito a que disfrutéis de la seducción!&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;C&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;on la despiadada sinceridad de quien ha sobrevivido a una situación límite, Dai Sijie escribe este relato autobiográfico con una maravillosa ligereza narrativa, hasta hacernos sonreír a pesar de la dureza de los hechos relatados. Además de ser un valioso testimonio histórico, es un conmovedor homenaje al poder de la palabra escrita y al deseo innato de libertad, que todos los tiranos prohíben. Ocultar, quemar y tergiversar los libros es una costumbre ancestral para obtener poder, a través de procurar la ignorancia en las gentes y sembrar el terror.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Los libros, son los protagonistas principales y se presentan en esta obra con toda su grandeza.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;En una aldea extraviada en las montañas del Fénix del Cielo, cerca de la frontera con el Tíbet, dos adolescentes chinos, Luo y Ma, son enviados para cumplir con el proceso de «reeducación» implantado por Mao Zedong a finales de los años sesenta.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Padeciendo unas condiciones de vida sórdidas y con unas posibilidades casi nulas de regresar algún día a su lugar de origen, van dejando pasar los días perdidos en un gris de necedad. De repente, todo cambia con la aparición, que les confiesa la joven costurera, cómplice entre el amor y la amistad, de una maleta clandestina que el Gafotas, hijo de intelectuales “enemigos del pueblo” esconde cuidadosamente y que está repleta de obras emblemáticas de la literatura occidental.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;Así pues, gracias a la lectura de Balzac, Dumas, Stendhal o Romain Roland, los dos jóvenes, trabajando de día y leyendo de noche con el miedo a ser descubiertos, explorarán un mundo rebosante de poesía, sentimientos y pasiones desconocidas, y aprenderán que un libro puede ser un instrumento valiosísimo para colmar el alma y el cuerpo de la hambruna de la barbarie. También contando lo leído descubrirán el poder de seducción de las “historias”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-151123294266783451?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/151123294266783451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/151123294266783451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/07/balzac-y-la-joven-costurera-china-de.html' title='BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA de Dai Sijie'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TFBxbkjeXiI/AAAAAAAAAOY/4R9ndGnXG_g/s72-c/20080404-Balzac+y+la+joven+costurera+china-salamandra.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-678189141057992649</id><published>2010-07-27T22:41:00.006+02:00</published><updated>2010-08-05T12:53:42.954+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apostillas literarias'/><title type='text'>EL ÚLTIMO ENCUENTRO de Sándor Márai</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TE9ByDkmz4I/AAAAAAAAAOQ/69RGOACPIco/s1600/marai+%5B640x480%5D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TE9ByDkmz4I/AAAAAAAAAOQ/69RGOACPIco/s400/marai+%5B640x480%5D.jpg" width="268" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;Hace años que el autor húngaro Sándor Márai (1900-1989) llegó a mi vida a través de "El último encuentro". Su excelente prosa y sus historias con sabor a verdad y a vida me cautivaron.¡Me declaro una adicta de Sándor Márai! Hoy comparto, con todos vosotros, las reflexiones que aquella apasionante lectura, dejó en mi persona. La esencia de su ritmo narrativo, junto a una historia acerca de la amistad y de la traición compusieron una nueva dimensión en el almanaque de mis trabajos y mis días.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #274e13;"&gt;&lt;i&gt;¡Os invito a que disfrutéis,siempre, de " El último encuentro!&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Aquel verano, una carta, esperada durante cuarenta años( exactamente cuarenta y un años y cuarenta y tres días) cambiará la vida del General. Éste se había instalado en las liturgias de los días y de las noches  y, en las sombras  que  proporcionan al alma los fantasmas del recuerdo. Habitaba, junto con sus pensamientos y las enfermedades que la edad le iba otorgando, recluido voluntariamente, en una de las habitaciones de  su castillo al pie de los Cárpatos.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Nini, era la piedra angular que sostenía el puente delicado que debe trenzarse entre el pasado y el presente. Nini, a quien describe magistralmente Márai, era un silencio de noventa y un años que hacía milagros con su sonrisa; hasta el punto de hacer sentir vergüenza a la egolatría. Se conocían a la perfección, mejor que los amantes, mejor que los hijos y los padres. Nodriza, cuidadora, acompañante en el dolor y en la muerte y confidente de todas las piedras de aquel lugar. Nini, era la memoria.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Tendrían una visita después de veinte años. A nadie, de aquel: “otro tiempo”, habían recibido desde entonces. Y sin embargo, todo debía disponerse como si la vida estuviera viva. Un duelo entre Henrik y Konrád. Una venganza a la que le había concedido el don  exquisito de la espera. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Konrád, el chico pobre, había entrado en su vida por el ímpetu que tenía Henrik de ser amado. Habían cruzado la adolescencia juntos, compartían el mismo libro y la misma ropa. Compartieron, la caza, el placer de montar a caballo por aquellos parajes húngaros, la amistad, la vida militar y el amor. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Sin embargo, Konrád albergaba un secreto: la música y la lectura. Pero no una música para el olvido o la evasión. Era una música para la realidad. Y una lectura acerca de la convivencia humana y el desarrollo social. Además, de no visitar los ambientes mundanos de Viena que frecuentaba Henrik y de vivir en la reflexión y en la austeridad. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;La amistad y el amor parecen perdonar todo: la riqueza y la pobreza, el vacío intelectual y la vanidad. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Después, la vida nos da otra lección a modo de epílogo.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #783f04;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-678189141057992649?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/678189141057992649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/678189141057992649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/07/el-ultimo-encuentro-de-sandor-marai.html' title='EL ÚLTIMO ENCUENTRO de Sándor Márai'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TE9ByDkmz4I/AAAAAAAAAOQ/69RGOACPIco/s72-c/marai+%5B640x480%5D.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-6161049969162693088</id><published>2010-07-24T00:53:00.007+02:00</published><updated>2011-07-17T12:20:56.263+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>EL PRIMER AMOR de Juana Hernández Conesa</title><content type='html'>&lt;div style="color: blue; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEv-8OVKQpI/AAAAAAAAALA/Uxo6X7hly0A/s1600/IMAGEN+PRIMER+AMOR.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="368" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEv-8OVKQpI/AAAAAAAAALA/Uxo6X7hly0A/s400/IMAGEN+PRIMER+AMOR.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Todos los días, a la salida del colegio, pasaba por la librería con la más ridícula de las excusas. Ella, siempre acudía a la misma hora a comprar lápices o cuadernos. Yo me quedaba mirando los anaqueles donde se amontonaban los libros prohibidos e invariablemente la dependienta- una amargada solterona de nariz aguileña y voz chirriante- me atendía diligente y con una mirada de desaprobación.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡¿Qué quieres?! Ahí no encontrarás nada adecuado para tu edad.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Yo me sonrojaba como un pavo y pedía azorado un recambio de bolígrafo, mientras Ella- por entonces no conocía su nombre- me miraba con una sonrisa que me dejaba en las nubes de Babia.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Niño! aquí tienes el cambio y a ver si aprendes a dar las gracias, ¡esto ya no es lo de antes!- refunfuñaba, de nuevo, con su voz chirriante- no saben decir ni buenas tardes, ni gracias. ¡Adónde iremos a parar!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;Cabizbajo, cogía las monedas y sin decir una palabra abandonaba la librería, huyendo de aquella gallina que parecía querer picotearme con su pico desafinado.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Después salía a la calle y la esperaba. Esperaba a la sonrisa. Con sus trenzas rubias y su uniforme impecable.  La acompañaban otras amigas y reían entre ellas cuchicheando. Yo trataba de saber donde vivía y las seguía  a una prudente distancia. Para no despertar sospechas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Helena, me quedo en tu casa para hacer los deberes- dijo una de sus amigas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― De acuerdo, sube.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¡No me lo podía creer! En menos de un segundo “la sonrisa” tenía un nombre y un nombre épico: ¡Helena! No era un nombre vulgar. Yo sabía que no podía serlo. Ella, era tan delicada que no podía llamarse Pepi o Luci. No, se llamaba, naturalmente, Helena.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Me distancie de ellas y me quedé mirando un escaparate de aeromodelismo, aunque en aquel momento no sé muy bien si miraba o me miraban. El corazón me dolía de la cabalgada que había emprendido y las manos me sudaban como si las acabara de lavar. La cartera me pesaba tanto que podría haber declarado, sin cometer perjuro, que llevaba en ella todo el peso de las Columnas de Hércules.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Cuando ya habían desaparecido me acerqué a la  calle para anotar en mi memoria la dirección: Calle de las Lilas nº 7. La portera me miró con cierta sospecha y ya no tuve fuerzas para preguntarle por el número del piso. Además se lo contaría por la mañana a su madre. Tendría que pensar una estrategia.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Alejandro, siempre llegas tarde ¿de dónde vienes?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¿ te encuentras mal? ¡Este niño cada día está más delgado y apenas parece estar en este mundo!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― No te preocupes hija. Es la edad.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Papá ¿ cómo no me voy a preocupar? Si no contesta cuando le hablo. ¡Con lo sola que estoy y este hijo tan silencioso! ¡Dios mío ten piedad de mí!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Mi familia era muy singular. Vivía con mi abuelo y mi madre. Mi padre había muerto. Yo era, por tanto, un niño huérfano de guerra. Hijo único y nieto único. Mi abuelo era la gran ventaja de esta orfandad tan lastimera: un militar republicano con ganas de quererme. Nada de rencores a la vida. Bastante teníamos en casa con mi madre, que no sólo no había superado la muerte de mi padre sino que no comulgaba con las ideas de mi abuelo. Y además se pasaba el día rezando en la iglesia o en la Asociación de Viudas Católicas.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Mi madre era desgraciada. Pero eso lo comprendí muchos años después. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Él, mi abuelo, era mi amigo, mi mejor amigo. La edad nunca fue un obstáculo entre nosotros. Esperábamos a que mi madre se acostara para leer y conversar con el fingimiento y la complicidad de que me ayudaba a hacer los deberes.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Sabía más que cualquier chico de mi edad. Y no teníamos secretos. Él estaba al corriente de lo de “la sonrisa”. Aquella noche le conté que ya sabía su nombre y  le pareció bellísimo. Me habló de Helena de Troya y quedó en preparar una táctica para que yo conquistara a la chica de mis sueños. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Ánimo chico!, las mujeres se han de conquistar como las fortalezas: ¡con valentía! ¡Y a mi nieto eso no le falta!. Así conquisté yo a tu abuela Leonor. Ah! qué tiempos aquellos…&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Abuelo,¿tú te ponías nervioso cuando la veías?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Nada, nada. Eso hemos de corregirlo. Ella no puede advertir debilidad. Sino estás perdido.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Vale. Pero es que yo estoy seguro que se dará cuenta de que me sonrojo y eso… ¿cómo lo evito?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Con un par! ¿Lo entiendes? ¡Con un par! ¡Un hombre no puede sonrojarse delante de una mujer! ¡Jamás!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Me quedé pensativo y un poco triste. A mi edad- 14 años- mi abuelo había sido más valiente que yo. Pero él se dio cuenta de que me había dejado fuera de combate y rectificó.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Alejandro, antes de que vuelvas a verla idearemos un plan de ataque y para ello deberás entrenarte con otras chicas que no te gusten. Ahí está la clave. ¡Si es que los chicos de ahora no estáis vividos! &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¿Pero si no me gustan para que voy a hacer el esfuerzo?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Para curtirte. Para aprender a mantenerle la mirada a una mujer. Para conocerlas. Para saber qué debes decir y cuando lo has de decir. Para saber lo que buscan. Para distinguir las intenciones. ¡Para hacerte un hombre!. Ay! si tu madre me dejara…&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Siguiendo las órdenes de mi abuelo evité encontrarme con “la sonrisa” durante mucho tiempo y emprendí la instrucción que el abuelo- militar me había impuesto. Después de misa me reunía con otras niñas y paseábamos por el parque hasta la hora de la comida. Por la tarde quedábamos para ir al cine. Y así pasaba los sábados y los domingos. Mi madre estaba muy contenta porque me veía con los hijos de sus amigas y hasta llegó a confesar que era muy locuaz con las chicas según sabía ella por “un pajarito”.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Lo cierto es que yo me pasaba las noches pensando en Helena y que ninguna de aquellas niñas hacía que me sonrojara o que jadeara mi corazón. A pesar de mi confesión, el abuelo estaba convencido de que la batalla estaba casi ganada.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Una tarde pudo más mi instinto de enamorado que la disciplina castrense y pasé por la librería. Allí estaba Helena con su "sonrisa" y yo con mi "taquicardia". La instrucción había servido de poco-pensé decepcionado-. El abuelo se quedó meditando cuando le conté lo sucedido y decidió que debía enfrentarme, como un valiente, ante  la vida o la muerte.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Y así lo hice. Al día siguiente la esperé a la salida de la librería y me dirigí a ella- preso de pánico- ¡pero como un valiente!.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Helena,¡hola! soy Alejandro. ¿Puedo acompañarte?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Voy acompañada. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Bueno, pues os acompaño a todas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;―  Vale. De acuerdo.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Me situé a su lado y le pregunté si podía esperarla el sábado para pasear. Yo a esas alturas de la ofensiva sabía que me había sonrojado y que me ardía el corazón.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― No creo que mis padres me dejen.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Pues salimos todos juntos! Con tus amigas también.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― De acuerdo ¡El sábado a las cinco!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;― Allí estaré.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Vivía en el 5º piso. Esperé a que la portera le diera las buenas tardes y continué con las amigas hasta – como haría un caballero- acompañarlas a todas a sus respectivas casas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Adiós Alejandro!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Gracias Alejandro!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Hasta el sábado Alejandro!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Llegué a casa y se lo conté  a mi abuelo. Me felicitó y me condecoró con la medalla al mérito mujeril.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Los días hasta el sábado se hicieron eternos. Pero mi abuelo decía que es como en las trincheras antes de un ataque. Es necesario saber controlarse. Y sobretodo no pensar. Cabeza fría, Alejandro. No lo olvides, cabeza fría. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Pero yo a quien no olvidaba era a Helena y lo de la cabeza fría no lo comprendía muy bien.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;A las cinco- con el corazón roto- estaba en la C/ de las Lilas nº7. Después llegaron más chicos y las amigas. Por fin, bajó Helena.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Hola a todos!. ¿Ya os habéis presentado?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Sí- coreamos  al unísono-.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― ¡Alejandro es un nuevo amigo!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Yo me sentí un héroe de guerra ¡había pronunciado mi nombre! Y sonaba a música del cielo cuando salío de su voz. Comenzó el paseo y un chico se colocó a su lado. Se reían y parecían divertirse. Yo quedé rezagado entre el resto del grupo.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Alejandro, creo que debo decirte que Helena y Roberto se gustan. Y quieren ser novios cuando sean mayores.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Gracias, Beatriz.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;En ese momento torcí por la calle contraria y abandoné al grupo con una despedida tímida. Miré hacia atrás y por primera vez “la sonrisa” me dedicó un adiós amistoso mientras continuaba al lado de aquel tal Roberto,&amp;nbsp; al que yo odiaba como a un enemigo. Lloré como un cobarde y me fui a casa como un desertor.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Abuelo, ¡hemos perdido la guerra!- le dije desgarrado por el dolor-.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;― Nada de eso ¡Has sido muy valiente! Además, has superado la instrucción más difícil: la de morir en el campo de batalla ¡Ahora ya estás preparado para disparar a quemarropa!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Y así sucedió: Helena fue mi primera novia, y Roberto quedó derrotado en un asalto por sorpresa que, lógicamente, mandaba mi abuelo desde nuestro Cuartel General. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Juana Hernández Conesa&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.safecreative.org/work/1007266919137" rel="cc:license" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;&lt;img alt="Safe Creative #1007266919137" src="http://resources.safecreative.org/work/1007266919137/label/barcode-72" style="border: 0;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-6161049969162693088?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/6161049969162693088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/6161049969162693088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/07/el-primer-amor.html' title='EL PRIMER AMOR de Juana Hernández Conesa'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEv-8OVKQpI/AAAAAAAAALA/Uxo6X7hly0A/s72-c/IMAGEN+PRIMER+AMOR.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-7151523960795638419</id><published>2010-07-21T19:51:00.008+02:00</published><updated>2011-07-17T12:20:23.007+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>LOS RATOS LIBRES DE LA VIDA de Juana Hernández Conesa</title><content type='html'>&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEwMejMBPqI/AAAAAAAAALQ/ee46Q9vt5qk/s1600/IMAGEN+LOS+RATOS+LIBRES+DE+LA+VIDA.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" src="http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEwMejMBPqI/AAAAAAAAALQ/ee46Q9vt5qk/s400/IMAGEN+LOS+RATOS+LIBRES+DE+LA+VIDA.jpeg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;Las horas de aquellos días se esfumaron entre insomnios rotos y silencios que destilaban desolación; se desvanecieron, erráticas, como dunas en un desierto sin nombre. Todo era impreciso. Ingrid permanecía inerte, con la mirada perdida, arrebujada entre voces y meciendo recuerdos. Apenas era capaz de reconstruir el rostro de aquel hombre. Se había propuesto un olvido inmisericorde. Por primera vez en su vida  había tomado una decisión alejada de los sentimientos. Esas malditas e hiperbólicas emociones siempre le habían procurado sufrimiento.  &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Yo sabía que le ruborizaba confesar sus intimidades a una sociedad tan gregaria, a una sociedad que se conducía, irreflexiva, por los caminos de lo conveniente. Y la pasión por la vida no era considerada como una virtud  entre los ortodoxos de lo decente. Para ocultarse, de los cánones establecidos, se mimetizaba evitando a los depredadores. Evitando, que éstos, la atraparan en su astenia anímica y descubrieran que ella sentía intensamente, que reinventaba las pasiones para alejarlas de los asuntos cotidianos, como si temiera que se contagiaran de una enfermedad incurable.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Esa había sido su eterna tragedia o su buena estrella: reinventar las miserias y ennoblecerlas hasta perfilarlas sublimes. Una y otra vez, y sin propósito de enmienda, se había dejado destrozar el corazón. Era un juego que la seducía: el riesgo que implica la aventura de la vida. Estar viva, tenía para ella un significado  afrodisíaco que yo, como tantos otros, no era capaz de interpretar.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tuve que sobresaltarla, exagerando mi acento cubano y una alegría sin pretextos, para sacarla de su ensimismamiento.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;- ¡Hola!, bonito boceto... ¿Todavía sigues pensando en él? No estás en tus cabales, mi niña. ¡Por favor: dos cafés!, que a esta señora se le está olvidando como se olvida. Ingrid, deja ya de darle vueltas, era un pusilánime con indumentaria de caballero decimonónico. Pero tú siempre adornas los ascos con perfumes. Eres un desastre. Ves lo que te gustaría ver no lo que tienes delante de tus ojos.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Aurora, supongo que no has venido a amargarme la tarde. Sé que todo fue una farsa, que nunca me amó y ahora… ¿qué quieres? ¿que intente hacer razonar al corazón? Pues no entra en razón, ya ves lo terco que es cuando se lo propone.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Tienes un corazón salvaje que no se merece estas extorsiones tan vulgares. De verdad, mi niña, no sé donde hallarás ese amor que para los demás mortales no existe. ¡L´ amour, le grand amour¡. En ti todo es misterioso y fuerte como un vendaval. Te gusta que te hipnotice la ternura, no te contentas con rosas y frasecitas galantes. Necesitas ahogarte en un mar de amor; sí, hasta naufragar entre las delicias de un ardor de otra galaxia. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Aurora, nunca nadie me amará lo suficiente como para que mi idioma y mis raíces se tambaleen. Moriré de muerte natural no de amor.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Morir de amor ¡¿pero en qué mundo estás?! Nadie ama así. Esos amores son amores de poetas, de locos, de trastornados. ¿A quién le puede gustar amar con tal intensidad que no pueda respirar?: sólo a los adolescentes y  naturalmente aprenden pronto la lección. ¡Pero tú no¡. Tú no aprendes, no te interesa el mundo de los adultos. Lo desprecias. Sé que lo desprecias.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La algarabía del local podría haber hecho enloquecer a cualquier persona pero allí, tan sólo, se refugiaban los que sufrían. Era un oasis de confidencias y de brebajes que prometían el olvido entre desentonadas canciones de desamor. Canciones tristes, tan tristes que rasgaban el alma hasta amedrentarla. Todos tenían en común el olvido y el abandono de un amor tocado por la mágica locura de los dioses. Su dolor era indescriptible y sus esperanzas se agrupaban en torno a la muerte. A una muerte de desprecios por lo cotidiano, por lo seguro, por lo concreto, por ese mañana de conciencias falsificadas y convencionales.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Entre las musas de  Le Pera y Gardel sonaba el piano al fondo, como si sus acordes de barrio y de ultraje augurasen, entre el público, una comprensión sin los aspavientos de un concierto de sociedad. Sus compases formaban parte del paisaje que, entre humo y melancolías, componían el tango más hermoso y más triste: aquel que nos evoca las caricias de un amor que se nos fue.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Ingrid, ¡vuelve al mundo de los vivos! ¡Ya basta de bobadas! Creo que el café no ha sido una buena idea. Pediré un Ron. Lo buscas con la mirada en todas partes ¿hasta cuándo dejarás de castigarte? Siempre terminan tus amores en estas mesas. Tú en las nubes de la desgracia y yo interpretando el papel de favorecedora sin vocación. ¡De cine, somos de cine, mi niña!  &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Tal vez, Aurora, en las nubes de la desgracia esté mi lugar. Todos tenemos un llanto que no lloramos y una risa histriónica que lacónicamente nos impide reírnos de nosotros mismos. Sí, tal vez estar en las nubes sea algo parecido a lo que otros llaman felicidad.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- No seas absurda, Ingrid. Estar en las nubes… ¿tú crees que se puede estar en las nubes y alimentarse de incienso? A veces, me pregunto qué es lo que  me mantiene aquí, en este tugurio, escuchando estupideces y de verdad que no logro entenderlo.  &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Algunos de los invitados al convite del olvido habían bebido lo suficiente como para anestesiar el dolor de sus heridas e imaginaban, entre los efluvios  del alcohol,  el día en que de nuevo los volvieran a amar con toda la intensidad  que la vida otorga a las dulzuras de un amor único y repentino.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Yo conocía bien el repertorio del abandono pero mis interpretaciones pertenecían a otros registros. Me lo tomaba con ritmo cubano: ¿qué le vamos a hacer? Me repetía a mí misma. Era como el estribillo de las desavenencias de mi corazón. El resto de mis secretos los olvidaba frente al mar, en un atardecer cualquiera, y se los llevaba el viento en el primer velero que zarpaba rumbo a otros mundos. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Ingrid, como los demás, que ahora repetían las letras de viejas canciones, no sabía procurarse el alivio en soledad.  Yo pensaba que eran tan débiles que merecían mi compasión. Eran como los deshechos de un imperio. La derrota librada en la batalla más sangrienta. Despojos de alegría. Eran ausencia. Sí, eran ausencia, porque estaban perdidos, alejados, excluidos de los sentimientos tediosos. ¿Pero, entonces, cuál era su continente amatorio? ¿Cómo componían su vida? Me lo preguntaba, incesantemente, con la impiedad de los que no comprenden.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Frente a nosotras, un hombre se lamentaba entre copa y copa mientras su escuchante, de empatía dudosa, hacía de la amistad un sacrificio y simulaba entender  las entrecortadas palabras que  se dejaban  caer de aquella boca sin besos: ¡sin ella no quiero vivir!, repetía arrastrándose por el fango impenetrable de los adioses. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Alfredo, el tiempo procurará que cambies de idea, por favor, tú sabías que era un amor imposible, siempre me lo confiabas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Sí, imposible. Pero también creía que era quimérico su final, que ella me abandonara con la misma sinrazón con la que nos enamoramos nunca lo imaginé. Nunca llegué a pensar que eso ocurriría, además no hay nada imposible en el amor. La única certeza de mi vida es que ella vuelva porque definitivamente: ¡no pueda vivir sin mí!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Al escuchar ese: ¡no pueda vivir sin mí! Ingrid comenzó a suspirar angustiada por la pérdida, por el abandono, por el desatino de las despedidas infinitas.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Guardé silencio y pedí otra copa mientras encendía un cigarrillo. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- De acuerdo, de acuerdo, te gustaría oírle decir que no puede vivir sin ti. Te gustaría que de repente, su corazón vulgar dejara de serlo y que te jurara un amor eterno. Pues la realidad es otra. De nada servirá que fantasees con lo que él no ha sido y no es. Es un hombre corriente: de los que sienten al son del tiempo, y un buen día dejan de sentir y continúan con su vida acomodada y cotidianamente aburrida.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- No lo puedes entender –respondió Ingrid.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Sí, sí que lo entiendo. No todos somos almas cálidas y pulcras como tú, pero amamos. De vez en cuando, sí, y con menos esperanzas, sutilezas y arrebatos.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- No, no sabéis lo que es amar.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Sí, es cierto, con ese delirio no somos capaces de entregarnos. Mira a tu alrededor, todos padecéis de la misma dolencia: la ingenuidad.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Ingrid se detuvo a observar el local, aunque sólo lo buscaba a él. No advirtió nada que no fuera lo normal: personas que, como ella, no querían salir al encuentro de nadie; porque, para ellas, la casualidad era una aventura que ya habían recorrido y a la que habían puesto nombre de amante.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Por las ventanas se dejaban ver los acelerados y cívicos ciudadanos, las parejas, de años de amor acostumbrado, paseaban sus pretéritos sin una mirada de complicidad, sin un atisbo de sorpresa, sin un verso de futuro. Todo estaba dicho, anunciado y escrito, su vida era una solemnidad sin esfuerzo. Ya no tenían que conquistarse el uno al otro. ¿Para qué?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Aurora, me inquieta esa gente. No sé adónde se dirigen. ¿Qué buscan? Yo querría tener su voluntad ciega. Creer en algo que me hiciera mantenerme viva e ilusionada constantemente.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Ingrid, mi niña, deja de filosofar. Ellos tampoco saben si están vivos o muertos. No se puede estar en este mundo con tanta pasión, con tantos anhelos. Los días pasan al compás de las horas y de repente la noche nos invade y así ha sido siempre. Ellos viven en la felicidad de las calmas, de los hechos previstos, viven convenientemente ¿Y qué hay de deshonroso en ello? &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- No, nada. ¡Qué yo no sé vivir así!. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Ingrid, por una vez en tu vida, sé sincera: ¡No quieres vivir así! Saber, sabemos todos. Es sencillo: tan sólo hay que dejarse llevar por la corriente. ¡Ah!, pero tú no, tú siempre a contracorrientes. ¡Y así te va! ¡Cómo a todos estos!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Sí, eso es cierto, no deseo que me arrastre la corriente, me gusta bogar hasta llegar a un lugar que no esperaba, a un lugar desconocido donde el final esté por escribir. Dime: ¿y qué hay de deshonoro en eso?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Nada, nada, mi niña…No estoy para más ensayos acerca de lo obvio. Además, ¿yo, por qué tendría que saberlo? A mí que me lleve la corriente y, eso sí, espero no encontrarte al final del recorrido. Menuda risa. Porque claro, se supone que tú lo habrías ido escribiendo de tu puño y letra y yo lo habría hecho al dictado. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Desde fuera, con sus enormes ventanales, el local había adoptado la forma de una gran pecera y los transeúntes se detenían a observarnos. Éramos la escena que reforzaba la bondad de sus comportamientos, ellos platicaban gesticulando, acerca de nuestras vidas disolutas, depravadas y  ociosas, en las que descontrolados, entre música de arrabal, consumíamos palabras, tabaco y alcohol. Algunos se plantaban frente a los cristales y nos señalaban como si fuésemos ejemplares de un zoológico. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Ingrid los miraba, con  incesante curiosidad, sin advertir las maldades de sus interpretaciones ni los odios de sus conciencias. Quería saber por qué detenían sus felicidades frente al pozo de las soledades. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;- ¿Por qué ellos que están tan gozosamente acompañados, se pierden mirando  nuestro vacío? Me preguntó absorta.  &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Yo ya había decidido concluir la conversación y fumaba despacio como esperando al tiempo.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;De repente, el hombre que había apostillado: ¡que no quería vivir sin ella!, alcanzó con un revolver a dispararse en la cabeza, sin preámbulos de exhibición. Los gritos se mezclaron con las voces mudas, con los acordes de la música desafinada y con las cuartillas, emborronadas, de los fracasados poetas  en un arrebato de voluptuosidad. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;En la calle, el espectáculo se agigantó y la gente se arremolinó en torno  al garito de cristal. Sus rostros, presionados por empujones, componían una caricatura de falsedades que delataba su soledad inmensa y su cobardía  ignorada, repleta de horrores sin explicar. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;El reguero de sangre había llegado hasta los zapatos de Ingrid que, sin pestañear, miraba a aquel hombre con una profunda admiración.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- ¡Aurora!, gritó Ingrid, eufórica, él no tenía escrito el final. Es admirable: ¡ha muerto por amor!&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Niña… este tipo estaría chiflado. ¡Vamos! ¡Déjate de contemplaciones!  Porque aquí se va a montar una buena. Y ya puedes ir diciendo que soy una  insensible. No me importa.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- No, no lo voy  abandonar.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- ¡Pero qué dices! Crees que la policía se va a creer el cuento ¡Eres una ingenua! Este tipo estaba liado, dirán, vivía un amor al margen de la ley. Nadie tendrá clemencia. Y ella no vendrá a declarar sus infidelidades. Tal vez ni se dé por enterada. A estas horas estará en su nidito seguro, concreto y burgués.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Sí, sí vendrá.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Ingrid, me estás asustando. Sabía que eras una insensata pero, ¡ por todos los santos!, no podía creer que estuvieras rozando la locura. El amor es una cosa y la vida otra. ¡A ver si te enteras! ¡Vamos! Salgamos de aquí cuanto antes.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Entre codazos, conseguimos llegar a una de las puertas de la cafetería, pero estaba cerrada y resistía el envite de los curiosos sin tambalearse. Giré la cabeza y comprobé, con espanto, que nadie podía salir. Ingrid seguía con la mirada al suicida enamorado que ya no pronunciaría jamás el nombre de su amada y comenzó a llorar repitiendo una jerga impenetrable.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Está bien, has sido testigo de que existe l´amour. Pero ahora no lo estropees. Cálmate e intentemos desaparecer.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- No. Este es mi mundo. No quiero salir. Los que están afuera me dan miedo.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- ¿Miedo? ¿Miedo de qué? Ellos no se matan.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;- Sí, ellos se matan lentamente, se odian parsimoniosamente, se hastían con reproches y siguen sonriendo. Les tengo miedo.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Unos lamentos desgarradores se abrazaron al cadáver en la oscuridad: era ella. Ya no pude contenerme, una parálisis me invadió y me transportó hacia el más absoluto mutismo. Ingrid, se sentó de nuevo con el ceremonial parsimonioso de los vencedores, y encendió un cigarrillo. El resto de los actores de aquel improvisado escenario pidieron al camarero otra copa. La policía tardaría en llegar. Y continuaron con sus elucubraciones para no molestar a los amantes. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Había que dejarlos solos, tal vez no se estuvieran despidiendo; tal vez, jugaban a amarse de un modo irreconocible e indescifrable para  los demás.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;En la calle todos se habían marchado, el tercer acto de la representación no había tenido el final esperado y, decepcionados, comenzaron a hablar acerca de sus honorables trabajos y de la inoportunidad de la escarcha que, insolente, comenzaba a  manchar el paño de sus impecables abrigos.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Ingrid, acercándose, me susurró al oído, como temiendo vulnerar la intimidad de la pareja:&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;- Están en las nubes... ¿Ahora lo entiendes?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Yo no contesté.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Juana Hernández Conesa&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Letras y Voces 2007.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Antología Internacional.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Editorial Nuevo Ser. Argentina&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #274e13;"&gt;&lt;a href="http://www.safecreative.org/work/1007226895976" rel="cc:license" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;&lt;img alt="Safe Creative #1007226895976" src="http://resources.safecreative.org/work/1007226895976/label/barcode-72" style="border: 0pt none;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5137175828283956717-7151523960795638419?l=invitameaunlibro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7151523960795638419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5137175828283956717/posts/default/7151523960795638419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://invitameaunlibro.blogspot.com/2010/07/los-ratos-libres-de-la-vida.html' title='LOS RATOS LIBRES DE LA VIDA de Juana Hernández Conesa'/><author><name>Juana Hernández Conesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14403510337686262979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEDM5tcToRI/AAAAAAAAAC4/0-J9EZsLKO4/S220/Imagen+038+%5B640x480%5D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEwMejMBPqI/AAAAAAAAALQ/ee46Q9vt5qk/s72-c/IMAGEN+LOS+RATOS+LIBRES+DE+LA+VIDA.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5137175828283956717.post-1954780982812622659</id><published>2010-07-18T03:12:00.012+02:00</published><updated>2011-09-16T18:01:41.119+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos'/><title type='text'>Al CONTRALUZ DE UNA DESPEDIDA de Juana Hernández Conesa</title><content type='html'>&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEwQnCpp_LI/AAAAAAAAALY/SedL3LJeUPM/s1600/IMAGEN+PARA+AL+CONTRALUZ+DE+LA+VIDA.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://4.bp.blogspot.com/_osucwffJjLk/TEwQnCpp_LI/AAAAAAAAALY/SedL3LJeUPM/s400/IMAGEN+PARA+AL+CONTRALUZ+DE+LA+VIDA.jpg" width="268" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Yo sabía que nos estábamos despidiendo para siempre. La tarde acariciaba los restos de luz, mientras nuestros ojos se perdían en el laberinto de los adioses. Jamás nos volveríamos a ver. &lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;Me quedé sentado en el andén esperando  que se deshilara el invierno de mi corazón. Ella se alejó entre  los susurros nostálgicos de los trenes: esos rumores con destino que huelen a reencuentro y ausencia. El tiempo transcurría con torpeza entre maletas, recibimientos, despedidas y silbatos. Una melancolía de abrazos me llenaba de oscuridad: ¡estaba seguro de que la echaría de menos toda mi vida!&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;Laura, había entrado en mi existencia por la puerta de las casualidades. Yo, por entonces, vivía en un monólogo de compañías absurdas y rutinarias. La asmática certeza en que habitaba me había llevado a pensar que ya no tenía nada por soñar. Estaba infinitamente solo. &lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;Con hastío y un escepticismo impreciso, acepté aquella beca de intercambio universitario sin esperar los gozos de un nuevo horizonte.&amp;nbsp; En realidad, no esperaba nada. Tenía la seguridad de que, al menos, me alejaría del paisaje de aburrimientos impenitentes que sitiaban mis días.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;Coincidimos en la recepción de la Residencia de Profesores, situada en el Departamento de Tuacarembó. Un lugar sobrio pero muy acogedor,  donde nos hospedaríamos durante nuestra estancia en Montevideo. Laura emanaba una vitalidad seductora y a pesar de las horas de viaje, del equipaje y de las burocracias, aún se detuvo  un instante para sonreírme con esa intensa confabulación de los encuentros inesperados. Su desparpajo tímido y elegante, mientras gestionaba el alojamiento, me despertó de la somnolencia  vagabunda con la que me mantenía en el mundo. Cuando desapareció, su figura delicada y menuda se quedó colgada a&amp;nbsp; la piel de mi silencio apático. &lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;Afuera llovía, y el viento hacía volar hasta las más leves suplicas. Sin embargo, la gente paseaba despacio y&amp;nbsp; atrincherado tras los cristales, presentí que aquella deteriorada arquitectura humana iba adquiriendo una belleza que hasta entonces me había sido ajena. Algo secreto y extraordinario me cosquilleaba. Era como una brisa desocupada.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;Montevideo era la esencia de un recuerdo, todo se presentaba como una melodía de resignación, una resignación obligada  por la desolación, inevitable, que producen las dictaduras y los tiranos. Ese lugar donde los ideales se amontonan en la sin-razón y la sonrisa se olvida entre miedos y barbarie. &lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; text-align: justify;"&gt;En las voces cadenciosas de mis compañero
